CARTA PASTORAL CON MOTIVO DEL COMIENZO DE LA VISITA PASTORAL

Estimados hermanos en el Sacerdocio,

Queridos Religiosos y Religiosas,

y amados fieles de la diócesis de Ibiza:

Con esta Carta deseo comunicaros que voy a iniciar la Visita Pastoral a la diócesis. Con ella pretendo acompañaros a todos vosotros, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos de las distintas parroquias y comunidades, compartir el gozo de la fe que nos anima y alentar la esperanza y los trabajos comunes por el Evangelio. Es grande la ilusión que tengo en visitaros y no menor la esperanza que tengo puesta en esta visita, en la que compartiremos la fe, la esperanza y el amor con que Dios nos ha bendecido.

Es un don de Dios para mí el conoceros más de cerca, estar con vosotros, sentir el aliento de vuestra fe, gozar del consuelo de vuestro amor y comprobar la firmeza de vuestra esperanza. Doy gracias a Dios porque permanecéis fieles a Jesucristo y os sentís hijos de la Iglesia. Os invito a que consideréis la visita pastoral con los ojos de la fe, ante todo, como un acontecimiento de gracia que, de alguna manera, reproduce aquella singular visita por la cual Cristo, Jesús, Príncipe de los Pastores, ha visitado y redimido a su Pueblo.

I INTRODUCCION

Hace ya más de dos años que me encuentro, como Obispo, entre vosotros. En este tiempo he ido conociendo cada vez más la rica herencia cristiana de nuestros pueblos y nuestras gentes, sus hermosas tradiciones religiosas. Ello ha contribuido a afianzar en mí el profundo convencimiento de lo esperanzador que es el momento pastoral en el que nos encontramos.

Desde mi llegada en medio de vosotros he tenido la feliz oportunidad de visitar cada una de las parroquias que componen esta Iglesia particular, todas las casas religiosas, todas las obras educativas y de caridad, así como mantener encuentros con los diversos movimientos apostólicos que hay en la diócesis. Han sido diversas las ocasiones que he estado en cada una de las comunidades parroquiales y casi puedo decir que las conozco bien y, en consecuencia, que las amo profundamente. En cada una de las visitas que os he hecho hasta ahora, como el Apóstol Pablo a los Corintios, “me presenté ante vosotros débil tímido y tembloroso, y ni mi palabra ni mi predicación se basó en persuasivos discursos de sabiduría, sino en la manifestación del Espíritu y su poder” (1Cor 2,3-4).

Las dimensiones humanas de nuestra diócesis me han permitido conocer a muchas, muchísimas personas, mantener relaciones cordiales con tantas personas, apreciar el trabajo que se hace en cada comunidad cristiana, tratar a los catequistas, animadores litúrgicos y miembros de los coros parroquiales, obreros de las parroquias, etc. No han faltado tampoco los frecuentes contactos institucionales con las personas que ejercen algún tipo de autoridad entre nosotros, bajo el régimen democrático en el que tenemos la suerte de vivir, buscando siempre defender la independencia de la Iglesia en el cumplimiento de su misión y la colaboración recíproca para la consecución del bien común. No obstante todo ello, soy consciente de que aún sois muchos más los que no conozco personalmente y estoy deseando que llegue el día de poder decir que he estado, aunque fuera fugazmente, con cada hombre y mujer de la diócesis.

2.  ¿QUÉ ES LA VISITA PASTORAL?

Se trata de un acto de pastoreo, ciertamente privilegiado, por el que el Obispo, en nombre de Cristo, visita las diversas comunidades locales como maestro fiel de la verdad, sumo sacerdote de los sagrados misterios y guía solícito del pueblo santo a él confiado, para confortar a los discípulos y exhortarles a perseverar firmes en la fe y en la vida cristiana.

El Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos, recogiendo la disciplina canónica vigente y la tradición de la Iglesia, indica que: “La visita pastoral es una de las formas, confirmada por siglos de experiencia, con las que el Obispo mantiene contactos personales con el clero y con los otros miembros del pueblo de Dios. Es una oportunidad para reanimar las energías de los agentes evangelizadores, felicitarlos, animarlos y consolarlos; es también la ocasión para invitar a todos los fieles a la renovación de la propia vida cristiana y a una acción apostólica más intensa. La visita permite, además, examinar la eficacia de las estructuras y de los instrumentos destinados al servicio pastoral, dándose cuenta de las circunstancias y dificultades del trabajo evangelizador, para poder determinar mejor las prioridades y los medios de la pastoral orgánica”. Por medio de la Visita Pastoral, el Obispo aparece como el principio y el fundamento visible de la unidad de la Iglesia particular que le ha sido encomendada, principal dispensador de los misterios de Dios, así como el moderador, promotor y guardián de toda la vida litúrgica de la Iglesia que le ha sido confiada (Cf. Decreto Christus Dominus del Concilio Vaticano II, n. 15).

Así, pues, en cumplimiento de lo que determina del Derecho canónico y la tradición de la Iglesia, y urgido por la caridad pastoral, iré a vosotros como Pastor de la porción del Pueblo de Dios. Iré a vosotros, a vuestros pueblos, a vuestras parroquias y comunidades, a vuestras casas y centros de trabajo, donde os encontráis y vivís, a los centros educativos donde se me quiera recibir, a las diversas organizaciones y asociaciones de cada pueblo, para compartir, allí mismo, las preocupaciones y  problemas, los proyectos y los deseos, los gozos y esperanzas, las ideas de vuestra mente y las vibraciones de vuestro corazón creyente, la palabra y el mensaje de la Verdad, la alegría común de la fe.

Con la Visita Pastoral, como Obispo vuestro y pastor de la Igle­sia diocesana, debo y quiero acercarme a todos como el Buen Pastor, haciéndome próximo a to­das las comunidades para conocer a los fieles a mi encomendados, mostrar mi afecto por to­dos, especialmente por los más necesitados de misericordia y aliento, por los enfermos y los más pobres, los niños, adolescentes y jóvenes, las familias y las personas que viven en soledad, para escucharos y atenderos solícita y fraternalmente, hacer oír la voz del que es nuestro único Pastor, Jesucristo, y, en su nombre, atraer a los dispersos y reunir a todos en la unidad, por el amor y el vínculo de la paz.

Debo y deseo vivamente acercarme a vosotros para ofreceros en la fraternidad cristiana, la Palabra y la Gracia del Señor Jesús, que a todos nos ha hecho hijos del Dios vivo. Quiero, sencillamente, estar con vosotros como el que sirve, escucharos y dialogar con vosotros, orar y celebrar juntos los misterios de nuestra fe común que nos anima. Deseo exhortaros y alentaros en vuestros quehaceres y responsabilidades como miembros gozosos de la Iglesia y peregrinos llenos de esperanza en camino hacia el Reino de Dios, y animaros en vuestra fe y en la gozosa tarea de anunciar el Evangelio de Jesucristo en obras y palabras al hombre de hoy. Resumiendo, pues, lo dicho anteriormente, tomo prestadas las palabras de san Pablo escribiendo a los Romanos, mi ida a vosotros es, pues, «para confirmaros o mejor para consolarme con vosotros por la mutua comunicación de la común fe».

3. PREPARACION DE LA VISITA PASTORAL

Pido al Señor desde ahora que bendiga esta visita y los encuentros pastorales que tenga con vosotros. Que a todos, a vosotros y a mi, esta visita nos ayude a crecer en la fe y, animados por la caridad, a dar razón de la esperanza que nos anima. Rezad a Dios por los frutos de esta Visita e implorad la intercesión y la protección de nuestra Madre, la Santísima Virgen María, Madre de Dios, venerada entre nosotros como la Virgen de las Nieves, nuestra Reina y Patrona.

La adecuada preparación de la Visita Pastoral en cada parroquia exige, al menos, tres momentos fundamentales, que han de ser llevados a cabo cuidadosamente. El primero de ellos es el anuncio de la Visita Pastoral a los fieles, explicándoles el sentido y la utilidad de la misma; para ello, puede usarse y distribuirse convenientemente esta misma Carta Pastoral o un resumen de la misma. El segundo momento es el de la elaboración de los informes preceptivos, a los que me referiré más adelante. El tercer momento es el de la motivación y convocatoria a los fieles para su participación fructuosa en los actos a celebrar, especialmente la Santa Misa de inicio y la del fin de la Visita Pastoral, la visita al Cementerio parroquial, las reuniones con cada grupo interesado, etc.

