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HOMILÍA EN EL CINCUENTA ANIVERSARIO DE LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DE LA PIEDAD |
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| 31/3/2007 |
| PARROQUIA SAN SALVADOR DE LA MARINA |
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| 1. En esta tarde, en esta Parroquia de San Salvador, corazón del entrañable barrio de La Marina, celebramos la Eucaristía con un motivo de acción de gracias añadido: la celebración del 50º aniversario de la Cofradía de la Piedad. ¿Qué vamos a hacer? Vamos a dar gracias a Dios por todos los beneficios que en su infinita misericordia ha derramado sobre los cofrades que han pertenecido y pertenecen a esta Cofradía y no como un punto de llegada, sino como una señal de partida, a animar el esfuerzo que se hace para que la Cofradía sea viva, tenga vida y la transmita a los demás. El recuerdo viene espontáneo hacia aquellos que hace más de medio siglo acogieron la idea de fundar una cofradía y ponerla bajo el título y patronazgo de la Virgen de la Piedad. ¿Cómo no recordar ahora al Obispo de Ibiza de entonces, Mons. Antonio Cardona Riera, que el 16 de abril de 1.957 erigió canónicamente esta Cofradía, fruto de los desvelos pastorales del Padre Alberto de Jesús, prior de la comunidad de Carmelitas Descalzos. Este benemérito Padre reunió una serie de jóvenes, de estudiantes, pescadores, marineros y otros habitantes de este simpático barrio y dieron vida a esta institución. Hoy les recordamos con afecto y emoción a todos y a cada uno le deseo lo que dice la tarjeta de invitación: A todos aquellos que un día fuisteis Piedad, bajo su manto y cobertura o en las filas. A todos en general que fuisteis ilusión, que el camino que emprendisteis deje una estampa imborrable en el recuerdo”. 2. La Cofradía está dedicada a Nuestra Señora de la Piedad ¡Qué nombre más hermoso! ¡Cómo se unen bien esas palabras Nuestra Señora y Piedad! Nuestra Señora, porque se refiere a la Virgen María, ese nombre tan dulce, tan entrañable, tan nuestro. ¡La Virgen María! Aquí en esta parroquia se respira el fervor y la devoción marianas, alimentadas y fomentadas por los Padres Carmelitas. Aquí se honra a la Virgen en diversas advocaciones: Piedad, Carmen… ¡Cómo es entrañable el Santo Rosario y la Salve cada tarde! ¡Cómo acuden los devotos a visitar a la Virgen, que, con ojos de misericordia nos mira, nos acompaña y dirige en nuestro camino hacia Jesús, verdadero monte de salvación. ¡Nuestra Señora! Jesús nos la dio como madre nuestra desde el árbol de la cruz y ella, no me cansaré nunca de decirlo, se tomó muy en serio su papel de madre. Nos escucha, nos infunde buenos propósitos, pensamientos y deseos. Vela por nosotros, nos da cobijo bajo su manto. ¡Nuestra Señora! A ella nos dirigimos en todas las necesidades y adversidades, seguros de que siempre nos escucha. Ya lo dice una antigua oración mariana: “Jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han recurrido a vuestro amparo o solicitado vuestra intercesión haya sido abandonado por Vos”. Nuestra Señora, es nuestra porque se ha entregado a nosotros como madre, nosotros somos sus hijos. 3. Al lado de las palabras “Nuestra Señora” aparece la palabra Piedad. ¡Que hermosura! ¿Qué emoción se experimenta al pronunciar esta palabra. La imagen titular nos presenta a la Virgen llena de piedad mientras sostiene en su regazo al hijo muerto, al Salvador del mundo que ha dado su vida por nosotros y por nuestra salvación. Ella era la Madre de Jesús y tuvo ese gesto de piedad con Él. Pero Él nos la dio como madre también a nosotros y por eso, cada vez que se presenta, nos sostiene en su Corazón Inmaculado con la misma piedad como sostuvo a su hijo. Que nadie dude nunca de la piedad que la Virgen quiere y desea tener con cada uno de nosotros. ¡Que confortador es saber que la Virgen con nosotros quiere tener piedad, es decir, amor, misericordia, ternura, caridad, afecto… esa es la relación de la Virgen con nosotros y esa debe ser también nuestra relación con Ella. 4. La Virgen de la Piedad, ese asombroso misterio ha dado el nombre a una Cofradía. ¿Qué debe hacer una Cofradía? Es importante saberlo y yo, en este momento solemne del 50º aniversario quiero recordarlo. Y para ello, me sirvo de las palabras que Juan Pablo II, el siempre querido y recordado Siervo de Dios, del cual pasado mañana celebraremos el segundo aniversario de su piadosa muerte, dirigió a los Obispos pidiéndonos que nos ocupemos de las Cofradías y Hermandades, cosa que yo me he tomado muy en serio: “Por ello se ha de procurar que todo grupo eclesial, como las Hermandades y Cofradías, sean ámbitos propicios para la formación cristiana de sus miembros y cauce de su plena integración en la vida de la comunidad eclesial, participando en la celebración de los sacramentos, principalmente de la Eucaristía, estando unidos a sus Pastores, colaborando con ellos en el marco de la pastoral de conjunto y promoviendo incesantemente el compromiso de caridad y solidaridad que es característico de una comunidad verdaderamente cristiana y fraterna... De este modo podemos esperar que los fieles laicos, a quienes se reconoce su valor y plena dignidad en la Iglesia, asuman también un mayor compromiso en las tareas propias de una comunidad cristiana que vive intensamente el Evangelio, lo anuncia con valentía y lleva sus valores a todos los ámbitos de la existencia humana personal y social.” 5. En el texto del Papa que hemos recordado surgen algunos compromisos en los cuales se han de distinguir los miembros de una Cofradía: son éstos: 1) Procurar una creciente formación cristiana: no se puede conformar uno con lo aprendido para la Primera Comunión, la Confirmación o el cursillo pre-matrimonial. Hay que estar en actitud de permanente evangelización para poder ser evangelizadores de la sociedad que nos corresponde vivir. Las Cofradías, esta de la Piedad y las otras que hoy las acompañan, tendrían que ser escuelas de fe. 2) Participación en la vida sacramental de la Iglesia, es decir, no limitarse solo y únicamente a los actos maravillosos y entrañables de la Semana Santa; son hermosos pero no son suficientes para vivir en cristiano. 3) En comunión con los pastores, quiere decir con el Papa, con el propio obispo, con los sacerdotes de la propia parroquia. Si se rompe una de estas conexiones, uno está de forma imperfecta en la Iglesia. Y 4) Colaborar en las iniciativas de caridad de la Iglesia. Esas son las notas que han de distinguir a una Cofradía, y esas son las que hoy, con ocasión del 50 aniversario de vida de esta Cofradía de la Piedad quiero recordar. Caminando por esa senda nada podrá detener, sino al contrario, se favorecerá el crecimiento y la vitalidad de la Cofradía. Que Dios y la Virgen de la Piedad os ayuden a caminar siempre en la Iglesia, bajo la protección de la Virgen y pasando por ese mundo, como Jesús, haciendo el bien. |
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