Siguiendo la costumbre iniciada por el Beato Juan Pablo II, en los primeros días de cada año, -en esta ocasión ha sido el lunes 9 de enero- el Papa recibe en la Sala Regia del Palacio Apostólico Vaticano al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede para recibir su felicitación y dirigirle un discurso en el que presenta una visión de la situación internacional y muestra sus inquietudes en el momento presente. Se trata de un acontecimiento internacional de relieve y con amplia difusión. Actualmente la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas plenas con 179 países, -el último País en establecer relaciones ha sido Malasia- a los que hay que añadir la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta y una misión con carácter especial: la Oficina de la Organización para la Liberación de Palestina. Por lo que se refiere a las Organizaciones Internacionales, la Santa Sede está presente en la ONU en calidad de "Estado observador" y es además miembro de 7 Organizaciones o Agencias del Sistema ONU, observador en otras 8 y miembro u observador en 5 Organizaciones regionales. Este año el Papa he mostrado un interés especial por los jóvenes, y a ello ha dedicado la mayor parte de su discurso. Como hombre creyente, el Papa ha afirmado que donde no resplandece la luz divina el mundo está en sombras, pues si se ignora la relación del hombre con su Creador se pone en peligro la relación con las demás criaturas y con la creación misma. Refiriéndose al momento actual ha señalado cómo está marcado por un profundo malestar y por diversas crisis: económicas, políticas y sociales. Con respecto a la crisis económica y financiera que golpea a muchas familias y empresas, Benedicto XVI destaca que con la crisis "los jóvenes se han sentido desorientados y frustrados en sus aspiraciones de un futuro sereno" y que la crisis "puede y debe ser un acicate para reflexionar sobre la existencia humana y la importancia de su dimensión ética por encima de los mecanismos que gobiernan la vida económica". Esto permitiría "dar nuevas reglas que aseguren a todos la posibilidad de vivir dignamente y desarrollar sus capacidades en favor de toda la comunidad". El Papa reconoce que, a pesar del optimismo inicial el proceso de transición, no es fácil la solución y que la mejor manera de seguir adelante es "reconocer la dignidad inalienable de toda persona humana y sus derechos fundamentales". Recordando al Beato Juan Pablo II cuando decía que "el camino de la paz es el camino de los jóvenes" y recordó al Cuerpo Diplomático que su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, efemérides que se celebra el 1º de enero, lo había dirigido este año a la educación de las nuevas generaciones como vehículo de la paz. La educación necesita de “lugares”. El primero es la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer. Por eso, "las políticas que suponen un ataque a la familia amenazan la dignidad humana y el porvenir mismo de la humanidad". La familia es fundamental para la educación y para el desarrollo de los individuos y de los estados y por ello son necesarias políticas que la favorezcan y ayuden. Y si la familia debe estar abierta a la vida, no se puede atentar a la misma, como sucede con el aborto. Así el Papa se muestra convencido de que “las medidas legislativas que tantas veces no sólo permiten sino que favorecen el aborto, ya sea por motivos de conveniencia o por razones médicas discutibles, se oponen a la educación de los jóvenes y por tanto al futuro de la humanidad”. El segundo ambiente de la formación de los jóvenes son las instituciones educativas, colaboradoras de la familia en la correcta formación de las futuras generaciones, y por ello sus objetivos han de coincidir con los de la realidad familiar. En este sentido las autoridades públicas han garantizar todos la recta educación escolar y es necesario que se realicen políticas de formación que no sólo promuevan el desarrollo cognitivo sino "que se hagan cargo del crecimiento armonioso de la personalidad, incluyendo su apertura a la trascendencia". Además su interés por los jóvenes y su futuro, Benedicto XVI también hizo un nuevo llamamiento para que se respete la libertad religiosa y cese la persecución a los cristianos que en muchos países "son privados de sus derechos fundamentales y marginados de la vida pública" y en otros "sufren ataques violentos contra sus iglesias y sus casas". Recordó con tristeza los ataques a las iglesias en Nigeria o las secuelas de la guerra civil en otros lugares, así como países donde se constatan políticas orientadas a marginar el papel de la religión en la vida social. También el Papa dedicó unas palabras a la ecología entendida como respeto de la creación, lo cual forma parte de la educación. Benedicto XVI dijo que "la salvaguarda del medio ambiente, la sinergía entre la lucha contra la pobreza y el cambio climático constituyen ámbitos importantes para la promoción del desarrollo humano integral”. Concluye el Papa recordando la tarea de la Santa Sede centrada en anunciar la altísima vocación del hombre y la semilla divina que en cada uno está presente y su ofrecimiento para una sincera colaboración en vistas de caminar hacia una fraternidad universal que responda a esa vocación. Se trata de un hermoso y magnifico discurso cuya lectura recomiendo a todos, seguro de que las palabras del Sumo Pontífice pueden ser de ran ayuda a todos, a los jóvenes y a las familias, a las autoridades públicas y a los que tienen compromisos en la sociedad, a quienes trabajan en el mundo educativo y a quienes desean de verdad un mundo más humano, cada vez más justo, solidario y comprometido. +Vicente Juan Segura, Obispo de Ibiza |