1. En este domingo en el que en todas las diócesis de España celebran la Jornada de la Iglesia diocesana, nos reunimos en el primer templo de la diócesis para celebrarla, dedicando especial atención a una de las entidades diócesanas, la Organización Manos Unidas, que celebra este año su Cincuenta aniversario, motivo por el cual tenemos motivos para dar a Dios abundantes gracias. Encontrándonos al final del año litúrgico, que culminará el domingo próximo con la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, las lecturas de esta Misa tienen un marcado carácter escatológico, nos hablan de los tiempos finales, un tiempo que nadie conoce ni cuando será y por eso, la primera tentación es la de dejar pasar el tema, no ocuparse del mismo. No es fácil dar unas explicaciones a las palabras de Jesús, y sin embargo es lógico pensar que Jesús habló para decirnos algo, no para decirnos cosas ininteligibles. Lo importante, es pues, caer en la cuenta de que Jesús dice algo que ocurrirá, no cuando ocurrirá. 2. ¿Qué es lo que ocurrirá? Pues sencillamente una segunda venida de Jesús y con Él, en Reino de Dios en su plenitud. Esta venida no nos debe dar miedo, sino confianza: es una promesa, no una amenaza. En vistas a esa promesa se desarrolla toda la esperanza cristiana; por esa promesa, se organiza la vida de la Iglesia. La Palabra de Dios nos dice hoy dónde vamos y mientras llega ese día, cómo tenemos que vivir, es decir, invitándonos a entrar en el Reino, crecer, prepararse para el gran momento final para que ello sea algo glorioso y libre, como el vuelo de los pájaros cuando se dirigen hacia un lugar donde saben que encontrarán luz, calor y alimento. 3. El camino hacia el Reino se prepara aquí en la tierra perteneciendo a la Iglesia. Los católicos no vivimos nuestra fe de forma aislada, sino formando una comunidad, la diócesis, regida por el Obispo, con la colaboración de los sacerdotes. De la diócesis recibimos una serie de gracias, dones, servicios, ayudas para nuestra santificación y para cumplir nuestra misión. En la diócesis todos tenemos servicios que recibir y misiones que cumplir: nadie puede decir que está sin misión en la Iglesia diocesana. Por ello, es necesario que cada uno asuma esa misión y la lleve adelante en comunión. Conociendo y amando la diócesis, fortalecidos por los medios sobrenaturales, hemos de llevar a cabo obras concretas, según el carisma personal y las cualidades de cada uno, en bien de nuestra Iglesia. Por ello, esta la Jornada de la Iglesia Diocesana ha de ser una ocasión propicia para asumir y concretar nuestro compromiso de ser testigos de Jesucristo en el mundo, favoreciendo para ello nuestro afecto e interés por la diócesis, lo cual se demuestra con la colaboración, también económica, en los proyectos que la Diócesis lleva a cabo. 4. En ese domingo las colectas de las celebraciones serán para la Iglesia diocesana. ¡No seamos parcos en la ofrenda! La diócesis se halla comprometida en muchos proyectos: rehabilitación de edificios y del patrimonio cultural, formación del personal, mantenimiento del culto y clero, formación de los seminaristas, atención a las fundaciones… Para ello necesitamos, además de la aportación de los poderes públicos cuando se da, que no es siempre, de la generosidad de los fieles, manifestada de forma notable en esta Jornada y prolongada a lo largo del año por otros medios: suscripciones periódicas, donativos ocasionales, etc. A los fieles católicos y demás hombres y mujeres de buena voluntad os animo a Ser generosos con la diócesis, sabiendo que el Señor os lo premiará sin dejarse vencer en generosidad. 5. Una expresión de la vitalidad de la Diócesis es la Organización No Gubernamental Manos Unidas. Entidad católica y de voluntarios, cuyo fin es la lucha contra el hambre, la pobreza, el subdesarrollo y las causas que lo provocan. Como es bien sabido, esta ONGD nace en respuesta a un llamamiento de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), que quedó plasmado en un manifiesto en el que anunciaban su compromiso de poner su capacidad de movilización y sensibilización al servicio de una causa que no podía esperar: La lucha activa contra el hambre en el mundo. A lo largo de estos cincuenta años han sido muchas las personas que han puesto su saber, su tiempo, su corazón, sus desvelos al servicio de este noble empeño. Por eso, alabamos a Dios que sabe suscitar en su Iglesia los carismas necesarios para que su amor llegue a todos. Felicitamos a los miembros de Manos Unidas que han seguido con tanta eficacia el impulso del Espíritu y han hecho caso de las palabras de Jesús: “Tuve hambre y me disteis de comer” (Mt 25,35). Así han trabajado por erradicar la miseria, la nutrición deficiente, la enfermedad, el atraso cultural, buscando sus causas y poniendo remedio, reuniendo para ello fondos para financiar proyectos de desarrollo agrario, sanitario, educativo, social y de promoción de la mujer y de la infancia. La acción de Manos Unidas en España, pues, merece todo aplauso y gratitud. 