Os invito a todos a que preparéis y abráis vuestro corazón a los dones que Dios derrame con ocasión de esta Visita. Os ruego que participéis en los encuentros que tengamos. Os exhorto a que toméis parte, sobre todo, en la celebración de la Eucaristía, fuente y culmen de toda la vida cristiana, sacramento de unidad y vínculo de caridad, que nos hace ser la Iglesia de Jesucristo.

Entre los aspectos de la preparación, tanto para vosotros como para mí, está el conocimiento y discernimiento de la realidad de la parroquia, la cual a su vez, entre nosotros está integrada en la figura pastoral y canónica que llamamos arciprestazgo.

Se trata de que veamos y hagamos el discernimiento de fe de la situación de vuestras parroquias, con la amplitud que consideréis oportuna: dónde estamos para discernir hacia donde debemos encaminar nuestros pasos. En esa mirada conviene que se señalen los principales datos demográficos; la situación religiosa, social y económica; cuál es la realidad del ministerio de la Palabra en sus diversas formas y niveles, acción misionera, catequesis en las distintas edades, predicación litúrgica, otras formas de predicación; cómo se lleva a cabo la realidad litúrgica y sacramental; qué es lo que se hace en el campo de la acción social y caritativa así como todo lo relativo en relación al compromiso y presencia de los cristianos en la vida pública; cómo está organizada la parroquia y los aspectos económicos de la misma, etc.

Para esto, cada párroco me hará llegar, con la debida antelación, y en cualquier caso un mes antes de la fecha indicada, una Relación sobre el estado de la parroquia según el modelo que va en anexo a la presente Carta Pastoral (anexo m. 1). Para la redacción de dicha Relación, de la que es responsable directo el mismo párroco, se puede servir de la colaboración de todas y cada una de las personas que, de una manera más o menos directa, colaboran con las diversas actividades que se llevan a cabo en la parroquia.

Así mismo, una vez conocido los días que en principio puedo dedicar íntegramente a la Visita pastoral en su parroquia, (anexo 2: Calendario de la Visita Pastoral), organizará los encuentros con los diferentes componentes de la parroquia; grupos parroquiales, de apostolado, liturgia y caridad, obreros y de organización, asociaciones católicas, etc. Avisará a los fieles de mi presencia en la parroquia en los días indicados y, de acuerdo conmigo, les hará saber el lugar y las horas en que estaré a disposición de todos y cada uno para que quien lo desee, pueda tener un encuentro personal con su Obispo; así mismo, preparará una lista de ancianos, enfermos y personas a las que debo ir a encontrar en sus domicilios por la razón que sea, señalando el momento más adecuado para ello.

Conviene también que entre en contacto con las personas que, aunque no dependientes ni vinculadas por cualquier título a la parroquia, puede ser oportuno que visite: centros docentes, públicos y privados, de la demarcación parroquial, asociaciones de todo que tienen sus actividades dentro del territorio de la parroquia, y también las autoridades locales; a esas instituciones se les hará saber, por el medio que se considere más oportuno, que se va a llevar a cabo la Visita Pastoral en la parroquia y que de un modo u otro el Obispo desea encontrarles e intercambiar con ellos una palabra de cercanía y amistad. Me gustaría particularmente encontrar a los claustros de profesores, a los alumnos de los centros educativos, sin excluir también el mundo del trabajo. Deseo así cumplir aquello que dije en mi primera alocución a la diócesis el día de mi Ordenación episcopal: “Saludo a tots i a cadascú des del fons del meu cor. Voldria que la meva salutació arribi a cada casa d’aquesta diòcesis i cadascuna de les persones que el Senyor ara en confia. Desitjo que arribi a totes les famílies i especialment a les que viuen qualsevol tipus de dificultat. El meu salut vull que sigui manifestació de l’afecte d’un amic pels nens i per la joventut; que sigui expressió de la meva voluntat de compartir la responsabilitat amb els adults; que sigui veneració pels majors; que sigui proximitat pels malalts; que sigui amor preferencial pels desvalguts, i els pobres; vull que el meu salut sigui una oferta de diàleg per tot aquell que es cregui indiferent o inclús per aquell que es reconegui contrari. Que nadie se sienta excluido de mi saludo, así como del amor y del afecto con el que lo hago. Deseo que todos sepan que amo y amaré esta Iglesia de Ibiza y Formentera, reconociendo en este amor un reflejo, aunque sea débil, del amor inmenso del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Con todo ello, pues, el párroco me presentará un programa de la visita, que yo, después de atento examen y subsiguiente aprobación, con su ayuda y compañía, procuraré cumplir. 

