1. A la vista de las anunciadas reformas legales en materia de aborto y eutanasia que atañen directamente a la vida humana, los Obispos españoles hemos percibido la apremiante necesidad de promover en todas las diócesis una gran oración por la vida humana que se prolongue a lo largo de todo el corriente año 2009. Ya años atrás, el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II afirmaba: “es urgente una gran oración por la vida, que abarque al mundo entero. Que desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida” (Carta encíclica Evangelium vitae del 25 de marzo de 1995, n. 100). 2. En este contexto, se ha declarado el año 2009 “Año de oración por la vida”. La oración es la fuente de los frutos que permanecen y el fundamento de toda iniciativa apostólica. Para poderlo celebrar con provecho, se han elaborado unos subsidios propios, incluidos carteles para las parroquias, colegios y demás instituciones diocesanas, especialmente para la celebración de la Eucaristía (oración de los fieles), rezo del Santo Rosario, adoración del Santísimo Sacramento, liturgia de las horas así como la oración individual. 3. En nuestra diócesis la campaña arrancará el domingo 29 de marzo, V domingo de Cuaresma, cercano al día propio de la Jornada por la Vida. En la homilía de ese día se ilustrará a los fieles sobre el don divino de la vida, que no puede violar el hombre, resaltando cómo el aborto y la eutanasia son una muerte cruel y violenta de un ser humano, un drama para quien lo consiente o promueve y un fracaso colectivo de la sociedad, y en la urgencia del compromiso por parte de todos de adoptar medidas, incluso legales, en defensa de la vida y nunca de su eliminación. Los cristianos tenemos que defender, por todos los medios a nuestro alcance, toda vida humana, desde su concepción a su término natural, y el silencio en este caso es un silencio inmoral. Sería conveniente presentar ejemplos luminosos en este campo, como el de Santa Gianna Beretta Molla, joven madre y medico italiana, que a los 39 años ofreció su vida por la de la niña que esperaba y que fue canonizada por Juan Pablo II el 16 de mayo de 2004, en el curso de una ceremonia a la que asistieron sus hijos y su marido, o la Beata Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz, cuando dirigiéndose a la Conferencia Mundial sobre Población en El Cairo en 1994, decía: “Os hablo desde lo más íntimo de mi corazón… Cada uno de nosotros hoy se encuentra aquí gracias al amor de Dios que nos ha creado, y gracias a nuestros padres, que nos acogieron y quisieron darnos la vida. La vida es el mayor don de Dios... A menudo he afirmado, y estoy segura de ello, que el mayor destructor de la paz en el mundo de hoy es el aborto. Si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué podrá impedirnos a ti y a mí matarnos recíprocamente? El único que tiene derecho sobre la vida es Aquel que la creó. Nadie más tiene ese derecho; ni la madre, ni el padre, ni el doctor, ni una agencia, ni una conferencia, ni un gobierno. (...) Me aterra el pensamiento de todos los que matan su propia conciencia, para poder cometer el aborto. Después de la muerte nos encontraremos cara a cara con Dios, Dador de la vida. ¿Quién asumirá la responsabilidad ante Dios por los millones y millones de niños a los que no se les dio la posibilidad de vivir, de amar y de ser amados? (...) Un niño es el don más grande para la familia, y para la nación. No rechacemos jamás este don de Dios”. 4. A partir de ese día, y durante todo el año, en las Misas con asistencia de pueblo, se añadirá en la oración de los fieles la siguiente petición: “Para que los cristianos nunca nos desanimemos en la defensa del don de la vida desde su concepción hasta su término natural, las familias transmitan con firmeza y amor el Evangelio de la vida, los gobiernos protejan eficazmente este derecho fundamental y la humanidad entera logre desterrar los fenómenos del egoísmo y de la muerte. Roguemos al Señor”, pudiéndose traducir este texto a la versión ibicenca. 5. En el rezo del Santo Rosario en las parroquias y comunidades religiosas se deberá utilizar, con alguna frecuencia el formulario que a este respecto se enviará próximamente. Y lo mismo en la adoración del Santísimo Sacramento. El Cabildo de la Catedral, las comunidades religiosas y quienes están obligados al rezo del oficio divino, pueden incorporar a las preces de laudes, después de la última intención, la siguiente plegaria: “Danos, Señor, tu gracia para acoger el Evangelio de la vida como un don nuevo; - y que sepamos a lo largo de esta jornada celebrarlo con alegría y gratitud, y anunciarlo con firmeza y amor”. Asimismo en las preces de vísperas, antes de la última intención, se puede añadir la siguiente petición: “Líbranos de las falsedades que justifican cualquier atentado contra el don de la vida; - y has que en todo lugar sea defendido y respetado”. 6. A los niños y adolescentes, en las catequesis, se les invitará a que, además de las oraciones propias del catecismo en vigor, se dirijan a la Virgen María con la siguiente invocación: “Santa María, bendito el fruto de tu vientre donde nació Jesús nuestra Vida. Madre de los niños, enséñanos a cuidar el don de la vida”. Encomendamos la marcha de este Año de Oración por la Vida a la intercesión materna de la Virgen María, pidiéndole la creatividad pastoral necesaria para que todos, y muy especialmente los profesionales de la salud y de la docencia y las autoridades públicas, afronten con decisión y efectividad la tutela del don de la vida. +Vicente Juan Segura, Obispo de Ibiza |