FIESTA DE SAN MATEO Parroquia de San Mateo de Albarca 21 de septiembre de 2016

Un año más tenemos la alegría de celebrar la fiesta del Apóstol San Mateo, titular de esta Parroquia. El primer Obispo de nuestra diócesis, Mons. Manuel Abad y Lasierra, al establecer las veinte primeras parroquias, quiso dedicar una a San Mateo, de modo que todas las enseñanzas que nos vienen de este Santo Apóstol nos sirvieran para los que vivimos aquí. Con estos sentimientos, pues, vamos a tratar de celebrar y aprovechar los beneficios que nos pueden venir de ello. Erigió la parroquia en 1785 y dos años después el templo ya estaba construido. En esos dos años se utilizaba una capilla provisional en una casa particular, casa Toni Cardona. El archiduque Luis Salvador visitando este templo en 1798 la calificaba como una de les mes esveltes de tota la pagesia.

El retablo mayor que preside esta iglesia fue colocado en 1991 y proviene de la Iglesia de Santa Cruz de Pedreguer.

1. Un año más, pues, tenemos la suerte y la alegría de reunirnos con ocasión de la fiesta de San Mateo participando en la celebración de la Santa Misa, escuchando la Palabra de Dios, y acercarnos a Jesús a través de la sagrada comunión y admirar la figura de San Mateo,  persona que correspondiendo gustosamente a lo que Jesús le pidió, se dedicó a servir y ayudar a los demás por medio de la predicación del Evangelio, héroe ante las cosas difíciles sin echarse atrás por ello; y por hacer todo eso bien, como corresponde, es santo, es decir, persona cuya historia nos enseña que cumplió lo que Dios esperaba de Él, que Dios le acogió en el cielo acabada su etapa de estar en la tierra, y desde entonces es para nosotros ejemplo a seguir, intercesor de nuestras oraciones y ayuda en nuestros buenos proyectos.

2. ¿Quién fue San Mateo? Nació en Cafarnaún, y, cuando Jesús lo llamó, ejercía el oficio de recaudador de impuestos. Escribió el evangelio en lengua aramea y, según la tradición, predicó en Oriente. Jesús lo vio y, porque lo amó, lo eligió– San Beda.

Fue por profesión un publicano, o colector de impuestos para los Romanos. Entre los Judíos, estos publicanos fueron mas infames y odiosos porque esta nación los miraba como enemigos de su privilegio de libertad natural que Dios les había dado, y como personas manchadas por su conversación frecuente y asociación con los paganos, y la esclavización sobre sus compatriotas.

Su oficio dice haber consistido particularmente en acumular costumbres de comodidades que vinieron por el Genesareth o Tiberias, y un peaje que los pasajeros pagaban al venir por agua; San Marco dice que San Mateo mantuvo su oficio de cobro de peaje alado del lago, donde el se sentaba. Jesús, habiendo últimamente curado un paralítico famoso, salio de Cafarnaúm, y camino sobre los bancos del lago o mar de Genesareth, enseñando las personas que le seguían. Aquí el observó a Mateo que realizaba su trabajo de cobro de peaje a quien el llamo a venir y a seguirle. El hombre era rico, disfrutaba de un sueldo lucrativo, era un hombre sabio y prudente, y entendía perfectamente lo que seguir a Jesús le costaría. Pero el no tuvo miramientos y dejo todos sus intereses y relaciones para hacerse un discipular del Señor. Este apóstol, a la primera invitación, rompió todas ataduras; dejo sus riquezas, su preocupaciones del mundo, sus placeres, y su profesión. Su conversión fue sincera y perfecta. San Mateo nunca regreso a su oficio porque era una profesión peligrosa, y una ocasión de avaricia, opresión, y extorsión.

San Mateo, al convertirse, para mostrar que no estaba descontento con su cambio, pero que lo miraba como su mas gran felicidad, entretuvo a Nuestro Señor y sus discípulos en una gran comida en su casa a donde invito sus amigos, especialmente los de su ultima profesión, como si esperaba que por medio de la divina conversación de Nuestro Salvador, ellos también quizás sean convertidos.

