Noticias Enlaces
 
 
 
Untitled Document
 
   
Febrero
   
 
L
M
X
J
V
S
D
 
      1 2 3 4 5  
  6 7 8 9 10 11 12  
  13 14 15 16 17 18 19  
  20 21 22 23 24 25 26  
  27 28 29          
     
     
  Noticias  
 

Campaña Contra el Hambre de Manos Unidas

El próximo viernes, 10 de febrero, Día del Ayuno Voluntario, a las 19'00 horas, el Señor Obispo presidirá la ...


Celebración de la Jornada de la Vida Consagrada

El próximo jueves, 2 de febrero, fiesta de la ...


Solemnidad de la Dedicación de la S.I. Catedral y bendición del nuevo retablo

El próximo martes, 31 de enero, se celebra el 195 aniversario de la consagración de la S.I. Catedral por el entonces Obispo de Ibiza, ...

 
     
 
 
     
 

HOMILÍA EN LA FIESTA DE SAN LORENZO

10/8/2007
PARROQUIA DE SAN LORENZO
1.      Vengo a celebrar esta fiesta en honor de su santo Patrón con todos los fieles de esta parroquia. Vengo con mucha alegría porque san Lorenzo es un santo al que profeso devoción desde mis primeros años; en efecto, en mi pueblo natal hay una ermita dedicada a este diácono mártir de la Iglesia de Roma y allí acudía con mi familia cada diez de agosto, en medio de los calores propios de esta época del verano. Y de ese modo, mi fe se iba alimentando cada año con el ejemplo de este Santo que el predicador, cada año, nos iba presentando.         Ya quisiera yo para mí tener aquella elocuencia y aquel arte de los predicadores que conseguían, año tras año, mantener nuestra admiración por el mártir y la fortaleza y profundo espíritu de fe que demostraba en su martirio. 2.        Los nombres, en los santos, muchas veces más que ser una precisión histórica, son una descripción de su vida. En el caso de Lorenzo, significa: "coronado de laurel”. Nuestro santo era uno de los siete diáconos de Roma, o sea uno de los siete hombres de confianza del Sumo Pontífice, que en aquella época era san Sixto, cuya fiesta hemos celebrado el martes pasado. El oficio de Lorenzo oficio era de gran responsabilidad, pues estaba encargado de distribuir las ayudas a los pobres. En el año 257 el emperador Valeriano publicó un decreto de persecución en el cual ordenaba que todo el que se declarara cristiano sería condenado a muerte. El 6 de agosto el Papa San Sixto estaba celebrando la santa Misa en un cementerio de Roma cuando fue asesinado junto con cuatro de sus diáconos por la policía del emperador. Cuatro días después fue martirizado su diácono San Lorenzo. La antigua tradición dice que cuando Lorenzo vio que la Sumo Pontífice lo iban a matar le dijo: "Padre mío, ¿te vas sin llevarte a tu diácono?" y San Sixto le respondió: "Hijo mío, dentro de pocos días me seguirás". Lorenzo se alegró mucho al saber que pronto iría a gozar de la gloria de Dios. Entonces Lorenzo viendo que el peligro llegaba, recogió los bienes que la Iglesia tenía en Roma y los repartió entre los pobres. El alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir dinero, llamó a Lorenzo y le dijo: "Me han dicho que los cristianos emplean cálices y patenas de oro en sus sacrificios, y que en sus celebraciones tienen candeleros muy valiosos. Vaya, recoja todos los tesoros de la Iglesia y me los trae, porque el emperador necesita dinero para costear una guerra que va a empezar". Lorenzo le pidió que le diera tres días de plazo para reunir todos los tesoros de la Iglesia, y en esos días fue invitando a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con sus limosnas. Y al tercer día los hizo formar en filas, y mandó llamar al alcalde diciéndole: "Ya tengo reunidos todos los tesoros de la iglesia. Le aseguro que son más valiosos que los que posee el emperador". Llegó el alcalde muy contento pensando llenarse de oro y plata y al ver semejante colección de miseria y enfermedad se disgustó enormemente, pero Lorenzo le dijo: "¿por qué se disgusta? ¡Estos son los tesoros más apreciados de la iglesia de Cristo!"El alcalde lleno de rabia le dijo: "Pues ahora lo mando matar, pero no crea que va