4. REALIZACIÓN DE LA VISITA PASTORAL 

La Visita Pastoral tiene varios momentos y comprende toda una serie de actos de diversa naturaleza. Al llegar el día señalado para el inicio de la Visita Pastoral, ésta comenzará en el mismo templo parroquial, con una breve oración y adoración ante el Santísimo Sacramento en el sagrario. Ese mismo día, así como todos los demás que dure la visita, a la hora acostumbrada en esa parroquia, concelebraré la Santa Misa con el párroco y los sacerdotes del arciprestazgo que puedan participar.

Después del breve acto de inicio de la Visita Pastoral, empezaré a llevar a cabo el programa que se me haya ofrecido y aprobado. La Visita ha de ser suficientemente prolongada, de modo que el Obispo pueda conocer el trabajo apostólico de los presbíteros, religiosos y laicos, de modo que promueva, fomente y coordine las distintas obras y actividades parroquiales.

La Visita Pastoral no es un mero trámite administrativo o burocrático, ni mucho menos una acción de control que el Obispo ejerce sobre las parroquias e instituciones. En efecto, “El Obispo, cuando cumple el deber de visitar las parroquias o comunidades locales de su diócesis, no debe ser considerado como quien cumple una mera función administrativa, sino que debe ser claramente reconocido como pregonero del Evangelio, doctor, pastor y sumo sacerdote de su grey”  (Ceremonial de los Obispos, n. 1177). Sin embargo, una revisión de los aspectos materiales y documentales de la parroquia es necesaria; por ello, el párroco ha de presentar al Obispo o a su delegado si fuera el caso, los libros parroquiales, el estado de cuentas y la situación económica de la parroquia, el archivo parroquial y demás documentos que se custodian en la misma.

Forma parte también de la realización de la visita el examen de la sacristía, el estado de conservación de los objetos y paramentos litúrgicos, de la casa parroquial y demás dependencias parroquiales, los locales de la catequesis y salas de reuniones y de actos, etc. También se visitará el sagrario y el modo cómo es custodiada la Sagrada Eucaristía en el mismo, así como la sede para oír las confesiones y el mobiliario de la iglesia misma. De todo ello, el Secretario de la Visita Pastoral levantará un acta a la cual el Obispo añadirá las observaciones y disposiciones que se hayan de cumplir en lo sucesivo.

En las parroquias donde haya cementerio parroquial éste debe ser también visitado por el Obispo, orando por los difuntos que allí esperan la resurrección del día final (cf. Jn 11, 24) y examinando que se cumplan todas las disposiciones canónicas, civiles y sanitarias relativas; así mismo, si es el caso, se visitará también el cementerio municipal donde los haya y se considere oportuno, elevando allí también preces por el eterno descanso de los que allí reposan. Al responso por los difuntos deben ser invitados también los fieles para que se unan a la oración por sus seres queridos.

Según el programa elaborado por el párroco y aprobado por mí, a lo largo de las jornadas dedicadas a cada parroquia, iré reuniéndome con todos los grupos presentes en el territorio parroquial. Deseo que la Visita Pastoral sea una oportunidad para animar a cada uno de los que se ocupan de las tareas de la Iglesia a que siga adelante con los trabajos por el Reino de Dios, así como de consolar a cuantos sienten el peso de las dificultades. Mi labor más importante será bendecir y conocer todo lo que esté bien hecho, que estoy seguro que es mucho y bueno.

En el cumplimiento de este cometido, espero, y así se lo pido a Jesucristo, Buen Pastor de nuestras almas, encontrar la palabra de aliento justa que cada uno necesite: el sacerdote, los obreros, los catequistas, los animadores litúrgico, los padres de familia, los maestros, los miembros de asociaciones o cofradías, los voluntarios de Caritas, los niños de la catequesis, los jóvenes de la Confirmación, los mayores y los enfermos, etc.

