Noticias Enlaces
 
 
 
Untitled Document
 
   
Setiembre
   
 
L
M
X
J
V
S
D
 
      1 2 3 4 5  
  6 7 8 9 10 11 12  
  13 14 15 16 17 18 19  
  20 21 22 23 24 25 26  
  27 28 29 30        
     
     
  Noticias  
 

La Población de la Mare de Dèu de Jesús celebra la fiesta de su Patrona

Este miércoles, 8 de septiembre, día en que la Iglesia celebra la Fiesta de la Natividad de la Virgen María, a las 12 de la ...


Nuevo Vicario General

El Señor Obispo hacía público el pasado ...


Nombramientos en la Diócesis

Ayer por la mañana, al concluir los ejercicios espirituales del clero diocesano, el Señor Obispo hizo público los siguientes ...

 
     
 
 
     
 

HOMILIA EN LA FIESTA DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER

23/6/2010
Parroquia de Santa Cruz

1.      Celebramos hoy la Eucaristía en este día en el que nos anticipamos a celebrar la fiesta de San Josemaría Escrivá de Balaguer, que tendrá lugar en toda la Iglesia Universal el próximo sábado 26.

Cuando acabamos de clausurar el año sacerdotal convocado por el Santo Padre Benedicto XVI con motivo del 150 aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, hoy nos reunimos en esta parroquia de Santa Cruz para recordar a otro sacerdote santo, San Josemaría, un santo de nuestro tiempo y para nuestro tiempo, cuyas enseñanzas iluminan el camino de los hombres y mujeres del tercer milenio, que quieren vivir la vocación universal a la santidad y al apostolado. 

2.      En el Evangelio que acabamos de proclamar el Señor, se ha servido hoy de la imagen de la pesca para ilustrar el tema de la vocación universal a la santidad. Hemos contemplado, primero, la silueta del Señor dibujada primero en solitario sobre un fondo de multitudes que le escuchaban ávidas de su palabra. Habiendo terminado de hablar, pidió al propietario de barca, que se llamaba Simón, que remase mar adentro y que echase las redes para la pesca. Simón le hace observar que precisamente aquella jornada no era la más indicada para la pesca, pero que confiado en sus palabras echaría las redes. El resto ya lo sabemos, recogieron tal cantidad de peces que tuvieron necesidad de hacerse ayudar por otra barca. Era el milagro que hacía falta  para convencer a aquel pescador. Éste se arrojó a los pies de Jesús diciendo: “Apártate de mi que soy un pecador”. Pero Jesús le respondió con esas palabras que representan la culminación del relato y el motivo por el que el episodio ha sido recordado: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Y dejándolo todo le siguieron. Este es el relato de la vocación de los cuatro primeros discípulos, vocación al seguimiento de Jesús. Se inicia así la larga serie de discípulos y seguidores de Jesucristo.

Se da una continuidad entre la llamada hecha por Jesús a sus discípulos y la vocación de todo cristiano en la comunidad eclesial. En la vida individual de cada uno de nosotros, como en la escena evangélica de hoy, hay una llamada personal de Dios por nuestro propio nombre a la fe y al seguimiento de Cristo. Es una vocación gozosa, por eso no hay que vivirla nunca como una triste y pesada carga, sino como una misión que ilumina el propio horizonte, nuestra vida familiar, nuestra vida laboral y nuestra realidad social. Cristo es la salvación, es la luz y él que le sigue no camina más en tinieblas. 

3.      No faltan, hoy como ayer, hombres y mujeres que sienten el asombro de Dios y su llamada incandescente; sus labios y sus corazones perciben el fuego del Espíritu que los purifica y marca para una misión. Hombres y mujeres que responden a Dios desde lo más profundo de su ser: Aquí estoy, cuenta conmigo. Entre este grupo de seguidores fieles y solícitos del Señor, se encuentra sin duda San Josemaría. San Josemaría nos invita a seguir a Jesucristo y nos recuerda que las dificultades no han de ser nunca un obstáculo, sino un instrumento de amor verdadero a Cristo. Hemos de ser fieles a la vocación y a la santidad a la que hemos sido llamados. Esa era una de las mayores preocupaciones de San Josemaría, que el plan de Dios se realizara entre los hombres de tal forma que aspiren a realizar el plan de Dios en sus vidas y a ser apóstoles. En la lectura del oficio de hoy se recoge una de las homilías de san Josemaría en la que precisamente hace hincapié en este punto. Nos dice: “Esta es la voluntad de Dios, que seamos santos. Para pacificar las almas con auténtica paz, para transformar la tierra, para buscar en el mundo y a través de las cosas del mundo a Dios, Señor nuestro, resulta indispensable la santidad personal”. 

