1. Los Gozos de la Virgen de las Nieves, que el benemérito canónigo de esta Catedral, Mons. Isidor Macabich, del cual se celebra este año el 150 aniversario de su nacimiento, proclaman : “Set segles fa que sou Patrona nostra, Reina del cel y d’aquest mons encis…Set segles fa que vostru cor mos mostra que sou llum y gombol des vostres fills”. Sí, desde hace más de siete siglos, los hijos de Eivissa y Formentera, nos acogemos a la materna intercesión y a la efusión de misericordia que la Madre de Dios y de los hombres, la Virgen María, en su advocación de las Nieves, derrama sobre sus hijos. Desde hace más de siete siglos, los cristianos de les Pitiuses, dirigimos nuestra mirada a Santa María de Eivissa para dar gracias a Dios y buscar el amparo para nuestras necesidades y carencias 2. En el pasaje del Evangelio que hemos escuchado el evangelista Juan narra la entrañable entrega que Jesús hace desde la Cruz: “Aquí tienes a tu Madre” (Jn 19, 7). El cristiano, como el Apóstol Juan, está llamado a acoger “entre sus cosas propias” a la Madre de Cristo y a introducirla en su vida, es decir, en su ‘yo’ humano y cristiano (Juan Pablo II, Redemptoris Mater, 45).
Ella es la Madre del amor hermoso y desinteresado. En las bodas de Caná, cuando intercede ante Jesús para que realice su primer milagro, se manifiesta la solicitud de María ante nuestras necesidades. Este milagro tiene un valor simbólico: La Madre de Jesús sale al encuentro de las necesidades de los hombres y mujeres de todos los tiempos. Por eso acudimos hoy ante la venerada imagen de Santa María en esta Catedral para presentarle nuestra vida, con la seguridad de que Ella, siempre madre, Ella acogerá nuestras necesidades, como se ha comportado siempre. 3. El rostro de Eivissa y Formentera en estos últimos tiempos ha cambiado y se ha enriquecido con la presencia de hombres y mujeres que han venido a trabajar aquí desde sus tierras de origen. Nuestras Islas se han enriquecido humanamente con la presencia de los emigrantes. Quisiera, pues, este año, poner ante los ojos misericordiosos de nuestra Madre a aquellos que son también sus hijos, engendrados en otras tierras, pero cuya vida y actividad se desarrolla ahora en nuestras Islas. Quien ha debido abandonar su hogar de origen por cualquier necesidad, debe ser acogido como el mismo Cristo. Y mientras renuevo mi llamada a los poderes públicos y a los particulares para no ahorrar esfuerzos integrar a estas personas, quiero ponerlos también bajo el manto azul, signo de la hermosura y el cariño, de la limpieza y del amor generoso, de la Virgen de las Nieves. ¡Sí, Señora de Eivissa y Formentera! Queremos hacerte presentes las necesidades y sufrimientos de los inmigrantes, que han llegado a nuestras Islas y desde hace muchos años o desde hace pocos días, comparten su vida con la nuestra.
4. María, la Madre de Jesús, se puede contemplar también como imagen del emigrante. Dio a la luz a su hijo lejos de casa y se vio obligada a huir a Egipto para salvarlo de las amenazas e injusticias de los poderosos. Esta profundísima realidad ha de tener consecuencias prácticas en la vida de los cristianos. Es cierto que la emigración ha de hacerse de modo ordenado, a fin de evitar conflictos y desarraigos, pero es aún más cierto que todos los hombres gozamos de idéntica dignidad en Cristo Jesús. Ninguno es más que otro, y sobre la natural diversidad, existe una radical igualdad entre todos, que exige un trato amable y comprensivo, porque todos somos hijos de Dios. Sí: también hoy nuestra Madre del Cielo tiene igualmente y sin distinción los ojos bien puestos en sus hijos venidos de fuera, especialmente en aquellos que lo han hecho acuciados por el hambre, la miseria, o el legítimo deseo de una vida mejor para sus hijos.
5. Nuestra celestial Patrona nos impulsa para que unidos a la sociedad civil respetemos y promovamos tanto sus derechos personales como, sobre todo, sus derechos como familias. Sí Ibiza y Formentera tiene por Patrona a la Virgen María, Madre de todos, Madre universal, nuestra vocación es la de formar una sociedad moderna donde se respeten los legítimos derechos de todos, derechos que se derivan y tienen su fuente en el designio de Dios, una sociedad donde no quepan racismos ni rechazos extraños al querer de Dios: todos bien unidos bajo un mismo manto y una misma protección tan amorosa. Los que a sí mismo se excluyen son quienes vinieran con intenciones perversas, como los que se dedican a explotar a las mujeres inmigrantes; o las mafias que se aprovechan de su situación, los que en lugar de construir destruyen, en lugar de unir separan.