Naturalmente no todo es perfecto y las obras que los hombres llevamos adelante son siempre perfectibles y posibilitadas de mejora; por ello, sé que me encontraré con cosas o situaciones que van a necesitar de cierta “corrección” o ser redimensionadas. Que nadie se moleste ni se predisponga en las cosas o situaciones que deben ser modificadas: también la Visita Pastoral es para reorientar el rumbo de lo que puede estar desorientado y para animar el cuidado de lo que, por razones de distinto peso, haya podido caer en descuido. En lo espiritual, lo pastoral o lo material voy a poner mis ojos de pastor, de padre que ama y cuida a sus hijos deseándoles lo mejor.

Como he dicho más arriba, al final de día, y según la costumbre de cada parroquia, concelebraré la Santa Misa con el párroco y los sacerdotes del arciprestazgo que puedan participar.

5. CONCLUSIÓN DE LA VISITA PASTORAL 

El día señalado, preferiblemente un domingo, una solemne concelebración de la Eucaristía, clausurará los actos de la Visita Pastoral.

Una vez examinado lo que se hace en cada parroquia, por el informe del sacerdote responsable de la misma y por la información directa en las entrevistas, encuentros y reuniones, os propondré que encaucéis vuestra activad parroquial con un proyecto pastoral de carácter renovador y evangelizador, que sea claro y definido en sus prioridades, objetivos y medios, que esté en sintonía con la situación concreta de cada sitio y con el camino que como Iglesia diocesana llevamos adelante. Ese proyecto pastoral, naturalmente debe estar en sintonía con la Nueva Evangelización y la fidelidad al Concilio Vaticano II y a las grandes directrices del Magisterio auténtico de la Iglesia.

Este proyecto pastoral ha de tener en cuanta la centralidad de Jesucristo en toda la actuación de la comunidad cristiana, procurando que sea una cercar más a todos, pastores y fieles a la fe y la relación con el Señor. Nuestro Camino, Verdad y Vida. La aceptación de la persona de Jesucristo es nuestra vida es el itinerario que conduce a la alta meta de la santidad, que es la configuración como discípulos del Maestro.

En mi primera Carta Pastoral, publicada con ocasión del 50º aniversario de la Coronación de la Virgen de las Nieves, dedicaba un capítulo, el n. 5 a los “Frutos y consecuencias de la evocación de la Coronación de la Virgen de las Nieves”, que contenía indicaciones prácticas en nuestro camino pastoral. Quisiera, con ocasión de esta Visita Pastoral que se recogiera en los planes de cada parroquia e institución diocesana cuanto allí se indica.

Finalmente, indicar que, como es tradición de la Iglesia, se levantará Acta de la Visita Pastoral, cuyo original se archivará en el Obispado y quedará una copia en la parroquia Las disposiciones episcopales conclusivas de la Visita Pastoral se comunicarán por escrito a cada parroquia, conservando un ejemplar en el archivo parroquial y otro en el Obispado.

A toda la comunidad diocesana le encomiendo un especial recuerdo en la oración (Cf. Anexo n. 3)  y en la acción con vistas a la Visita Pastoral, pidiendo al Buen Pastor su guía amorosa y su asistencia en esta actividad tan importante del Obispo. La encomiendo, además, a la Virgen María, venerada entre nosotros bajo el título de Virgen de las Nieves, para que, como desde hace más de siete siglos, vele sobre el camino de esta Iglesia diocesana que la tiene como Madre y quiere siempre poner por obra su exhortación en Caná: “Haced lo que Él os diga” (Jn. 2,5).

Ibiza, 8 de agosto de 2007, fiesta de san Ciriaco mártir, patrón de la diócesis.

+ Vicente JUAN SEGURA

Obispo de Ibiza  

ANEXO NÚM. 1  

INFORME SOBRE LA PARROQUIA   

1.    REALIDAD SOCIAL

    1.1. Habitantes

     1.1.1.Numero total real y su procedencia.

     1.1.2.Condición social.

  1.2.        Grupos presentes en el territorio parroquia.

   1.2.1.Otras iglesias cristianas

   1.2.2.Otros grupos o confesiones religiosas

1.2.3.Asociaciones culturales

1.2.4.Asociaciones deportivas.

1.2.5.Grupos marginales a tener en cuenta.

