Con el favor de Dios, hemos empezado un nuevo curso pastoral en nuestra Iglesia diocesana de Ibiza. Tengo que confesaros, y deseo haceros partícipes a todos que inicio este curso con un sensible optimismo, el que corresponde a quien se siente en las manos de Dios y experimenta su providencia amorosa continuamente; ello lleva a la esperanza, a la confianza, a la visión positiva del futuro. Entre nosotros, en nuestra Iglesia local, hay señalas evidentes de auténtico progreso. Así, hace una semanas, los sacerdotes, que junto con toda la Iglesia vivimos este año como “Año Sacerdotal”, un año jubilar en el que vamos a promover el compromiso de renovación interior para que nuestro testimonio evangélico sea más intenso e incisivo. De ello se derivará, con la ayuda de la gracia de Dios y el esfuerzo de cada uno, un nuevo dinamismo apostólico, un nuevo vigor evangelizador y un servicio pastoral generoso. Las comunidades religiosas, en fidelidad a su carisma, prosiguen en sus obras asistenciales y educativas, en beneficio de nuestra sociedad. Las estadísticas sacramentales nos muestran un aumento notable en la recepción de los Sacramentos de la iniciación Cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía), precedida como es natural, de la conveniente catequesis. Ello es un factor que nos indica un crecimiento de nuestra Iglesia no sólo en cantidad (Bautismo), sino en calidad (Confirmación y Eucaristía). La acción catequética va consolidándose y adaptándose a las circunstancias, siempre cambiantes, de los tiempos. Este curso entrará en vigor el nuevo Catecismo “Jesús es el Señor”, aprobado por la Conferencia Episcopal Española. Se trata de un texto actualizado de la fe de la Iglesia que presenta la figura y la misión de Jesucristo a los niños y adolescentes. Los catequistas, utilizando con la conveniente preparación este texto a partir de este año, podrán profundizar en su conocimiento de Nuestro Redentor y después transmitirlo a los demás. Por otro lado, la preparación para la recepción del Sacramento del Matrimonio ha ido consolidándose y ha adoptado formas que se revelan de mucha utilidad para quienes van a dar este paso importante en sus vidas como cristianos, iniciándose como esposos católicos, lo cual es para ellos un camino de santidad. Las obras asistenciales de la Diócesis (Caritas, Manos Unidas, Delegación de Misiones, Fundación Ignacio Wallis…) han crecido mucho y bien en estos últimos años y a pesar de la crisis económica y social, que afecta a todos, llevan un altísimo nivel de actividad y generosidad que beneficia a tantos necesitados, de dentro y fuera de nuestras islas de Ibiza y Formentera. La atención a los jóvenes, campo difícil y atractivo, sigue con sus actividades; es de destacar que la Escuela S’Espurna cumple en estos días diez años. Las vocaciones al sacerdocio siguen creciendo entre nosotros y este curso serán cinco los seminaristas que se preparan al sacerdocio. Son estos algunos signos, que no los únicos, de la vitalidad de nuestra Iglesia diocesana. Otros podría citar, sin olvidar a los movimientos de espiritualidad (Vida Ascendiente, Equipos de Nuestra Señora, Comunidades Neocatecumenales…). Al empezar el curso, como Padre y Pastor, os quiero decir desde lo más hondo de mi corazón: ¡Ánimo! ¡Adelante! Seguid echando las redes en el mar inmenso que el Señor nos ha dado y prosigamos con nuestra vida de unión con el Señor, de servicio fraterno, de pertenencia a la Iglesia. El camino es Jesús, la meta, la vida feliz y bienaventurada del Reino de Dios. Vale la pena.Con mi saludo y bendición. +Vicente JUAN SEGURA, Obispo de Ibiza. |