6. Este año se cumplen 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Entre ellos el derecho a la vida, primero y principal, que no puede negarse a los concebidos aún no nacidos ni a las personas en situación crítica por su salud. Los derechos humanos son como el lenguaje común para poder construir el futuro y como la base fundamental de las relaciones humanas. Son el resultado de una convergencia de tradiciones religiosas y culturales, todas ellas motivadas por el deseo común de poner a la persona humana en el corazón de las instituciones y de la sociedad. Se basan en la ley natural inscrita en el corazón del hombre y están presentes en todas las culturas y civilizaciones. Han de ser respetados como expresión de justicia. Los principios que gobiernan la vida política y social están relacionados con un orden moral, basado en el reconocimiento de Dios Creador. Todos los hombres y mujeres hemos sido creados iguales y dotados de derechos inalienables, fundados en la ley natural. La fe católica es una constante inspiración y una fuerza orientadora en el movimiento a favor de los derechos civiles de todas las personas, cuya altísima dignidad reside en que son imagen y semejanza de Dios.
7. Quiero hacer presente ante nuestra Madre, Santa María de Eivissa, la necesidad de respetar íntegramente los derechos humanos, los cuales que no dependen del poder del Estado, sino de la propia naturaleza humana. Todos los seres humanos desde el primer instante de su concepción hasta el último de su muerte natural tienen plenos derechos. Es un fraude utilizar el nombre de la libertad y de la democracia para extender la licencia para matar. La defensa de la libertad es una llamada a cultivar la virtud, la autodisciplina, el sacrificio por el bien común y un sentido de responsabilidad ante los menos afortunados. Una democracia sin valores puede perder su propia alma, y como señalaba Juan Pablo II, se vuelve contra el mismo hombre. La religión y la moralidad son soportes indispensables para la prosperidad y la paz social. También es preciso un mejor cuidado de la libertad religiosa: los católicos no queremos privilegios. Solo pedimos libertad y respeto. El hombre es un ser social y la fe tiene una dimensión comunitaria. Por ello —con palabras de Benedicto XVI— es inconcebible que el creyente tenga que renunciar a una parte capital de sí mismo —su fe— para ser ciudadano activo. De ahí dimanan, queridos hijos, tantos deberes y derechos de los ciudadanos: como la libertad efectiva de los padres para elegir la educación que desean para sus hijos. El Estado no debe sustituir a los padres: solo tiene un papel subsidiario. Todo intento del Estado de invadir los ámbitos soberanos de la familia solo encontrará la legítima resistencia de las familias. Y en esa circunstancia la Iglesia debe prestar todo su apoyo a los padres.
8. Concluyo mis palabras, dirigiéndome en nombre de todos a la que es Madre de todos: “Mare nostra de les Neus, Santa Maria d’Eivissa, que de més de set segles ençà heu acompanyat la fe del poble pitiús, a les vostres mans pos els gojos i esperances, les tristors i sofriments de tots els vostres fills. Implorau per a mí i per als sacerdots els dons de l’Esperit Sant, perquè, fidels a les promeses del dia de la nostra ordenació, puguem ser incansables missatgers de la Bona Nova, especialment entre els més pobres i necessitats, entre els allunyats i els indiferents. Infoneu en els religiosos i religioses el vostre exemple de total consagració a Déu, perquè l’abnegat servei que presten als germans es manifesti en totes les seues activitats. Mare de l’Església a Eivissa i Formentera, animau els fidels laics a comprometre’s seriosament en els treballs de la nova evangelització i siguen els apòstols del Tercer Mil·leni també amb el gojós testimoni de la seua vida. Protegiu totes les famílies d’Eivissa i Formentera, perquè siguen autentiques esglésies domèstiques on es custodiï el tresor de la fe i de la vida, s’ensenyi i practiqui la caritat fraterna. Ajudau els catòlics a ser sal i llum per als altres, com autentica testimonia de Crist, presència salvadora del Senyor, instruments de pau, d’alegria i esperança. Mare i Reina coronada d’Eivissa i Formentera, il·luminau les nostres autoritats perquè treballin per al progrés integral de tothom, emparin els valors morals i socials que fan dignes els pobles. Ajudau a cadascun dels vostres fills i filles, perquè amb Crist, el nostre germà i Senyor, caminem plegats cap al Pare en la unitat de l’Esperit Sant.Amén.
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