1.3.        Colegios e instituciones educativas

1.3.1.Colegios públicos

1.3.2.Colegios privados

1.3.3.Colegios religiosos

1.3.4.Otras instituciones educativas

1.3.5.Relaciones de la parroquia con todos esos centros.

1.4.        Situación social

1.4.1.Actitudes ante los valores religiosos

1.4.2.Situaciones evidentes de injusticia

1.4.3.Índice de delincuencia

1.4.4.Situación económica general

1.4.5.Situación de la vida familiar

1.4.6.Relación con las autoridades públicas

1.4.7.Qué factores de la realidad social determinan la obra evangelizadora de la parroquia; relación de la misma con los centros educativos, públicos, privados o concertados de la demarcación y con los demás entes presentes en la misma.

2.    LA PARROQUIA

2.1. Situación de hecho

2.1.1 Breve historia de la misma.

2.1.2. Agentes de pastoral

2.1.3. Vida litúrgica, sacramental, evangelizadora y de caridad.

2.1.4. Comunidades religiosas presentes en la misma y su actividad

2.1.5. Seglares que colaboran establemente u en qué grado de colaboración, así como su preparación.

2.1.6 Movimientos, grupos y asociaciones.

2.2. Estructura parroquial

2.2.1. Asamblea parroquial.

2.2.2. Comisiones

2.2.3 Consejo de pastoral parroquial

2.2.4. Consejo de Economía.

2.3 Patrimonio y recursos económicos.

2.3.1. Inmuebles y su estado de conservación.

2.3.2. Propiedades

2.3.3. Obras de arte y su estado de conservación.

2.3.4. Fondo de documentación y libros históricos.

2.3.5. Resumen de ingresos y gastos, posiblemente desde la última Visita Pastoral.

ANEXO NÚM. 2  

CALENDARIO DE LA VISITA PASTORAL    

Del 13 al 18 de Noviembre de 2007, Santa Visita Pastoral en las parroquias de Sant Jordi y Sant Francesc de Paula.

Del 11 al 16 de Diciembre de 2007, Santa Visita Pastoral en la parroquia de Sant Josep.

Del 16 al 20 de enero de 2008, Santa Visita Pastoral en la parroquia de Sant Agustí.

Del 13 al 17 de febrero de 2008, Santa Visita Pastoral en la parroquia de Sant Antonio.

Del 7 al 13 de abril de 2008, Santa Visita Pastoral en las parroquias de Santa Inés y Sant Rafael.

En los cursos sucesivos se llevará a cabo la Visita Pastoral a un arciprestazgo cada curso, hasta finalizar la visita en toda la Diócesis, continuando pues por el arciprestazgo de Santa Eulalia, (curso 2008-2009) y Vila y Formentera (2009-2010).

L.D.V.M.            

ANEXO NÚM. 3  

ORACIÓNPOR LOS FRUTOS DE LA VISITA PASTORAL   

Señor Jesucristo,Concédenos a los fieles de la parroquia de….Comprender y acoger el misterio de la Visita PastoralQue nuestro Obispo Vicente se disponeA realizar en tu nombre.Que esta Visita nos ayude a descubrir el sentidoDe nuestra pertenencia a la Santa Iglesia Católica,A valorar nuestra dignidad de cristianos,A sentir el compromiso de ser miembros vivosY activos de tu Cuerpo Místico.Haz, Señor, que en la Visita PastoralRecibamos tu visita,Que viene a manifestarnos tu amoroso designioDe redención y de paz, a corregir nuestros fallosY a descubrir nuevos caminos de fidelidadAl Evangelio y al Reino de Dios,Para que nuestra vida cristiana,En medio de la realidad de nuestro mundi,Se vea fortalecida y sostenida por tu gracia.Ven, Señor, a visitarnosMediante el ministerio del que en nombre tuyoEs nuestro padre y pastor.Nuestras iglesias, nuestras casas, nuestras obras,Y sobre todo nuestros corazonesSe abren para recibirte.Ponemos este encuentro pastoralBajo la protección de la Virgen Maria,Madre tuya y Madre de la Iglesia,Y con la intercesión de San….Te alabamos, Señor y te bendecimos,Para que esta Visita Pastoral sea un acto de amorAl Padre en el Espíritu Santo, por tu mediación.Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

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