6. Manos Unidas Campaña Contra el Hambre, llegó a nuestra diócesis a través del sacerdote, D. José Prats Torres. Él dio a conocer los objetivos de esta ONGD a las mujeres de Acción Católica de Vila que empezaron a trabajar con entusiasmo y en 1967 tiene lugar la 1ª Campaña Contra el Hambre en Ibiza. A partir de esta fecha Manos Unidas ha trabajado constante y progresivamente, siendo actualmente conocida y valorada en toda la isla. En estos momentos siguen colaborando prácticamente todas las personas que pusieron en marcha dicho proyecto, con una idea básica: “En Manos Unidas, el que empieza sigue mientras puede”. En 1970 las parroquias ya hicieron colecta para la Campaña Contra el Hambre. Durante los primeros años se trabajó con la ayuda y orientación de D. José Prats, sin tener una organización formalizada, y actuaba como delegada Pepita Serra con la ayuda de otras colaboradoras del grupo de Acción Católica. No tenían sede y se reunían en los locales de la parroquia de Santa Cruz. Al mismo tiempo se formaron grupos de voluntarias que iniciaron actividades de sensibilización y recogida de recursos en las parroquias de Sant Antoni, St. Josep, St Jordi y Sta. Eulalia. El año 1972, fue nombrado consiliario de esta ONGD D. José Prats Torres, Pepita Serra continua como delegada y Berta Costa Marí como secretaria, con la colaboración de otras voluntarias entre las cuales se distribuían diferentes responsabilidades: suscripción de socios, planificación de actividades, sensibilización en parroquias y colegios, … En 1979, se formalizó la 1ª Junta Directiva de Manos Unidas. Permitidme que evoque sus nombres, porque son importantes: Consiliario: D. José Prats Torres; Delegada: Cati Ferrer Ferrer; Secretaria: Berta Costa Marí; Vicesecretaria: Margarita Planells Torres; Tesorera: Margarita Marí Marí. De ese modo las Delegadas diocesanas han sido 1ª.- Pepita Serra desde los comienzos hasta 19792ª.- Cati Ferrer Ferrer, desde 1979 a 1987.3ª.- Margarita Planells Torres (1987 – 1994)4ª.- Mª Carmen Tur Villalonga (1994 – 1997)5ª.- Asunción Farré Capdepadrós (1997 – 2002)6ª.- Maria Marí Marí (2002 – 2009)7ª.- Francisca Marí Tur, nombrada en enero de 2009. Dentro de las Actividades desarrolladas por Manos Unidas, desde sus comienzos, destaca el trabajo para sensibilizar e informar a la sociedad a través de las parroquias, medios de comunicación, visitas anuales de misioneros, conferencias, distribución de material propio y charlas en los colegios, cursos a profesores con personal del departamento de Educación de los Servicios Centrales de Madrid, talleres en los Institutos, presencia en las muestras de ONGs, participación en las actividades y fiestas del Fons Pitiús, … También se ha cuidado la formación de los voluntarios, mediante cursos formativos en la propia isla, así como asistencia a foros y jornadas anuales. Algunas voluntarias han participado en viajes formativos a países del Sur, visitando diferentes proyectos. Entre las Actividades para conseguir recursos destacan: cenas del hambre, colectas, tómbolas, bocata solidario en los colegios, postular en la entrada de los grandes supermercados, mesas petitorias, exposiciones, teatro, festivales de ballet, subastas, rifas, conciertos, comidas de germanor, jornadas solidarias, venta de productos elaborados por las propias voluntarias, etc. En cuanto a los socios, cabe decir que, actualmente, hay unos 70 socios que pagan cuota fija a través de cuenta bancaria, y otros tantos socios colaboradores que hacen donativos en metálico a lo largo de la campaña. También se deben tener en cuenta los numerosos colaboradores que hacen donación de diferentes productos por un valor considerable. También existen voluntarios, que, si tenemos en cuenta las diversas actividades que se hacen a lo largo del año, se cuenta con más de 200 personas. Unos 20, están disponibles en cualquier momento. Y cada año, la colaboración de los obreros de las parroquias es una preciosa ayuda para recaudar fondos. 7. Merece la pena destacar cómo Manos Unidas en Ibiza es la única organización que tiene una presencia capilar a lo largo de todo el territorio insular de Ibiza y Formentera. En efecto, sus actividades alcanzan prácticamente a todas y cada una de las parroquias que forman nuestra diócesis. El elevado número de voluntarios, la popular acogida de sus actividades (los famosos “dinars de Mans Unides”, las colectas, los cursos de formación y concienciación, etc.) son expresión del notable aprecio del que se ha hecho acreedora en todo el tiempo de su existencia. No hay pueblo de les Pitiusses donde Manos Unidas no sea conocida y estimada. Los proyectos que se han financiado en todos estos años, de carácter educativo, sanitario, de promoción humana, cultural, ambiental, alimentario… en los países del Tercer Mundo han llevado el nombre de Ibiza hasta los más recónditos lugares, convirtiéndose así en una excelente “embajada” de nuestras Islas. 8. Celebramos los primeros 50 años de Manos Unidas. Tienen que haber más años. El problema del hambre sigue azotando a la humanidad y su solución es cosa de todos, transformando las estructuras que generan injusticia en entidades de bienestar para todos. Su solución nos apremia a todos. Esa es la urgente tarea que Manos Unidas ha de llevar adelante y en la que todos están llamados a colaborar. Damos gracias a Dios por la esforzada labor que la organización eclesial ha llevado a cabo, siendo signo profético del amor de Dios al mundo. A vosotros, miembros de Manos Unidas os deseo que experimentéis en vuestra vida que “hay más alegría en dar que en recibir” (Hech 20,35). Y os animo encarecidamente a proseguir en ese servicio, estando siempre atentos a las necesidades de las personas, como en Caná de Galilea estuvo la Virgen María, ante cuya venerada imagen de las Nieves, nuestra Patrona habéis querido celebrar este acontecimiento. Pido al Espíritu Santo, dador de todo bien, que continúe suscitando en nuestras parroquias y pueblos la generosidad del corazón y el compromiso del voluntariado, de modo que entre nosotros y en beneficio de los más necesitados, se siga, como en 1959, declarando de verdad “la guerra al hambre en el mundo” |