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YA SE ACERCA LA NAVIDAD - Hoja Diocesana diciembre |
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| 1/12/2005 |
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| Ya se acerca la Navidad. Para mí, personalmente, este año tiene un sabor especial: va a ser la primera vez que pase estas fiestas entrañables en esta querida diócesis que la voluntad del Papa me ha confiado como padre y pastor. Deseo por eso, hacer llegar mi felicitación navideña a todos los fieles de Ibiza y Formentera, felicitación que gustoso extiendo a todos los hombres y mujeres de les Illes Pitiusses. La Navidad es uno de los momentos más bellos y llenos de sentimiento del año, en el que se manifiestan los nobles sentimientos que anidan en el corazón humano, creando ese ambiente de alegría y serenidad, de bondad y solidaridad propios de estas fechas. Con sus múltiples expresiones llenas de sentido cristiano y de sabor popular, la fiesta de la Navidad forma parte de nuestro patrimonio espiritual. La Misa de Medianoche, conocida popularmente como la Misa del Gallo, los nacimientos, con su particular encanto, los árboles adornados, la decoración extraordinaria de las calles volverán a reunir en torno a la figura tierna del Niño Jesús a familias, grupos y asociaciones de todo tipo llamadas a acoger la luz y la paz que bajan del cielo y quieren iluminar el porvenir de toda la humanidad.Espero con ansia el momento de la celebración de la Misa de Medianoche del día de Navidad en la Catedral, unido espiritualmente a todas las demás celebraciones que tienen lugar a esa hora en las demás parroquias de la diócesis, cuando las familias, después de haber compartido la cena entrañable, se dirigirán a los templos para esta Eucaristía tan especial. Desde la Catedral, resonará en esa ocasión el pregón navideño, que repitiendo lo que dijo el ángel a los pastores, nos relata san Lucas en su Evangelio: “Os traigo una buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (2,10-11).La Navidad es una solemnidad muy sentida por todos los cristianos y de su elocuente mensaje participan también hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo. En este día se celebra el más grande acontecimiento de la historia: DIOS SE HA HECHO HOMBRE.La Navidad es la fiesta del misterio de Dios, que nos ama hasta el punto de no querer dejarnos nunca solos y abandonados a nuestra suerte y, por eso comparte nuestra peregrinación terrena. Pero, porque es fiesta de Dios es también fiesta del hombre: tal es la unión entre Dios y el hombre que no hay nada que Dios no quiera compartir con el hombre. Para nosotros es la fiesta en la que hemos de celebrar que estamos llamados, por la Encarnación, a participar de la vida divina. Conmemoramos un gran misterio: “La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros” (Jn 1,14) y “dio poder de hacerse hijos de todos a todos los que la recibieron” (Jn 1,12). En la sencillez y la humildad de Belén se manifestó el cambio más radical y profundo que ha conocido la humanidad, por lo que el tiempo de los hombres comenzó a contarse de nuevo en nuestra era a partir del Nacimiento de Jesús.Desde el momento de la Encarnación del Hijo de Dios el hombre, ningún hombre, podrá nunca decir que está solo, porque Dios está con nosotros compartiendo los gozos y las penas.Deseo con todas mis fuerzas que en estos días podamos vivir la Navidad en su verdadero sentido, pues no es equivocado pensar que, en ocasiones y en determinados ambientes, no es fácil comprender y, por consiguiente, celebrar la Navidad en su más genuino sentido. Hay lugares donde más bien se celebra la anti-Navidad, inventando unos días de consumo desenfrenado y diversiones que nada tienen que ver con el Niño que nació en Belén.Que cada uno podamos ser una cuna donde se pueda colocar al Dios nacido en sencillez y humildad, alejando de nosotros todo sentimiento malo. Que todos podamos vivir estos días animados por la esperanza y la verdad de Cristo, pues sin ellas se apaga el entusiasmo, decae la creatividad constructiva de un mundo mejor llamado a ser Reino de Dios, mengua la aspiración hacia los más altos y nobles valores.A todos los ibicencos y formenterenses les deseo una Feliz Navidad y un próspero año nuevo, poniendo espiritualmente en el portar de Belén, ante los ojos del Niño Jesús, de Jesucristo, el Salvador de los hombres, los gozos merecidos y esperanzas legítimas de cada hogar, de cada familia, de cada empresa, de cada grupo humano, confiando en que Dios no dejará de bendecirnos y acompañarnos siempre, pues se hizo carne para habitar entre nosotros. + Mons. Vicente JUAN SEGURAObispo de Ibiza |
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