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Campaña Contra el Hambre de Manos Unidas

El próximo viernes, 10 de febrero, Día del Ayuno Voluntario, a las 19'00 horas, el Señor Obispo presidirá la ...


Celebración de la Jornada de la Vida Consagrada

El próximo jueves, 2 de febrero, fiesta de la ...


Solemnidad de la Dedicación de la S.I. Catedral y bendición del nuevo retablo

El próximo martes, 31 de enero, se celebra el 195 aniversario de la consagración de la S.I. Catedral por el entonces Obispo de Ibiza, ...

 
     
 
 
     
 

MADRES SANAS, DERECHO Y ESPERANZA

4/2/2008

La campaña de Manos Unidas profundiza este año en el Quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio, que es mejorar la salud materna bajo el lema: “Madres sanas, derecho y esperanza”. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son consecuencia de los derechos humanos y suponen una propuesta de mínimos en el camino hacia un mundo más justo y solidario, deseando las Naciones Unidas que hacia 2015 se hayan alcanzado logros patentes en la lucha contra la pobreza y los distintos aspectos con los que se manifiesta, mediante la cooperación y la responsabilidad de todos los países, regiones y actores implicados.        

Manos Unidas asume el reto y lo lleva adelante. Nacida en el seno de la Iglesia católica y permaneciendo siempre en ella, es expresión del cumplimiento de la misión recibida del Señor de estar al lado de los más necesitados. Con su labor, se ha ganado el reconocimiento y el prestigio ante la sociedad y la opinión pública. Tiene como tarea concienciar e interpelar para favorecer respuestas adecuadas, desde el convencimiento de que, con el concurso de todos, se pueden cambiar las situaciones injustas. Si los problemas son muchos, son muchas y posibles también las soluciones.        

En nuestra diócesis funciona una valiente, audaz, efectiva y a la vez que sencilla Delegación de Manos Unidas, que, en comunión plena con el Pastor de esta Iglesia local y bajo su guía, se ocupa de colaborar en la lucha eclesial contra el hambre en el mundo. La Directiva, los delegados locales y los voluntarios merecen toda clase de elogios por su generosidad, entrega y actividad, llevada a cabo con tanta discreción. No faltará quien le parezca que es poca cosa, casi como una gota de agua en el mar inmenso de la necesidad, pero, como decía la Beata Madre Teresa de Calcuta: “El océano está hecho de muchas gotas”.        

Según la Organización Mundial de la Salud, son más de medio millón al año las muertes relacionadas con el embarazo y el parto, además de lesiones y discapacidades. Ello es el resultado de dejar a veces a la mujer sola ante el embarazo o por la desatención que sufre en muchos lugares. Ante ello, el recurso al abominable crimen del aborto, como lo define el Concilio Vaticano II, es una tentación muy próxima. Dejar a la mujer en su sufrimiento y dificultad es otra. Y ni uno ni otro son camino seguro ni digno.        

La dignidad altísima de la mujer y su papel insustituible y fundamental en la familia exigen medidas que ayuden a superar la difícil situación por la que atraviesan muchas de ellas Las mujeres son el centro de la vida familiar y un elemento basilar de su cohesión y situación, ocupándose en muchas ocasiones, con lo que Juan Pablo II llamó el “genio femenino”  (Cf., Carta encíclica Mulieris dignitatem), del cuidado y de la salud de los demás miembros de la familia.        

Mejorar la salud de la mujer es señal de esperanza, porque es promover condiciones para una vida digna, de modo que ser madre no suponga –como lo es tristemente en muchos casos- arriesgar la propia vida o la de los hijos. Es un derecho, que genera el deber de luchar contra los entornos sociales, culturales, políticos y económicos, de pobreza y desigualdad.        

La mujer, a quien la providencia ha dado el don de la maternidad, ha de vivir esa condición con seguridad, salud, sin más riesgos de los naturales. La mujer tiene el derecho a vivir su maternidad como una experiencia gozosa, compartida, segura para su vida y la de sus hijos.        

Acogiendo esos principios, Manos Unidas, a través de la financiación de proyectos de desarrollo, intenta crear unas condiciones de vida aceptables para las madres, de modo que puedan vivir una maternidad segura, alegre y responsable. La vida es un don, ha de ser siempre protegida y salvaguardada con el máximo cuidado e interés, y ello exige un entorno donde se proteja la vida de la madre y la del hijo.        

¡Ánimo, bienhechores y amigos de Manos Unidas de la diócesis de Ibiza!, ¡adelante delegados y voluntarios! ¡Seguid siempre así, colaboradores y entusiastas en cada parroquia de esta diócesis! A nosotros se nos han adjudicado algunos proyectos en esa línea para este año. En esos lugares, con el resultado de la campaña llevada a cabo en Les Pitiuses, se crearán esas condiciones para que las madres sean madres sanas, alegres y libres, y los hijos crezcan con la compañía y el cuidado de una madre que merezca tal nombre. Allí el nombre de Ibiza será pronunciado como una bendición, como sucede con los proyectos que en años anteriores hemos podido llevar a cabo con la aportación eficaz de vosotros.        

Pienso en el interés y generosidad que se ven en cada parroquia con ocasión del dinar de Mans Unides, en las demás actividades que se van llevando a cabo a lo largo del año, en las visitas a los donantes, en tantas cosas que demuestran cómo nuestra Iglesia, por medio de Manos Unidas, quiere estar y está, al lado de los más necesitados, promoviendo no sólo justicia sino también amor.        

El segundo viernes de febrero, cada año, es un día significativo de la campaña de Manos Unidas; es el día del ayuno voluntario en la lucha contra el hambre en el mundo. En ese día, como “si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles” (Cf. Sal 126) estamos invitados a ayunar y elevar nuestras preces como camino seguro también para la erradicación del hambre y demás situaciones en conexión con la misma, que degradan al ser humano. Este año, como es costumbre, tendremos la celebración de la Santa Misa, que presidiré yo mismo,  a las 19,30 en la Parroquia de Santa Cruz, y después, el Sac. Serafín Suárez Hidalgo, misionero en Zimbabwe, nos ilustrará sobre algunos aspectos y datos de la campaña. Y a continuación, como expresión pública de reconocimiento por la labor realizada por nuestra Delegación Diocesana de Manos Unidas, impondré a la Presidenta, Doña María Marí Marí, la condecoración “Cruz Pro Ecclesia et Pontífice”, recientemente concedida por el Santo Padre Benedicto XVI, a través de la cual quiero honrar y recompensar en su persona a toda la gran familia solidaria de Manos Unidas en Ibiza. Estáis todos invitados y os espero numerosos en este acto que es vuestro acto. 

 
     

 

 

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