Noticias Enlaces
 
 
 
Untitled Document
 
   
Febrero
   
 
L
M
X
J
V
S
D
 
      1 2 3 4 5  
  6 7 8 9 10 11 12  
  13 14 15 16 17 18 19  
  20 21 22 23 24 25 26  
  27 28 29          
     
     
  Noticias  
 

I Convivencia del clero diocesano y los religiosos presentes en la Diócesis

El próximo sábado, 11 de febrero, a las 10’30 de la mañana, tendrá lugar en la parroquia de Sant Jordi la primera ...


Campaña Contra el Hambre de Manos Unidas

El próximo viernes, 10 de febrero, Día del Ayuno Voluntario, a las 19'00 horas, la celebración de la Eucaristía con ...


Celebración de la Jornada de la Vida Consagrada

El próximo jueves, 2 de febrero, fiesta de la ...

 
     
 
 
     
 

HOMILÍA EN EL MIERCOLES DE CENIZA EN LA S.I.CATEDRAL

21/2/2007
1.      Con el rito solemne y austero de la imposición de la ceniza, damos comienzo al Santo tiempo de Cuaresma. Los textos de esta Misa nos pueden ayudar a esclarecer el sentido de la Cuaresma. Es un tiempo litúrgico, calificado como fuerte, que se concluye con la gozosa celebración de la Pascua, en el cual se cumplirá para toda la cristiandad la promesa: “Mirarán al que atravesaron”. Para que se de esa mirada, el tiempo de Cuaresma es un oportuno tiempo de preparación.         En el tiempo de Cuaresma la Iglesia nos invita a escuchar con mayor intensidad y fervor la Palabra de Dios; ello nos lleva a pensar que es un tiempo en el que Cristo nos quiere hablar, pero no solo ello: es un tiempo en el que Él quiere actuar también profundamente en el corazón del hombre. Con esa ayuda divina, podemos luchar con más decisión contra las fuerzas que pretenden tenernos lejos del Autor de la Vida. Por ello, Cristo mismo y la Iglesia nos invitan a aprovecharnos de los tres medios que nos pueden ser de tanta ayuda en el camino: frente a la tripe tentación de la seguridad al margen de Dios, del querer huir de la propia cruz, y de la idolatría de las cosas, se nos pone delante el ayuno, la oración constante y la limosna. Son instrumentos puestos en nuestras manos para poder cumplir el primer y más principal mandamiento de la ley de Dios: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente.          Esta renovación de nuestra entrega a Dios tendrá como consecuencia necesaria y lógica la reconciliación con la comunidad, que es la aspiración más profunda de nuestra vida: estar en comunión con Dios y con el prójimo. 2.      Año tras año, pues, revivimos estos cuarenta días, como preparación a la Pascua, como tiempo para hacer desierto dentro de nosotros para acoger mejor la voz de Dios, como momento de recurrir a las prácticas que favorecen el poder escuchar su voz, la voz del que quiere hacerse cercano a cada uno de nosotros.    Esa voz ha resonado esta mañana. En primer lugar en las palabras del profeta Joel: “Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos á el Altísimo vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo” (2,13). Aquí está la llamada a volver a Dios. Más que las prácticas exteriores, lo que Dios nos pide es rasgar el corazón. Es verdad que en el texto no falta una referencia a la penitencia pùblica, de la que nadie: ancianos, jóvenes o niños están excluidos, pero lo que destaca es el aspecto interior, la conversión del corazón, es decir, volver a aquel que es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad.         Cuando el profeta Joel escribía estas palabras, el pueblo se encontraba en una situación de peligro que ponía en riesgo la propia supervivencia, lo cual es visto como una consecuencia del haberse alejado de Dios. ¡Cuán actuales son estas palabras también hoy en día, cuando muchos de los males que nos afligen tienen su origen en la lejanía, no de Dios en relación con el hombre, sino del hombre en relación con Dios! 3.      Hay una simetria evidente entre el pasaje evangélico proclamado y la lectura de Joel. Al ayuno y la penitencia reclamados por Joel, el Evangelio añade la limosna y la oración. Jesús polemiza con la hipocresía de aquellos que hacen alarde de sus buenas obras y a la vez demuestran que al obrar en desacuerdo con los preceptos de la ley 

 
     

 

 

  © 2007 Obispado de Ibiza. C/Pedro Frances, 12- 07800 Eivissa |
Telf 971 31 27 73   Fax: 971 31 27 76   obibiza@obispadodeibiza.es
Página web creada por Neointeractiva s.l