CONFERENCIA: LA REVOLUCIÓN EN EL AMOR Y EL CAMINO DE LA PROMESA

El lunes, 18 de junio, por la tarde, en los locales de la Extensión Universitaria de San Dámaso, en Ibiza, el ponente, D. Juan de Dios Larrú Ramos dirigió la palabra a un numeroso grupo de laicos sobre “La Vocación al Amor y el Camino de la Promesa.” Por la mañana había estado reunido con el clero de la diócesis, hablando del mismo tema. Estos encuentros están organizados por la Delegación Diocesana de Pastoral Familiar.

D. Juan de Dios es presbítero, religioso, de la Congregación de los Discípulos de los Corazones de Jesús y de María. Doctor en Teología Moral y Profesor de Moral Fundamental y de Ética en la universidad eclesiástica de San Dámaso, en Madrid.

Empezó exponiendo que el amor humano es el centro de la persona. Nuestro genoma es amar y ser amado. Este amar implica libertad y comunión con la otra persona con la que me relaciono. El ciclo vital de la mayoría de las personas son: Ser hijo, vivir rodeado de hermanos dentro del seno de la familia. Llegado el momento de la madurez emocional, convertirse en esposo y, finalmente, vivir la paternidad.

Nuestro cuerpo es una promesa de felicidad que nos lleva a la resurrección mediante la tierra y la fecundidad. El cuerpo, dentro de las coordenadas del espacio y el tiempo, a semejanza de la Trinidad, forma una familia nuclear con peligros constantes que hoy la amenazan y su ámbito porque vivimos en una sociedad consumista, que nos deshumaniza. Abusando de las nuevas tecnologías nos volvemos personas solitarias, no damos paso a la trascendencia y menos a un ser religioso. Motivo por el que necesitamos volver a la pastoral sacramental, celebrativa, empezando por el bautismo, y fundamentando el cuerpo humano como primer templo trinitario. A partir de estos postulados debemos apostar por familias generadoras de felicidad. Generar espacios para compartir con los más cercanos, cuidar las relaciones intrafamiliares, educar en valores, acompañar, tener momentos de oración y de encuentro familiar sin olvidar que somos seres necesitados de relaciones más amplias con la sociedad.

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