a morir instantáneamente. Lo haré morir poco a poco para que padezca todo lo que nunca se había imaginado. Ya que tiene tantos deseos de ser mártir, lo martirizaré horriblemente". Y encendieron una parrilla de hierro y ahí acostaron al diácono Lorenzo. San Agustín dice que el gran deseo que el mártir tenía de ir junto a Cristo le hacía no darle importancia a los dolores de esa tortura. Los cristianos vieron el rostro del mártir rodeado de un esplendor hermosísimo y sintieron un aroma muy agradable mientras lo quemaban. Los paganos ni veían ni sentían nada de eso. Después de un rato de estarse quemando en la parrilla ardiendo el mártir dijo al juez: "Ya estoy asado por un lado. Ahora que me vuelvan hacia el otro lado para quedar asado por completo". El verdugo mandó que lo voltearan y así se quemó por completo. Y con una tranquilidad que nadie había imaginado rezó por la conversión de Roma y la difusión de la religión de Cristo en todo el mundo, y exhaló su último suspiro. Era el 10 de agosto del año 258. El poeta Prudenció dice que el martirio de San Lorenzo sirvió mucho para la conversión de Roma porque la vista del valor y constancia de este gran hombre convirtió a varios senadores y desde ese día la idolatría empezó a disminuir en la ciudad. 3.      El relato de la Pasión de Lorenzo no podía por menos que conmover a la imaginación popular. El entusiasmo del administrador de la Iglesia ante los jueces, la evangélica manera en que puso a buen recaudo los bienes de la comunidad distribuyéndolos entre los pobres, el horror de las torturas que padeció junto con su entereza llena de ironía ante ellas, eran ya cosas conocidas por todo el mundo cristiano. No se puede poner en duda el hecho de que sufriera la prueba del fuego, conforme lo atestigua la inscripción que el papa Dámaso hizo grabar en su tumba.
.
4.      Que consecuencia podríamos sacar para la vida de esta parroquia al considerar hoy la figura de su santo Titular. La vida y el martirio de San Lorenzo constituyen un elocuente testimonio de tres “amores” que debe hacer suyos cada cristiano, en cualquier época de la historia: el amor a la Iglesia, el amor a la Eucaristía y el amor a los pobres. a) San Lorenzo amó a la Iglesia, como buen diácono que era Su ministerio diaconal consistía en entregarse por entero al servicio de la Iglesia de Roma, colaborando con su Obispo, el Papa san Sixto. San Lorenzo fue muy consciente de las palabras que repetía su contemporáneo San Cipriano: “No puede tener a Dios por Padre el que no tiene a la Iglesia por madre”. La Iglesia era vista por San Lorenzo no como una mera institución humana, sino como un misterio de salvación querido por Dios: el sacramento universal de salvación; el Pueblo santo de Dios; el Cuerpo de Cristo; el Templo del Espíritu Santo. Los creyentes de hoy, como lo de todos los tiempos, hemos de profundizar en nuestra pertenencia a la Iglesia. La Iglesia es una realidad a la vez visible y espiritual portadora de vida divina. Es, en medio del mundo, el signo y el instrumento de la comunión de los hombres con Dios y de los hombres entre sí.A veces se oye decir: “Cristo sí, la Iglesia no”. Pero sin la Iglesia, nunca habríamos oído hablar de Cristo. Sin la Iglesia no habríamos sido recreados como miembros suyos por medio del bautismo. Sin la Iglesia no seríamos piedras vivas del templo de Dios habitado por el Espíritu.La Iglesia perseguida del siglo III, en la época que vivió San Lorenzo, era una Iglesia pobre, pero consciente de ser en el mundo la presencia del Reino de Cristo. Las dificultades que vive la Iglesia en nuestros días no deben asustarnos, si sus enemigos son los que están fuera. El mayor enemigo sería el que estuviese dentro: el que se dijese cristiano y no colaborase con la Iglesia; el que se dijese cristiano, y de su boca sólo saliesen críticas amargas hacia la Iglesia; el que se dijese cristiano, y no se sintiese miembro vivo de esta familia de Dios que es la Iglesia.b) San Lorenzo