El mes de octubre pone ante nuestra consideración diversos aspectos. En primer lugar se retoma la marcha ordinaria de la vida tras el periodo veraniego. Por lo que respecta a a vida diocesana y parroquial se comienza con las diversas catequesis para la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana. Es un momento pues, de intensificación de los esfuerzos para la propagación de la fe. Deseo animar en esta tarea a los catequistas y a los profesores de religión, que con abnegación y entrega van a anunciar la Buena Nueva a los niños y jóvenes. De su competencia, y sobre todo, del testimonio de la propia vida, depende en mucho la transmisión de la fe a las nuevas generaciones de católicos. En nuestra iglesia diocesana este curso reviste un carácter del todo particular pues con el mes de octubre entramos de lleno en las celebraciones del Cincuenta aniversario de la Coronación canónica de la Virgen de la Nieves, Santa María d’Eivissa, nuestra celestial patrona, bajo cuyo amparo se han puesto los hijos de Ibiza y Formentera desde hace más de siete siglos. Desearía que esta celebración, que comienza con las I Vísperas el sábado 8 de octubre y la solemne Misa estacional que presidiré en la Catedral al día siguiente a las 12, que se a de prolongar a lo largo de algunos meses, sea un momento de particular intensidad en nuestro camino como Iglesia local. En efecto, es una ocasión privilegiada para retomar los valores, la fe, la vida cristiana de los ibicencos de hace cincuenta años cuando tuvieron esa feliz iniciativa guiados por mi predecesor, el benemérito Mons. Antonio Cardona Riera, de venerada memoria. ¿Será que el paso del tiempo ha debilitado la fe y sus manifestaciones en nuestra diócesis? Pienso que se trata de una ocasión, de un momento de gracia para, con la mirada puesta en la Virgen María, caminar evangelizados y evangelizadores, firmes en la práctica de la caridad, contemplativos asiduos de los misterios de Dios, fuertes e las pruebas junto a las cruces de la vida: ese es el camino para llegar a la gloria de la resurrección. Ved en estas palabras de vuestro Obispo una llamada a todos a vivir con particular intensidad este acontecimiento, participando en las diversas actividades que al respecto irá organizando la respectiva Comisión diocesana, de tal modo que en nuestros tiempos, como en el pasado Santa María d’Eivissa siga siendo “llum i gombol des seus fiis i no passi nit ni dia sense fer pregàries i llaor”. Con mi saludo afectuoso y citándoos a los pies de la Virgen de las Nieves en nuestra Santa Iglesia Catedral, os bendigo a todos de corazón. |