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HOMILÍA EN LAS II VISPERAS CON MOTIVO DE LA SOLEMNIDAD DE LA DEDICACIÓN DE LA SANTA IGLESIA CATEDRAL

31/1/2010

1.      Con el canto de las II Vísperas celebramos con solemnidad el 193º aniversario de la Dedicación del templo catedralicio, acontecimiento que tuvo lugar cuando el 31 de enero de 1817 mi predecesor Fray Felipe González Abarca llevó a cabo el rito litúrgico en el primer templo de la Diócesis, iglesia madre de todas las iglesias que se diseminan por el territorio diocesano en Ibiza y Formentera, madre por su primacía cronológica y madre por su altísima dignidad y función.

Como es sabido, en 1782 se erigió la diócesis de Ibiza por el Papa Pío VI, normándose obispo de la misma a Mons Antonio Abad y Lasierra. Se entregó este benemérito prelado a organizar la nueva circunscripción eclesiástica, pero diversas circunstancias retrasaron el momento en el que la oración consagratoria y la unción con el crisma de las 12 cruces situadas en los pilares maestros del templo, hoy recordada con las velas que se encienden en los mismos, determinaban el carácter sagrado del templo que nos acoge hoy con el rango de Catedral. 

2.      El cambio de las costumbres, el feliz incremento de la vida parroquial, la nueva configuración de la geografía de la capital diocesana y diversas circunstancias han cambiado la afluencia ordinaria de los fieles a la Catedral, aunque en las fiestas principales todos nos esforzamos por llevar a cabo, con numerosa participación de los fieles, el servicio como es debido, con la solemnidad y dignidad que corresponde a la Catedral. Esta nueva situación no priva en nada a este tempo de su dignidad y de su misión ejemplar en la Diócesis. La Catedral es “símbolo y hogar visible de la comunidad diocesana, presidida por el Obispo, que tiene en ella su cátedra” (Juan Pablo II, Homilía, junio de 1993), cátedra que es “signo del magisterio y de la autoridad del pastor de la Iglesia particular y signo de la unidad de los creyentes en la fe que anuncia el Obispo como pastor de su rebaño” (Ceremonial de los Obispos, 42). A nosotros, Obispo y Cabildo, nos corresponde la inexcusable responsabilidad de conservarla en todos los órdenes y ofrecerla al servicio de la diócesis como el primero y principal lugar institucional del encuentro con Dios, que siendo Omnipotente y Omnipresente, quiere habitar también en los edificios construidos por los hombres. 

3.      Ha sido una de mis intenciones, en el cuidado pastoral de esta diócesis, conservar y acrecentar, si cabe, los aspectos materiales de la Catedral y, más aún, el servicio pastoral en la misma, como punto de referencia y modelo para las otras iglesias. Así, con la colaboración del Cabildo Catedralicio, revitalizado con la incorporación de nuevos miembros, el restablecimiento del oficio coral, las reuniones periódicas del mismo, etc. la Catedral conserva el esplendor que le corresponde. Hoy en el curso  de esta celebración se renueva por cinco años el Oficio de Deán en la persona de Mons. Lucas Ramón Torres, se nombra Prefecto de Liturgia al M.I. Sr. Don Frances Xavier Torres Peters y toma posesión de una canonjía desde hoy el M.I. Sr. Don Vicente Ribas Prats. A los tres mi sentido gracias por haber aceptado esa responsabilidad, ciertamente más responsabilidad que dignidad, con la cual contribuirán al decoro del culto y de la misión de la Catedral.        

Mons. Lucas Ramón, fidelísimo colaborador de todos los obispos que han regido esta amada diócesis, se ha entregado y seguirá entregándose al servicio de la Catedral, asegurando la celebración eucarística dominical, la atención al confesionario, como Penitenciario diocesano que es. Su experiencia y entusiasmo en regir este templo son ya providenciales.        

La sensibilidad y formación litúrgica del M.I. Sr. Don Francesc Xavier Torres Peters le convierte en adecuado para el oficio que ahora le encomiendo. Él será responsable de los momentos más sagrados del culto que el Cabildo lleva a cabo, ayudado para ello por las indicaciones que sobre la materia la Santa Sede ha dispuesto y las que son propias de nosotros.        

