En este mes de abril vamos a celebrar el Misterio Pascual de Nuestro Señor Jesucristo, centro de todo el año litúrgico. En esos días, Jueves Santo, Viernes, Santo, Sábado Santo y Domingo de Resurrección vamos a revivir los misterios que fundamentan nuestra fe. El Jueves Santo reviviremos la institución de dos Sacramentos, el Orden Sacerdotal y la Eucaristía, con los que crece la Iglesia. En aquella memorable Última Cena Jesús nos mandó ordenar sacerdotes y celebrar la Eucaristía. En el Cenáculo está nuestra cuna como Iglesia, pues allí Jesucristo nos mandó perpetuar su memoria y tomar parte en su misión, esa misma que el Padre le encomendó. Es un día muy especial y la sensibilidad del pueblo cristiano lo percibe participando activamente en la celebración de la Santa Misa solemne que es llamada “Misa in Coena Domini” y prolongando después la adoración eucarística ante en Monumento o “Casa Santa” como se llama aquí en Ibiza. Con anterioridad, en la Misa que se conoce con el nombre de “Misa Crismal”, los sacerdotes renovarán las promesas que emitieron el día de su ordenación y de ese modo manifestarán su deseo de proseguir con el ejercicio de su ministerio. Os invito, queridos diocesanos, a participar también en esta celebración, rodeando de afecto y oración a vuestros sacerdotes, que tendrá lugar en la Iglesia Catedral a las 10,30 de la mañana. El Viernes Santo reviviremos la Pasión y Muerte de Jesucristo en la celebración litúrgica que tiene lugar en las primeras horas de la tarde. Es un día en el que, siguiendo los pasos de Jesús desde Getsemani al Calvario, consideramos hasta qué punto llega el amor de Dios hacia nosotros. Las procesiones o el ejercicio del Via-Crucis favorecen y ayudan también la contemplación del Misterio. El Sábado Santo es un día de silencio y oración, velando junto al sepulcro del Señor. Al finalizar el día nuestras iglesias y capillas participarán de la Vigilia Pascual, madre de todas las vigilias, en las que el Pregón Pascual nos anunciará que el Señor ha resucitado, vive para siempre, venciendo el pecado y sus consecuencias. Así entraremos en el Domingo de Pascua, día grande del año para los cristianos. La Pascua nos enseña que el futuro es Cristo, que el futuro es la vida, que el futuro es la alegría sin fin. A todos, feliz y santa Pascua + Vicente Juan Segura Obispo de Ibiza |