INICIO DEL CURSO DEL COLEGIO DIOCESANO DE SA REAL Parroquia de Santa Cruz Miércoles 27 de septiembre de 2017

Habiendo iniciado el curso hace unos días en uno de los colegios católicos de nuestra ciudad, el Colegio Diocesano de Sa Real, un colegio que consta de tres edificios cada uno dedicado a un santo: uno a San Juan XXIII, otro a Santo Domingo Savio y otro a San Juan Pablo II, nos reunimos hoy en una celebración de la Santa Misa para pedir a Dios su ayuda en las actividades propias del Colegio y a la vez, hacer cada uno, profesores, alumnos, trabajadores y padres, el compromiso propio de la condición de cada uno para que el curso sea algo que haga bien y progreso a cada uno según sus condiciones.

Asistir a la Misa es algo que nos hace bien. Vamos pues, a hacer que la Misa nos haga alegres, nos de la suerte de la ayuda de Dios. Participar en la Santa Misa es algo que nos hace bien a los que asistimos, nos une a todos, nos hace hermanos y amigos. En efecto, escuchamos las palabras de Jesús, sus obras y sus actividades y la invitación a ser también nosotros así. La Misa nos ayuda a vivir cerca de Jesús y a que Jesús este cerca de nosotros y nos ayude. Y esa cercanía con Jesús es importante, pues como decía Santa Teresa de Calcuta, una santa a la que yo conocí y traté, “Jesús es mi Dios/ Jesús es mi esposo/ Jesús es mi vida/ Jesús es mi todo. Por eso, nunca temo”. La Misa es, entre muchas cosas buenas, una oportunidad de tratar a Jesús.

Siendo, pues, alumnos y profesores de un colegio católico que vuestras actividades, vuestras palabras, vuestras decisiones, en definitiva vuestra vida esté de acuerdo con las palabras que para nuestro bien y nuestra felicidad nos dice Jesús. Por eso, os animo y aconsejo a que tengáis trato frecuente con Jesús: con las oraciones de cada día, con la lectura bien hecha de la Biblia, con la participación en la Misa habitualmente y además, ir preparándose para recibir los sacramentos: la comunión, la confirmación, etc. El cristiano es una persona feliz que hace feliz a los demás, por eso, animaros a ser y vivir como cristianos.

Hoy la Misa nos presenta un fragmento del Evangelio de San Mateo 9, 35-38. Es lo que hoy en todas las Misas en toda la tierra van a examinar, a pensar, a acoger.

¿Que nos puede decir este fragmento?

Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.”

Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés? ¿Qué nos dice Dios en el texto?

En este texto vemos signos de compasión, misericordia, solidaridad y bondad. Dios nos pide que atendamos al fatigado, al abatido, al perdido ¿Los atiendo?; nos ha dado dones quizás no tan grandes como se los dio a sus discípulos, pero los que poseo, ¿Los pongo al servicio de ellos?, si hay mucha necesidad y pocos los que llevan el mensaje del Señor, muestran buenas actitudes, buenos valores, buenas acciones, ¿Qué debo hacer ante esta situación?, si es cierto, dice el Señor “Rueguen”, pero ¿Sólo es rogar, rezar, orar o debo hacer algo más?

Digámosle a Jesús que nos ha hablado hoy así: No quiero ser indiferente y no atender al necesitado; Señor quiero que me des un enorme deseo y amor por atender a todo aquel que te busca y a través de los dones que me has regalado ayudarle a encontrarte, a vivir mejor, a ser feliz y seguir adelante. Danos ese don de misericordia que tú tienes para salir en tu nombre. Además de pedir oración para que haya más personas que ayuden a hablar de tu mensaje y llevarlo a otros, que yo tenga la capacidad de encontrarlos, de transmitir esto que tú nos pides, que logremos perseverar y que seamos buenos trabajadores.

Como Obispo de esta Diócesis y Presidente del Patronato responsable superior del Colegio, os digo que me siento alegre de tener este encuentro con todos vosotros, un encuentro que espero se repita con frecuencia. Y así ir viendo como el colegio va adelante.

Yo tuve la suerte de pertenecer también a la escuela en mi etapa infantil y juvenil. Y guardo un buen recuerdo de los colegios a los que asistí y me enseñaron, así como de los maestros que tuve.

El Papa Francisco en su primer encuentro con profesores y alumnos les decía que amaba a la escuela, Y daba unos motivos de ello que voy un poco a comentar.

El colegio, decía el Papa Francisco ha de ser una apertura a la realidad. Ir a la escuela significa abrir la mente y el corazón a la realidad, en la riqueza de sus aspectos, de sus dimensiones. Ir a la escuela significa abrir la mente y el corazón a la realidad, en la riqueza de sus aspectos, de sus dimensiones. ¡Y esto es bellísimo! Los maestros son los primeros que deben permanecer abiertos a la realidad.

Otro motivo es que la escuela es un lugar de encuentro. Porque todos nosotros estamos en camino, poniendo en marcha un proceso, realizando un camino. El colegio ha de ser un lugar de encuentro en el camino. Se encuentra a los compañeros; se encuentra a los maestros; se encuentra al personal asistente. Los padres encuentran a los profesores; el director encuentra a las familias, etcétera. Es un lugar de encuentro. Y nosotros hoy tenemos necesidad de esta cultura del encuentro para conocernos, para amarnos, para caminar juntos.

Y además amo la escuela porque nos educa en lo verdadero, en el bien y en lo bello.

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