Especialmente en estos meses de verano nuestras dos Islas de Ibiza y Formentera alcanzan una fama y una vitalidad peculiares. No es raro que en los medios de comunicación social españoles e internacionales se hable de ellas. Por desgracia, no siempre bien y de modo honroso para los que vivimos y trabajamos aquí. A mí me parece que los fieles de esta diócesis, aprovechando los cambios que en todos los sentidos trae el verano, tenemos que esforzarnos por presentar los numerosos aspectos positivos que como Iglesia y como pueblo tenemos y ojalá que nuestra existencia, feliz y pacífica, “entre las tribulaciones del mundo y los consuelos de Dios”, como escribía san Agustín de Hipona, pueda servir de ejemplo para los demás. Con este propósito, os dejo algunos consejos para este tiempo de verano, con la esperanza que os pueda ser de utilidad. 1. No olvidéis que el tiempo de vacaciones que Dios pone a nuestra disposición es un don divino del que daremos cuenta. En efecto, el tiempo estival forma parte también de los regalos que Dios nos hace y que ha de ser aprovechado no sólo para el necesario descanso, sino también para construirnos como personas y para ayudar a los demás. Cualquier tiempo pasado no vuelve y nos deja sólo la huella del bien o mal que en el mismo hayamos podido hacer. 2. Aprovechar el tiempo para disfrutar y fortalecer la propia familia. Este año el verano está marcado por la celebración y el recuerdo del V Encuentro Mundial de Familias, en Valencia del 1 al 9 de julio. En la familia nos jugamos mucho: como son las familias es la sociedad. Hemos de estrechar los lazos familiares, el conocimiento y aprecio mutuo entre los miembros, disfrutar de la posibilidad de estar juntos, lo cual es fuente de alegría. Dedicar tiempo a estar con la familia. 3. Favorecer el hábito de la lectura. Tantas veces, a lo largo del curso no hay tiempo de leer y formarse. El ritmo más libre de los meses estivales es oportuno para sostener y realizar el hábito de leer libros, artículos, revistas interesantes que realmente nos puedan aportar algo positivo y nos ayuden a tener un criterio propio basado en la verdad auténtica y los valores morales. 4. Dedicar tiempo a las relaciones de amistad, sociales y vecinales. Vivimos en un mundo que ofrece el peligro de aislarnos. A nuestros niños y jóvenes se les ofrecen medios de diversión de marcado cariz individual que no fomentan la convivencia, Por otro lado no siempre es fácil disponer de tiempo para disfrutar del estar juntos con los demás. La mayor libertad del verano debe conducirnos también a cuidar este punto. 5. Conocer mejor nuestro ambiente. Ibiza y Formentera tienen lugares y parajes maravillosos, espacios realmente interesantes y bellos. También el verano podría ser una época para hacer turismo por el interior de nuestras islas y conocer las iglesias, los lugares históricos, las costumbres autóctonas, cargadas de interés y de nobleza. 6. Como cristianos, dedicar más tiempo a la oración. La oración es necesaria para el cristiano como el oxigeno lo es para los seres vivos: si falta el oxígeno el ser viviente muere, si falla la oración la vida cristiana se debilita. 7. Como cristianos, dedicar un poco de tiempo al servicio de los demás. ¿No sería conveniente visitar con más frecuencia a los ancianos, enfermos, personas que sufren de soledad…? Tal vez, en verano sea posible cuidar también esto. 8. No olvidarse de la misa dominical. Es fundamental para el cristiano la misa los domingos. Desde el principio, los cristianos somos el pueblo del domingo, y vivir el domingo significa la participación en la celebración de la Eucaristía. Tal vez el verano nos proporcione poder asistir a misa con calma, sin prisas, saboreando ese momento privilegiado de encuentro con Dios y con los hermanos, en la escucha común de la Palabra de Vida y acercándonos a recibir el Pan partido que da la vida al mundo. 9. Y finalmente, en el mes de Agosto, vivir las fiestas de la Virgen de las Nieves y de san Ciriaco con intensidad y privilegiando su verdadero y genuino sentido. Estas fiestas nos remontan a nuestros orígenes cristianos que son más de siete siglos de identidad cristiana de Ibiza y Formentera. La participación en los actos religiosos de las mismas y su adecuada preparación en las diversas parroquias nos hará crecer como cristianos y como hombres y mujeres convencidos de nuestra identidad como pueblo noble, trabajador y satisfecho de su historia. Con afecto, os bendigo y saludo en el Señor, deseándoos todo lo mejor en este tiempo de verano. +Vicente JUAN SEGURA Obispo de Ibiza |