El pasado jueves, como tengo por costumbre cuando puedo, pretendía ver el único noticiario televisivo local que ofrece un conocido canal de esta viudad. La segunda noticia me impactó profundamente y me llenó de preocupación. No entro en detalles sobre dicha noticia, porque supongo que muchos lectores habrán visto el reportaje. Se trataba del inicio de todo un programa de actividades de ocio alternativo para los jóvenes, organizado y pagado por la concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Vila. Tuve conocimiento del programa que el Ayuntamiento prevé hacer a lo largo de los próximos meses, y en honor a la verdad, me parecía aceptable en líneas generales. Nada se decía en el programa del cariz tan especial del acto inaugural. En dicho acto, ¿qué les ofrecían? Sencillamente un espectáculo de mal gusto -aunque en materia de gustos las opiniones pueden ser diferentes, y yo no soy absolutista en eso-, pero, y eso es lo que me preocupa, con un alto contenido erótico (no digo sexual porque la sexualidad es algo bueno y querido por el Creador), y, como se veía en las imágenes, con la presencia de niños de ocho y más años, además de los jóvenes. Se trata de un espectáculo, por llamarlo de alguna manera, que tuvo lugar en Vara del Rey al atardecer del viernes 2 de febrero. No sé si ese tipo de ocio es el que los responsables municipales de juventud quieren que sea el modelo de conducta de nuestros jóvenes. Si fuera así, sobraba el espectáculo, pues sería suficiente bonificar las entradas de algunas discotecas de la isla y que vayan allí y ya tienen el espectáculo. No es alternativo lo que es lo mismo. Lógicamente he de decir una palabra. Decía la Madre Teresa de Calcuta que «el silencio sobre la pureza es un silencio impuro», y no quiero caer en esa omisión. Ya lo hice el pasado día 21 en Santa Inés con ocasión de la fiesta patronal y deberé hacerlo cuantas veces sea necesario. Pienso en los padres que ven impasibles lo que les ofrecen a sus hijos. Pero sobre todo, pienso en los hijos que llamados a ser el futuro, se les va modelando en una cierta cultura que ciertamente no les va a dar un futuro mejor. Por ello, me viene a la cabeza, por tener diálogo también con los no-creyentes, la gran figura de Ghandi, que escribió páginas admirables también en relación con la pureza de las costumbres. Quienes admiran a Ghandi y usan su nombre para tantas cosas, deberían leer también estas páginas y meditarlas profundamente. Escribe así el apóstol de la no-violencia: «No se crea que la castidad es imposible porque es difícil. La castidad es el máximo ideal, por eso no debe extrañar que exija un gran esfuerzo alcanzarla. Una vida sin castidad me parecería insípida y animal: los animales no tienen autocontrol, y el hombre es hombre porque es capaz de tenerlo». Este mismo personaje, junto y de acuerdo con su esposa, hizo voto de castidad. Y a este respecto escribe en su autobiografía: «Cuando miro hacia atrás me siento lleno de alegría y admiración. La libertad y la alegría que me inundan después de haber hecho el voto de castidad, no las había experimentado nunca antes de 1906 (fecha de su voto). Antes de ese momento, yo estaba a merced de cualquier tentación en cualquier momento. Desde entonces, el voto se ha convertido en un escudo que me protege de cualquier tentación. El gran poder de la castidad se convirtió para mí en algo evidente. Cada día que pasa, comprendo mejor que la castidad es una protección del cuerpo, de la mente, del alma. Ser casto no se convirtió para mí en una dura práctica de la penitencia, sino todo lo contrario: un consuelo y una alegría». ¿Cómo nació para Ghandi la opción por la castidad? Él mismo nos lo dice: «Vi con claridad que uno que aspira a servir a los otros de un modo total no puede evitar vivir en castidad. La castidad hace libres y disponibles para cualquier servicio al prójimo». ¡Son impresionantes estas palabras porque se escribieron con lucidez y libertad! Provienen de un hombre que, usando la razón incontaminada de ideologías destructoras, descubrió la belleza de la castidad y su valor alto y ennoblecedor. Por eso, con Ghandi y tantos hombres y mujeres libres quiero levantar mi SOS por los jóvenes de Ibiza, pidiendo para ellos la posibilidad de que tengan el espacio y la libertad donde sea posible el amor, aquel amor verdadero que nace de la libertad y hace ser libres. |