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HOMILÍA EN LA FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ |
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| 14/9/2007 |
| PARROQUIA DE SANTA CRUZ |
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| 1. Toda la Iglesia celebra hoy la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Esta fiesta se celebró por primera vez en Oriente en el año 335 con ocasión de la dedicación de la actual basílica sobre el Gólgota y sobre el sepulcro de Cristo, restaurada por el Emperador Constantino. A partir del silo VII se instituyó la fiesta también en el calendario litúrgico del Occidente para conmemorar la recuperación de la Cruz –entonces en manos del rey de Persia Corroe Parviz- a raíz de la conquista del Emperador Eraclio en el 628. En una ocasión el Siervo de Dios Juan Pablo II decía: “La cruz es el símbolo principal del cristianismo. Dondequiera que el Evangelio ha echado raíces, la cruz indica la presencia de los cristianos. En las iglesias y en los hogares, en los hospitales, en las escuelas y en los cementerios la cruz se ha convertido en el signo por excelencia de una cultura que recibe del mensaje de Cristo verdad y libertad, confianza y esperanza” (Angelus 15 de septiembre de 2002) Nosotros hoy celebramos la fiesta de la Santa Cruz, titular de esta parroquia. Y nos preguntamos: ¿se puede celebrar aún hoy esta fiesta? Y en nuestros días no nos faltan acusaciones por esta celebración. Vamos a ver algunas de ellas. 2. Una acusación se nos lanza a los católicos por parte de cristianos no católicos de adorar el instrumento que hizo sufrir y morir a Jesús. Para el católico, como enseña el Catecismo de la Iglesia católica, la Cruz no es instrumento de muerte, sino el signo visible del amor que Dios tiene hacia el hombre (Catecismo, 616). Es la manifestación de la voluntad del Padre de salvar a la humanidad para darle su misma vida, es decir, la vida eterna (cf. Jn 3,16). Además, la Cruz hace presente a cada persona que nace en este mundo el misterio de la muerte y resurrección de Cristo, el acontecimiento decisivo de la historia humana, el icono del amor del Padre y del Hijo, que es la fuente de salvación para la humanidad entera. Por eso, para la Iglesia católica, celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz no es de ningún modo una forma de idolatría, sino que es una contemplación amorosa, una respuesta al amor de Dios y una manifestación de su voluntad de salvar a todos los hombres. 3. Otra acusación contra la cruz viene del rechazo del mundo moderno que se opone a cualquier forma de sufrimiento. En efecto, la Cruz provoca sentimientos de miedo y de angustia, casi como si silenciándola fuera suficiente para eliminar el sufrimiento, la enfermedad y la muerte. La experiencia, de los más jóvenes y de los más viejos, nos enseña que estas circunstancias forman parte de la vida del hombre y que no podrán ser nunca eliminadas de la vida del hombre. Sin embargo, el mensaje que brota de la Cruz nos enseña que es posible transformarlas en instrumentos de salvación, aceptándolas desde la fe en Cristo Jesús, Crucificado y resucitado, abrazando la Cruz no y negándola. Aceptando el dolor y la muerte, Jesús mismo nos comunica que ha venido para dar un valor y hasta un sentido a esas circunstancias que sin Él nunca lo hubieran tenido. Sólo por el hecho de que Jesús haya vivido el dolor y la muerte en la Cruz, el dolor y la muerte del hombre adquieren un sentido y un valor. Pero para entender esto, es n4ecesaria la fe porque solo desde ella se puede adquirir la salvación. Solo bajo la óptica de la se puede aceptar aquella Cruz que llamamos dolor y sufrimiento, especialmente cuando son injustos por parte del hombre. 4. Celebramos la fiesta de la Cruz desde peticiones incesantes de algunos sectores, de eliminar el símbolo de nuestra fe en lugares públicos. Parece que molesta en los hospitales, en las escuelas, en determinados lugares públicos. Algunos cristianos se dejan contagiar incluso de esas ideas peregrinas. Que no sea así entre nosotros. Traje pagés de Ibiza con las emprendidas y los rosarios pageses… Hubo un tiempo en que la gente la llevaba al cuello, se hacía su signo al entrar o salir de casa, al empezar un trabajo, una comida, una clase en las escuelas. Y yo me pregunto ¿son mejores los tiempos en los que no está presente la cruz. La Cruz: amor y humildad: valores de los cristianos. |
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