En nuestra última Asamblea Plenaria, el pasado mes de noviembre, los Obispos españoles hemos continuado con una serena reflexión sobre la situación actual que vive España, y conscientes de nuestra responsabilidad de Pastores, que exige de nosotros iluminar la conciencia de los fieles, hemos sentido la necesidad de ofrecer una aportación al discernimiento que es necesario hacer en unos momentos en los que, sin ser pesimistas, porque nos anima la promesa del Señor (Jn 16,33), vemos que revisten una especial dificultad. El texto ha sido aprobado por una rotunda mayoría de Obispos, como no podía ser de otro modo; eso, a la vez que le confiere una autoridad dentro de la comunidad cristiana, nos obliga a todos, y en primer lugar a los Obispos, a cuidar su adecuada difusión, recta comprensión y correcta aplicación. Es por ello que me propongo, en estos meses venideros, presentaros algunos aspectos del mismo, con el sincero deseo de divulgarlo y hacer nacer en todos vosotros, empezando por los sacerdotes, el deseo de conocerlo más intensamente, reflexionarlo, y animar con su doctrina, la vida de nuestras comunidades. El texto pretende ser útil para fomentar la comunión eclesial, enumerando orientaciones que los católicos, llamados a participar activamente en la vida social, han de aportar para favorecer una sana democracia, la cual esté basada en valores auténticos y permanentes, porque como nos recordaba el venerado Siervo de Dios Juan Pablo II en su Encíclica Centessimus annus, una democracia sin valores no es auténtica democracia y se vuelve contra el hombre. Como podéis fácilmente pensar, el tema tiene su importancia. Tres capítulos, precedidos de una introducción y finalizando con una conclusión, nos presentan una descripción de la situación actual, junto con un análisis de sus causas, favoreciendo un fortalecimiento de la esperanza cristiana, de modo que se eviten los enfrentamientos, y sobre todo seguir anunciando el gran “sí” de Dios a la humanidad, lo cual se ha dado en la persona de Jesucristo, cuyo nacimiento en la humildad de Belén hemos celebrado los días pasados. “Con esta Instrucción Pastoral, los Obispos de las Iglesias que están en España, reunidos en Asamblea Plenaria, ofrecemos nuestra aportación al discernimiento que hoy es necesario hacer. Deseamos favorecer la comunión eclesial en estos momentos de tanta complejidad y animar a los católicos a participar activamente en la vida social y pública manteniendo la integridad de la fe y la coherencia de la vida cristiana. A la vez intentamos también ayudar a descubrir las implicaciones morales de nuestra situación a cuantos quieran escucharnos. La consideración moral de los asuntos de la vida pública lejos de constituir amenaza alguna para la democracia, es un requisito indispensable para el ejercicio de la libertad y el establecimiento de la justicia.” (n.4). Quisiera invitaros a acercarse a una lectura serena y libre de prejuicios del documento. En los meses venideros, me propongo, como anunciado más arriba, ir comentando algunos aspectos del mismo; ello no pretende, absolutamente, dispensar de acudir al texto en cuestión, sino sólo incentivar y facilitar su lectura.Deseándoos de nuevo un feliz, santo y próspero Año Nuevo, recién comenzado, os saludo con afecto y os bendigo de corazón. + Vicente JUAN SEGURA Obispo de Ibiza |