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ORIENTACIONES MORALES ANTE LA SOTUACIÓNN ACTUAL DE ESPAÑA III - Hoja Diocasana marzo

1/3/2007

Queridos diocesanos: concluimos en esta ocasión los comentarios del texto aprobado por los Obispos en España en la Asamblea de noviembre del año pasado y que ya comenté en los dos números anteriores.  En esta ocasión nos centramos en el cap. III y la conclusión. Este capítulo lleva por título: “Discernimiento y orientaciones morales”,  y es de un carácter eminentemente práctico, iluminando cuestiones como la de la identidad católica, la Iglesia en la sociedad civil, así como el terrorismo, los nacionalismos y el ejercicio de la caridad.

En este apartado, los Obispos señalamos que la tarea que los católicos han de aportar en la situación actual de España ha de realizarse partiendo de nuestra identidad católica vigorosa, expresiones de la cual son, entre otras, la creciente formación en la fe, el anuncio del evangelio del matrimonio y de la familia, y cuidar la Eucaristía dominical. También destacamos que es necesario estimular a los católicos para vivir la caridad social y fortalecer así moralmente vida pública. En este sentido se desgranan en este capítulo las siguientes cuestiones: democracia y moral, donde se  explica que la democracia y los procedimientos democráticos no son la última referencia moral de los ciudadanos, y se ayuda a descubrir que los fundamentos prepolíticos de la democracia radican en la verdad del ser humano; el servicio al bien común, como fundamento de valor y de la excelencia de la vida pública; la mejora de la democracia, donde se señala que es absolutamente necesario respetar el recto funcionamiento de las instituciones, especialmente la autonomía del poder judicial y la libertad de los jueces; el respeto y protección de la libertad religiosa, donde se recoge que un Estado laico, verdaderamente democrático, es aquel que valora la libertad religiosa como un elemento fundamental del bien común, digno de respeto y protección; el terrorismo, intrínsecamente perverso, del todo incompatible con una visión moral de la vida, justa y razonable.

Con respecto al terrorismo afirmamos que es objetivamente ilícita cualquier colaboración con los terroristas, con los que los apoyan, encubren o respaldan, y que una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político legítimo de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político. Las víctimas del terrorismo ocupan un lugar destacado en este epígrafe. Los Obispos les expresamos, como no puede ser menos, todo nuestro afecto, respeto y solidaridad, extensibles a sus familiares, amigos y personas que han sufrido directa o indirectamente el terrorismo; respecto a los nacionalismos y sus exigencias morales, se aporta una palabra sosegada y serena que ayude a orientarse en la valoración moral de los nacionalismos en la situación concreta de España. La Iglesia reconoce la legitimidad de las posiciones nacionalistas, siempre que, como todo proyecto político justo, se justifiquen en referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada. La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. En esta cuestión la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y respeto hacia el bien de los demás; el capítulo termina con el apartado dedicado al ejercicio de la caridad que refleja cómo la Iglesia tiene que ser y aparecer, vivir y actuar, como una verdadera comunidad de amor; un amor, vivido y practicado con generosidad y eficacia, especialmente en aquellos casos de urgencia como pueden ser, en la actualidad,   el fenómeno de la inmigración, los que no tienen trabajo, los que están solos, o las mujeres víctimas de la violencia doméstica, entre otros.        

La Instrucción Pastoral concluye expresando la voluntad de todos los católicos de vivir en la sociedad desde el respeto y libertad para poder proponer libremente la manera propia de ver las cosas y desde ahí poder colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de la sociedad. A este respecto, destacamos y afirmamos sin ambigüedades cómo “el reconocimiento del Dios vivo, presente en Jesucristo, es garantía de humanidad y de libertad, fuente de vida y de esperanza para quienes se acercan a Él con humildad y confianza” (n.82).

He dedicado tres ocasiones, el boletín de enero, de febrero y el actual de marzo a presentar algunos aspectos de la Instrucción pastoral “Orientaciones morales ante la situación actual de España”. Mi deseo seria hacer nacer en cada uno el deseo de dirigirse al texto completo, -lo podéis encontrar en la página web de la Conferencia Episcopal (www.conferenciaepiscopal.es) o adquirirlo en la librería diocesana en el Obispado. Puede ser un buen texto para la reflexión, para la formación, y, naturalmente, para la actuación como cristianos en unos momentos que son cruciales para la nuestra historia, para el fortalecimiento de la democracia, para la presencia de los cristianos en la vida social y política. He puesto el texto íntegro en manos de los sacerdotes para que lo conozcan y divulguen. Mi llamada ha sido escuchada en diversos ambientes. Así el primer domingo de marzo los catequistas tendrán una jornada de formación sobre este documento. Ojalá que otros colectivos eclesiales y movimientos (Vida ascendente, Comunidades neocatecumenales, voluntarios de Caritas y de Manos Unidas, profesores de religión y de colegios diocesanos, etc.) se pongan también en este camino.

Animándoos a todos a vivir una Cuaresma rica de oración, de penitencia y de obras buenas, para dirigirnos con alegría a la gran fiesta de la Pascua, os saludo con mi bendición y afecto,

+ Vicente JUAN SEGURA,

Obispo de Ibiza

 
     

 

 

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