amó a la EucaristíaA los diáconos les competía y les compete asistir al Obispo en la celebración de la Eucaristía, y distribuir junto a él la sagrada comunión. La Eucaristía, el sacramento del sacrificio y de la presencia del Señor, “es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia”. Sin la Eucaristía, sin la participación en la Misa dominical, un cristiano no puede vivir como tal: “Sin el Domingo no podemos vivir”, decían los mártires de los primeros siglos. También hoy sucumbiríamos a las dificultades de la vida, a la presión de un ambiente social y cultural marcado por el secularismo, por la indiferencia religiosa y por el consumismo desenfrenado, sin la fuerza que nos viene de la Eucaristía dominical. Necesitamos la Eucaristía porque necesitamos a Jesucristo. Necesitamos beneficiarnos de la actualización sacramental de su entrega en el Calvario; necesitamos alimentarnos con su Cuerpo y con su Sangre; necesitamos acudir al Sagrario, cuando estamos cansados y agobiados para encontrar alivio en su Corazón manso y humilde.En el año dedicado a la Eucaristía, el Papa Juan Pablo II pedía a todos los cristianos “fomentar, tanto en la celebración de la Misa como en el culto eucarístico fuera de ella, la conciencia viva de la presencia real de Cristo, tratando de testimoniarla con el tono de la voz, con los gestos, los movimientos y todo el modo de comportarse”. La conciencia viva de la presencia real de Cristo nos llevará a adorarle, dentro y fuera de la celebración de la Misa. c) El tercer amor de San Lorenzo es el amor a los pobresÉl ejemplificó las palabras de la Escritura: “Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta”. Cuentan que cuando el tribuno de Roma le pidió a San Lorenzo que le mostrase los tesoros de la Iglesia, él le mostró a los pobres. Sí, los pobres son los preferidos de Cristo, y por eso son también los preferidos de la Iglesia.A pesar de nuestros pecados, de los pecados de los miembros de la Iglesia, recorrer la geografía de la pobreza, en el primer mundo y en el tercer mundo, es recorrer la geografía de la fe. No hay realidad humana de abandono, de exclusión, de marginación, de pobreza donde no se haga presente, también hoy, la Iglesia de Cristo. Los medios de comunicación no siempre lo dirán, porque parece más rentable propagar los escándalos, pero allí donde están los pobres allí está la Iglesia. Es bueno que seamos humildemente conscientes de esta realidad y que seamos miembros activos en este compromiso discreto pero constante en favor de los más pobres de la Tierra.El amor a la Iglesia, el amor a la Eucaristía, el amor a los pobres. Los tres amores de San Lorenzo se unifican en el amor a Cristo, nuestro Señor. Él es el Señor y el Esposo de la Iglesia, que es su Cuerpo. Él es el Sacerdote y la Víctima que se inmola en el altar de la Cruz, para convertirse en nuestro alimento. Él en persona nos sale al encuentro en el que pasa hambre o sed, en el que está enfermo o en la cárcel: “Cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.Pedimos a Dios, nuestro Señor, por intercesión del santo, “amar lo que él amó y practicar sinceramente lo que nos enseñó”, y que de la celebración de la Santa Misa saquemos fuerzas para testimoniar en el mundo la alegría de la salvación. Cuando uno en peregrinación a  Roma, tiene la posibilidad de visitar la Basílica de San Lorenzo en Verano, al arrodillarse delante de la tumba del Diácono y Mártir de Roma, se puede leer  la frase que el Papa Dámaso hizo imprimir:"Los flagelos del verdugo, la llamas, los tormentos, las cadena han podido ser vencidas solamente con la fe de Lorenzo". ¡Solo la fe! Pidamos hoy, ante la imagen de este santo Patrón que Dios nos conceda, por la intercesión de san Lorenzo, amar lo que él amó y practicar lo que él enseñó.

 
     

 

 

  © 2007 Obispado de Ibiza. C/Pedro Frances, 12- 07800 Eivissa |
Telf 971 31 27 73   Fax: 971 31 27 76   obibiza@obispadodeibiza.es
Página web creada por Neointeractiva s.l