4.      Así es, queridos hermanos. La vocación al seguimiento de Cristo, incluida en la llamada a la fe y al bautismo, es la universal vocación cristiana a la santidad evangélica, que se va especificando en las diversas vocaciones, estados de vida y carismas que el Espíritu Santo reparte como quiere dentro del pueblo de Dios. A pesar de nuestros errores, de nuestra debilidad, de nuestro cansancio, el Señor nos renueva su amor y su llamada en todo momento. Siempre estamos a tiempo de responderle generosamente que si y de empezar, cada mañana, el seguimiento de Cristo.

Al celebrar hoy la fiesta de San Josemaría, cada uno de nosotros debemos sacar una conclusión práctica ineludible: cada uno debemos seguir al Señor desde nuestro lugar y con todos los medios que tenemos a nuestro alcance.  

Nosotros los sacerdotes alimentando a los fieles con la Palabra y los sacramentos. Y vosotros, los fieles cristianos laicos, colaborando de un modo insustituible en este deber. El Evangelio de este día contiene un detalle que no debe pasar desapercibido. Una vez echadas las redes siguiendo las indicaciones del Señor, Pedro y los que estaban con él en la braca cogieron tal cantidad de peces que las redes se les rompían y tuvieron que hacerles señas a los socios de la otra barca para que viniesen a ayudarles. También hoy el Sucesor de Pedro y los que están con él en la barca, los obispos y los sacerdotes, hacen señas a los de la otra barca para que vengan a ayudarles. Piden a los laicos que hagan llegar el Evangelio a sus familias, a sus ambientes de trabajo, a toda la sociedad, a todo el mundo. San Josemaría trabajó a lo largo de toda su vida por mostrar esta riqueza y por hacer que todos, absolutamente todos, hemos recibido la llamada de Cristo a seguirle, a amarle, a dedicarle nuestras vidas, a testimoniarle y a anunciar a todos la buena nueva del reino de Dios.  

5.      No quiero dejar pasar la oportunidad hoy, al hablar de un santo sacerdote como lo fue san Josemaría, de hablar también de los sacerdotes. Se muy bien que en el difícil momento actual se están utilizando los atroces y horribles abusos cometidos por algunos sacerdotes y religiosos para manchar el prestigio de la Iglesia y del Santo Padre. Pero que eso no haga tambalear nuestra fe. A mi mente vienen las vidas de tantos sacerdotes que en el pasado y en el presente entregaron y entregan su vida en favor de sus hermanos, que se desviven por ayudar a quien tienen cerca, por dar una palabra de aliento al que sufre, por acompañar al enfermo, por estar junto al que tiene necesidad. Al sacerdote acuden no sólo los creyentes, sino todas las personas que quieren vivir con esperanza cierta en el futuro, pues ellos acompañan a cada uno desde el nacimiento hasta la muerte.

Por eso, al celebrar hoy la fiesta de San Josemaría, os animo a todos a que elevéis vuestras súplicas a Dios, nuestro Padre, por todos los sacerdotes, de un modo especial por nuestros sacerdotes de Ibiza y Formentera, para que el Señor los proteja y acompañe siempre, y guíe sus pasos para que sean fieles reflejos suyos en medio del mundo. Y como no, que todos juntos pidamos en esta Eucaristía que el Señor toque el corazón de muchos jóvenes dispuestos a seguirle desde la vida sacerdotal.

6.      Queridos hermanos, hemos reflexionado juntos sobre la enseñanza de San Josemaría y la vocación universal a la santidad. Que la vida y el ejemplo de este santo sacerdote nos ayuden a confiar cada día más en el Señor y desde luego, que sintamos las palabras que Jesucristo hoy también nos dirige a cada uno de nosotros: “rema mar adentro y echa las redes”. Que la Madre de Dios y madre nuestra nos proteja, a fin de que cada uno de nosotros podamos servir a la Iglesia en la plenitud de la fe, con los dones del Espíritu Santo y con la entrega total de nuestras vidas.

 
     

 

 

  © 2007 Obispado de Ibiza. C/Pedro Frances, 12- 07800 Eivissa |
Telf 971 31 27 73   Fax: 971 31 27 76   obibiza@obispadodeibiza.es
Página web creada por Neointeractiva s.l