Después de la ascensión de Nuestro Señor, San Mateo predicó por varios años en Judea y en los países cercanos hasta la dispersión de los apóstoles. Un poco antes de la dispersión escribió su evangelio, o pequeña historia de Nuestro Bendito Redentor. Que la compilo antes de su dispersión aparece no solo porque fue escrito antes de los otros evangelios, sino también el Apóstol Bartolomé se llevo una copia con el a laIndia, y la dejo allí. San Mateo escribo su evangelio para satisfacer los conversos de Palestina.

San Mateo, después de haber hecho una gran cosecha de almas en Judea, fue a predicar la fe a las naciones barbaras e incivilizadas del Este. El era una persona muy devota a la contemplación celestial y llevaba una vida austera, usando una dieta muy rigurosa; pues no comía carneen vez satisfacía su apetito con hierbas, raíces, semillas. San Ambrosio dice que Dios le abrió el País de los Persas. Rufinus y Sócrates nos dicen que el llevo el evangelio a Etiopía, significando probablemente las partes Sur y Este de Asia. San Paulino menciona que el terminó sucurso en Parthia. Venantus Fortunatus relata que el sufrió el martirio en Nudubaz, una ciudad en esas partes. Dorotheus dice que el fue honorablemente enterrado en Hierapolis en Porthia. Sus reliquias fueron traídas al Oeste, Papa Gregorio VII, en una carta al Obispo de Salerno en 1080, testifica que fueron guardados en una iglesia que tenia el nombre de la ciudad. Todavía están en este lugar.

3. ¿Qué nos enseña San Mateo? Pues viendo su historia  nos enseña a vivir nuestra fe con autenticidad; a renunciar a lo que no es bueno, a ser testigos del Evangelio con nuestra vida, a cumplir con nuestra misión dentro de la Iglesia: extender la Palabra de Dios a todos los que nos rodean. Asimismo a cumplir con nuestra misión cueste lo que cueste, ya que a él le costó el martirio. A ser fieles a Jesús y su Iglesia. Nosotros somos fieles a la Iglesia obedeciendo al Papa y ayudándolo en la tarea de la Nueva Evangelización. A confiar en Dios y a sabernos abandonar en sus manos. A perdonar a nuestros enemigos, a amar a aquél que me ofendió, a aquél que me ha hecho sufrir. Y como discípulo que fue de Jesús a ser misericordiosos como Jesús lo es.

4. Uno de los actos de esta fiesta es venir a la Misa. Cuando participamos en la Eucaristía nos acercamos a esa resurrección de la que Jesús nos habla, porque le descubrimos VIVO y presente en medio de nosotros, actuando a favor de los más desfavorecidos. Cuando termina la Eucaristía, tenemos que sentirnos comprometidos a dar testimonio, como los apóstoles, de la resurrección del Señor Jesús y a que nuestros signos hablen de un modo nuevo de vivir, al estilo de Jesús, haciendo del servicio nuestra bandera. Así reconocerán que somos discípulos suyos y que lo de la resurrección no es una “ñoñería” o un cuento para tranquilizar nuestras conciencias, sino una realidad que vivimos cada día cuando convertimos nuestra vida en un servicio a los demás sin excepción y especialmente a los más pobres.

Hermanos y amigos: Hermanos: alegrémonos en la fiesta de San Mateo. Demos gracias a Dios en esta eucaristía por su testimonio y pidámosle que sepamos cumplir con fidelidad y con sencillez la misión que El nos ha encomendado a cada uno. Santiago recibió un encargo  de parte de Dios y lo cumplió con una vida que lo llevó a santidad, es decir, al premio por haber cumplido todo lo que le fue encargado. Nosotros, cada uno, ha recibido una vocación, un encargo, que como Él lo cumplamos aquí en la tierra y como Él llegaremos al cielo.

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