1. Hoy celebramos la fiesta de san Jorge, titular de esta entrañable y querida parroquia. Al volver hoy aquí en este ambiente festivo revivo los sentimientos y emociones de mi Visita Pastoral, llevada a cabo el mes de noviembre del año pasado, donde pude conocer y apreciar, en primera persona la vitalidad de esta comunidad parroquial. De ella recuerdo fue una hermosa experiencia que permitió “acompañaros a todos vosotros, sacerdotes, religiosas y fieles laicos de esta parroquia distintas parroquia para compartir el gozo de la fe que nos anima y alentar la esperanza y los trabajos comunes por el Evangelio”. Pude, así mismo, comprobar las hermosas realidades pastorales que hay entre vosotros y que de un modo silencioso pero eficaz, van sembrando las semillas de Reino de Dios en este pueblo, y, por extensión, en otras áreas de la diócesis. 2. Es el recuerdo de San Jorge el que nos reúne hoy. Pocos son los datos que tenemos de este personaje, aunque está claro que fue un valiente caballero, martirizado probablemente en Lydda, Israel. Si la historia es parca en datos biográficos, la leyenda ha “completado” su figura. Venerado desde el sigo IV, diversos países y lugares lo han elegido como patrón: Grecia, Inglaterra, Portugal, Lituania, Génova... En el siglo XIII, su devoción entró en Cataluña y Aragón, que también lo escogieron como patrono. Todos los historiadores y escritores de libros de santos, suelen coincidir en que fue un soldado romano, nacido en el siglo III en Capadocia (Turquía) y que murió martirizado a principios del IV. La leyenda más difundida de San Jorge es sin duda la del dragón, en la cuál se nos presenta a nuestro santo como un soldado o caballero que lucha contra un ser monstruoso (el dragón) que vivía en un lago y que tenía atemorizada a toda una población situada en Libia. Dicho animal exigía dos corderos diarios para alimentarse a fin de no aproximarse a la ciudad, ya que desprendía un hedor muy fuerte y contaminaba todo lo que estaba vivo. Al final ocurrió que los ganaderos se quedaron casi sin ovejas y decidieron que se le entregara cada día una persona viva, que sería escogida bajo un sorteo. Un buen día, le toco la "suerte" a la hija del rey, pero, cuando el monstruo iba a comérsela, Jorge luchó contra aquella bestia y la venció, logrando salvar así a la princesa. La leyenda de San Jorge fue escrita en el siglo XIII por Santiago de la Vorágine en su célebre obra "La Leyenda dorada". En ella, podemos descubrir que todos estamos llamados a ser un caballero, no solamente para salvar princesas como la que se nos narra en la leyenda, si no para salvar a aquellas personas que tanto sufren en nuestra sociedad. El dragón simboliza el mal de nuestro mundo: pobreza, insolidaridad, hipocresía... 3. Después de unos años en el ejército romano, San Jorge se da cuenta que su verdadero ejército es el de Jesucristo, reparte sus bienes entre los pobres, renuncia a su carrera militar y se enfrenta a las autoridades romanas. Es de destacar que las actas del martirio de nuestro santo se perdieron y solamente podemos saber algo de ellas a partir de la tradición popular. Por tanto, nos encontramos ante el hecho que, pese a existir históricamente un martirio de San Jorge, no se pueden tomar como históricas tales tradiciones. De todas formas, dichas narraciones son un símbolo de los ideales y de las convicciones de aquellos cristianos que lo dieron todo por su fe en Jesucristo. Es la invitación que hemos oído en el evangelio proclamado en esta celebración…. San Jorge sufrió el martirio en la actual ciudad de Lod (Israel) a principios del año 300 en tiempo de los emperadores Diocleciano y Maximiliano. 4. ¿Qué nos enseña el martirio de San Jorge? Como en tantos otros relatos populares de martirios, detrás de lo que son las inexactitudes históricas, se oculta la intuición de verdades muy profundas. Así, en el caso del martirio de San Jorge, aparece con mucha claridad, por un lado, la dimensión evangelizadora de su testimonio, y, por el otro, el ejemplo de caridad ardiente que muestra con su conducta. Lo que mueve interiormente al santo a dejar su vida de soldado y dedicarse a la de predicador, es la fuerza de su fe cristiana que tiene necesidad de comunicar a los demás las convicciones propias, aunque esto le lleve finalmente a la muerte. "El martirio es, ciertamente, un testimonio de la fe. Pero es, sobre todo, un testimonio de la caridad. La biografía popular de San Jorge se complace en destacar el hecho de la generosa distribución de los bienes a los pobres que el invicto mártir lleva a cabo antes de dedicarse a la defensa pública de la fe cristiana. Es un modo plástico de insistir en una verdad que siempre ha formado parte del núcleo esencial del mensaje cristiano: no se puede separar la fe en Dios y el amor práctico y concreto a los hermanos". 5. Invocar la protección de San Jorge ha de suscitar en cada uno de nosotros sentimientos entrañables. Y también, como no puede ser menos, testimonio, santidad, protección, intercesión. San Jorge encarna no solamente valores patrióticos, culturales, literarios y caballerescos, sino también y sobre todo, valores profundamente cristianos. En efecto: ¿de dónde había de sacar san Jorge la valentía para luchar contra el dragón y liberar a la princesa? De su unión y comunión con Jesús que lo alimentó con la savia de la propia vida: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos» (Jn 15,5). ¿De dónde obtuvo la fuerza para ser fiel y soportar el martirio? Del Señor, que dijo: «Separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). 6. Otra consideración: este pueblo, que lleva el nombre de este mártir glorioso, —y cualquier pueblo— puede vivir unido y vigoroso sólo a nivel cristiano, si quienes lo forman viven como sarmientos bien unidos al Tronco y entre ellos. Cada uno no es independiente de los otros. Los sarmientos se ayudan, se comunican, se irrigan mutuamente, tienen comunión de vida. Los cristianos estamos llamados a injertarnos en Jesús y vivir en comunión de vida con Él y con todos los demás. Así, a través nuestro, todos los otros sarmientos, incluso los que quizá viven poco o muy separados de la verdadera Vid, tendrán un cierto lazo de unión con Cristo. Que la celebración de esta fiesta de san Jorge sea una invitación a estar muy unidos con Jesús para recibir su vida, y con los demás, para hacerlos partícipes de esa vida. |