El mes de mayo es uno de los más alegres del año. Nos encontramos inmersos en la Pascua, celebrando que el Señor ha resucitado; los campos nos ofrecen su mejor color, reverdeciendo debido a la primavera; el día es más luminoso debido al cambio de horario y además en este mes, tradicionalmente, nos centramos de un modo especial en la figura de la Santísima Virgen María. Este año el mes de mayo concluirá con la fiesta de Pentecostés. La Virgen María no es un personaje cualquiera, no es un ser celestial o un ángel. María es una mujer normal de carne y hueso, una muchacha de su tiempo, pero con una peculiaridad muy especial: se fió siempre de Dios, se puso en sus manos y se dejo modelar por Él, y así se convirtió en madre de toda la humanidad. Este mes debe se parta todos nosotros la invitación a un amor más profundo, a una veneración más auténtica de la Santísima Virgen María, a una espiritualidad cada vez más cristiana, siendo cada vez más conscientes de la vocación universal a la santidad de todos los cristianos, siguiendo el ejemplo mismo de la Virgen, que es modelo perfecto de discípula de Cristo. Que la Virgen María, a quien en Ibiza invocamos con el Título de Virgen de la Nieves, nos ayude a convertirnos en auténticos testigos de Jesucristo y sembradores del Evangelio en los lugares y ambientes en que nos encontremos. Que en este mes dedicado a ella de un modo especial María sea para todos nosotros modelo de escucha y obediencia. Si ponemos en ella nuestra confianza, la Virgen obtendrá para todos nosotros un fuerte incremento en nuestra vida cristiana y abundantes frutos de gracia y consuelo para nuestros hogares, para nuestras familias, para nuestra sociedad y de modo especial para los más necesitados y desprotegidos de nuestro mundo. Además, este mes de mayo, en nuestra Diócesis, tendrá lugar un importante acontecimiento: uno de nuestros seminaristas, Daniel Martín, será admitido públicamente como candidato a las Órdenes Sagradas. El Rito de Admisión se realiza cuando consta el propósito firme del candidato de recibir las Ordenes Sagradas del diaconado y del Presbiterado. Nuestro seminarista Daniel, después de tres años de formación es el Real Colegio-Seminario de Corpus Christi, se comprometerá públicamente a seguir aprendiendo cada día más a vivir según las normas del Evangelio y a reforzar su fe, esperanza y caridad de manera que, ejercitando estas virtudes crezca en el espíritu de oración y en el celo por ganar a todos los hombres para Cristo. Este acontecimiento es un momento muy indicado para dar gracias a Dios por el gran don que supone para nuestra Diócesis los tres seminaristas, Daniel, Julio y Jordi, que en estos momentos se están formando en el Seminario, y para rezar por ellos, para que cultiven con más intensidad su vocación, aprovechando todos aquellos medios que la Iglesia pone a su alcance para ayudarles en su proceso vocacional. Y también para pedir insistentemente al Señor que envíe operarios a su mies, que suscite entre nosotros jóvenes dispuestos a seguirle desde la vida sacerdotal, religiosa y consagrada. El domingo tres de mayo se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que este año tiene por lema “Sé de quién me he fiado”. El Santo Padre Benedicto XVI ha enviado un mensaje con motivo de esta Jornada en el que recuerda que “la apremiante invitación del Señor, rogad al dueño de la mies, subraya cómo la oración por la vocaciones ha de ser ininterrumpida y confiada”. El Papa da gracias a Dios porque “también hoy sigue llamando a obreros a su viña. Aunque es verdad que en algunas regiones de la tierra se registra una escasez preocupante de presbíteros, y que dificultades y obstáculos acompañan el camino de la Iglesia, nos sostiene la certeza inquebrantable de que el Señor, que libremente escoge e invita a su seguimiento a personas de todas las culturas y de todas las edades, según los designios inescrutables de su amor misericordioso, la guía firmemente por los senderos del tiempo hacia el cumplimiento definitivo del Reino”. Concluye su mensaje animándonos a todos “ante las dificultades y dudas; confiad en Dios y seguid fielmente a Jesús y seréis los testigos de la alegría que brota de la unión íntima con Él. A imitación de la Virgen María, a la que llaman dichosa todas las generaciones porque ha creído, esforzaos con toda energía espiritual en llevar a cabo el proyecto salvífico del Padre celestial, cultivando en vuestro corazón, como Ella, la capacidad de asombro y de adoración a quien tiene el poder de hacer «grandes cosas» porque su Nombre es santo”. Con estos mismos sentimientos os deseo, queridos diocesanos, un feliz mes de mayo. Con mi bendición y afecto. + Vicente Juan Segura, Obispo de Ibiza |