El mes de octubre tiene un marcado carácter misionero. Sin por ello dar la importancia debida a otros acontecimientos que concurren en dicho mes (la fiesta del rosario, el inicio del curso en muchas catequesis, etc.), la celebración del DOMUND merece una atención especial. Este año la Jornada Mundial de las se celebrará el domingo 19 de octubre y con esa ocasión el Papa Benedicto XVI nos invita en su Mensaje a «reflexionar sobre la urgencia que permanece de anunciar el Evangelio, también en nuestro tiempo». En dicho Mensaje el Santo Padre reitera que el «mandato misionero sigue siendo una prioridad absoluta para todos los bautizados, llamados a ser ‘siervos y apóstoles de Cristo Jesús’ en este comienzo de milenio». Y precisamente «Siervos y apóstoles de Cristo Jesús» es el lema elegido por el Papa para la Jornada Mundial de las Misiones de este año, que es además el Año Paulino. Como recuerda también Benedicto XVI, destacando luego la gran oportunidad que ofrece este especial jubileo dedicado a san Pablo a las Iglesias locales, a las comunidades cristianas y a los fieles de «propagar hasta los extremos confines del mundo el anuncio del Evangelio, fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree». (AM 1,16).Gracias a la misión, la fe llega hastas nuestros días, configurando la vida y de los creyentes, y gracias a la misión la fe seguirá iluminando la vida de las generaciones venideras. El mensaje liberador y salvador, de gozo y esperanza, de Jesucristo encontró eco en el corazón de los Apóstoles, quienes tras su Ascensión a los cielos, acogieron las palabras de Jesús en el Evangelio de San Marcos: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado” (16,15) y partieron hacia los cuatro puntos cardinales conocidos entonces a transmitir lo que habían recibido del Señor. Hoy, no menos que entonces, el mundo precisa del anuncio explícito del Evangelio de Cristo: El es nuestro futuro y, como señala el Papa en la Encíclica Spe salvi, su Evangelio es comunicación que "cambia la vida", da la esperanza, abre de par en par la puerta oscura del tiempo e ilumina el futuro de la humanidad y del universo (Cf. N. 2). Por eso, la Iglesia, y por Iglesia tenemos que entender todos los que por el bautismo pertenecen a la misma, se siente interpelada a proseguir con esa misión. Dicha misión hoy puede parecernos difícil y arriesgada: en algunas regiones la escasez de clero, la falta de vocaciones y la poca difusión de la fe, que no penetra en el corazón de los hombres y las mujeres, podría provocar una disminución en los esfuerzos evangelizadores; es justo destacar como hay ibicencos que de forma estable viven y trabajan como misioneros en países tradicionales de misión, así como que no faltan jóvenes de entre nosotros que dedican parte de su tiempo al trabajo misionero. En otras regiones más desarrolladas y de la llamada “vieja cristianadad”, las corrientes ideologizadas y secularistas pretenden borrar o dejar en un plano muy secundario los logros de la fe en la vida y la cultura de las personas. Ante esa situación, como nos recordaba el Papa Pablo VI: “la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia" (Evangelii nuntiandi, 14). Cada uno, desde el lugar que ocupa en la Iglesia y en el mundo, ha de sentirse llamado a participar, de forma cada vez más comprometida y relevante, en la difusión del Evangelio, verdadera fuente de salvación, de liberación y de promoción humana. Que la celebración de la próxima Jornada Mundial de las Misiones sea una ocasión propicia para tomar conciencia de la urgencia inaplazable del anuncio del Evangelio. Y ello por los medios válidos y útiles de la oración, la limosna y el compromiso personal. Sed generosos, queridos sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles de la diócesis en potenciar la acción misionera con estos medios y que el DOMUND de este año anime y entusiasme a nuestra Iglesia particular. Con mi bendición y afecto, +Vicente JUAN SEGURA, Obispo de Ibiza. |