En este mes de octubre, concretamente el domingo 21, celebraremos la Jornada mundial de las misiones, también conocida como el DOMUND. Con esta ocasión quisiera que hiciéramos todos una sería y eficaz una reflexión sobre la acción misionera de la Iglesia. Para ello, dejemos que resuenen con renovado vigor las palabras con las que Jesucristo, nuestro Maestro y Señor, dirigió a los Apóstoles: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 19-20). Este año, el Papa ha elegido como tema para dicha Jornada mundial de las misiones —«Todas las Iglesias para todo el mundo»— para que cada una de las Iglesias locales en cada parte del mundo tome conciencia de la necesidad permanente de seguir impulsando la acción misionera, pues queda aún mucho por hacer para responder al llamamiento misionero que el Señor dirige siempre a todos los bautizados. Nuestra diócesis, desde su pequeñez y sencillez, ha respondido con las fuerzas que el Señor le ha ido dando al mandato misionero ad gentes. En otros tiempos, beneméritos sacerdotes diocesanos dedicaron parte de su vida a la evangelización en América y África. Yo mismo, he pasado un periodo intenso de mi vida en esos continentes. Religiosos y religiosas nacidos en nuestra Iglesia ibicenca han anunciado la buena nueva y trabajado en la promoción humana de los pueblos más necesitados. No faltan tampoco seglares, incluso en nuestros tiempos, que dedican parte de su tiempo a voluntariado en países de misión. Además, la Delegación Diocesana de Misiones, con generosidad y competencia, lleva adelante su cometido propio. A todos ellos en esta ocasión un especial y cariñoso recuerdo. Hoy la voz del Buen Pastor de nuestras almas nos invita con renovado impulso a pensar en la evangelización, a dedicarse generosamente a la misión ad gentes con el aporte personal, el apoyo de la oración y la ofrenda de medios económicos con los que llevar a cabo la ingente obra. A pesar de encontrar no pocas dificultades y obstáculos en su desarrollo, esas comunidades en muchos países aumentan sin cesar. Algunas, afortunadamente, cuentan con abundantes sacerdotes y personas consagradas, no pocos de los cuales, aun siendo numerosas las necesidades de sus diócesis, son enviados a desempeñar su ministerio pastoral y su servicio apostólico a otras partes, incluso a tierras de antigua evangelización. Así es el caso de Ibiza donde tenemos ya tres sacerdotes procedentes de Medellín y uno de Filipinas, que trabajan tan bien entre nosotros y con nosotros, sintiéndose, como no puede ser de otro modo, en su propia casa, porque la Iglesia es la casa de todos. Ojalá que la Jornada mundial de las misiones contribuya a que todas las comunidades cristianas y todos los bautizados tomen cada vez mayor conciencia de que la llamada de Cristo a propagar su reino hasta los últimos confines de la tierra es universal. El compromiso misionero sigue siendo el primer servicio que la Iglesia debe prestar a la humanidad de hoy, para orientar y evangelizar los cambios culturales, sociales y éticos; para ofrecer la salvación de Cristo al hombre de nuestro tiempo, en muchas partes del mundo humillado y oprimido a causa de pobrezas endémicas, de violencia, de negación sistemática de derechos humanos. Por tanto, me dirijo a todos los fieles de Ibiza para que compartan el celo por el anuncio y la difusión del Evangelio y la Jornada del Domund sea un hito más en el proceso de edificación y consolidación de nuestra diócesis. +Vicente JUAN SEGURA, Obispo de Ibiza |