Don Vicente Ribas Prats accede hoy a la canonjía vacante tras la muerte del M.I. Sr. Don Juan Torres. Le agradezco su disponibilidad para incorporarse al Cabildo Catedralicio, seguro de que podremos contar con su rica experiencia pastoral, a pesar de su juventud, el buen sentido ha demostrado en tantas ocasiones y su capacidad de trabajar con generosidad y entrega en espíritu de colaboración. De su presencia en la Catedral espero mucho y sin que ello le distraiga de otras ocupaciones pastorales y académicas que mantiene. Estoy seguro de que su presencia en las celebraciones corales, en las reuniones del Cabildo, en la promoción de la vida de la Catedral será una buena ocasión para poner en acto las buenas cualidades humanas y sacerdotales con las que la Providencia ha querido dotarle. 

4.      La fiesta de la Dedicación sirve para recordarnos que Dios ofrece y pide a sus hijos un espacio para encuentro con Él, porque nuestro Dios quiere mantener la comunicación con nosotros. Hemos oído proclamar en la lectura del Libro del Apocalipsis: “Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará con ellos, …y Dios estará con ellos” (Ap 21,22).Esa comunicación divina es facilitada por un instrumento: el templo, espacio sagrado que favorece la intimidad de un diálogo apacible, confiado y frecuente de Dios con cada persona.

Nuestra plenitud en esta tierra está en el encuentro con Dios. Ya enseñaba San Agustín: “Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón andará inquieto hasta que descanse en ti” (Confesiones I, 1,1). Dios  manifiesta su interés y su plena disposición a facilitarnos el encuentro para que nuestros esfuerzos no queden baldíos. Más aún, nos llama hacia El, y nos atrae al mismo tiempo, facilitándonos el acercamiento interior. Es importante caer en la cuenta de que es el Señor el que Él toma la iniciativa, no solo llamándonos, sino llevándonos donde El está para  nosotros en un ambiente propicio, realizado y simbolizado en el Templo Santo.

En el templo, que como ha señalado también la lectura que hemos escuchado: “Nunca entrará nada impuro, ni idólatras ni impostores; sólo entrarán los inscritos en el libro de la vida que tiene el Cordero”, el ambiente limpio facilita que se respire el amor misericordioso de Dios. Al percibir ese amor, nuestra reacción debe ser la gratitud a Dios y en el ofrecimiento sincero de sí mismo, sentimientos adecuados para responder a esa iniciativa divina. 

5.      Gratitud a Dios y ofrecimiento hechos en este lugar: espacio digno, ordenado, ámbito de silencio y recogimiento donde la belleza nos habla de la gracia divina y donde cada objeto, cada imagen y cada uno de los ritos que integran las celebraciones sagradas nos habla de la trascendencia, invitan a mirar a Dios y nos hace conscientes de su cercanía mostrándonos su rostro amable de Padre, Amigo y Redentor.

En la Catedral, iglesia madre de todas las demás iglesias que se extienden por Ibiza y Formentera, se ha de respirar amor de Dios, conciencia de su amor e interés por nosotros, y después revivirlos continuamente en los demás templos donde tienen su se de las comunidades cristianas. Por ello, veo con aprecio cómo se promueve el amor por esta Catedral, cómo hay parroquias que, al menos una vez al año organizan sus peregrinaciones a la Catedral o como la visitan en las señaladas fiestas de Santa María, San Ciriaco o para la Misa Crismal, así como grupos de niños de catequesis que anualmente vienen también aquí en visita espiritual. A todos los presentes, venidos hoy de algunas parroquias de la diócesis, os manifiesto mi gratitud y os animo a, entre la programación de la vida de la parroquia, se tenga en cuenta estas actividades que antes eran tradición ibicenca y que no hay que dejar abandonadas. 

6.     La Catedral, principal lugar donde el Señor nos llama, nos acoge, nos enseña y nos bendice, es, además, la morada y el signo por excelencia de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, que en cada Iglesia particular gobernada por el Obispo se hace presente. No somos sólo católicos de una parroquia determinada: somos católicos de la Iglesia universal presente en cada una de las Iglesia locales, y por ello casa y morada de la Iglesia católica y apostólica es la Catedral, iglesia propia del obispo, sucesor de los apóstoles que llamo Jesús.

En la Iglesia nos integramos como piedras vivas constituidas en tales por la redención de Jesucristo, edificadas sobre el cimiento de los apóstoles y trabadas en sólida arquitectura por la obra del Espíritu Santo.

Que la Santísima Virgen María, Madre de Dios y primer templo vivo del Señor en el mundo, cuya imagen bajo el titulo de la Virgen de las Nieves preside este templo y lo adopta como santuario, nos ayude a entender la dignidad con que Dios nos ha dotado por el bautismo, y estimule y apoye nuestros esfuerzos por ser verdaderos templos de Dios.

 
     

 

 

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