LA PARROQUIA DE SANT AGUSTÍ CUMPLE 200 AÑOS

El último fin de semana de noviembre se celebró el bicentenario de la Parroquia con varios eventos que sacaron más de una sonrisa entre los que se encontraba: la conferencia impartida por D. Francesc Xavier Torres Peters, delegado de patrimonio de la diócesis, sobre la construcción del templo; la eucaristía seguida del tradicional “ball pagès”, una obra de teatro, un aperitivo, y el concierto de música medieval que tuvo lugar en la misma parroquia.

Nos adentramos en su historia…

La creación de la parroquia fue por decreto del obispo Mons. Manuel Abad y Lasierra en el año 1785, pero la construcción de la Iglesia va a tardar por desavenencias surgidas entre los vecinos; parece que el primer obispo había escogido la finca de can Pere Rafal para construirla y el siguiente obispo, Mons. Eustaquio de Azara, va a marcar finalmente el lugar donde se encuentra en la actualidad. La disputa provenía de dos familias que querían tener la nueva construcción dentro de su propiedad. Finalmente donaron el terreno con la condición de que la fachada de la Iglesia quedara de cara a sus viviendas, razón por la cual el templo tiene una orientación atípica (con vistas hacia el noroeste de la isla). Can Pere Rafal ya había servido como un templo provisional mientras no llegaba a hacerse la actual Iglesia. El templo actual fue diseñado por el ingeniero Pedro Groíllez de Servier en el año 1791, muy pronto comenzaron las obras en el Puig des Vedrà, pero hasta 1806 no se produjo la bendición del altar y del presbiterio. Fue en el año 1819 cuando se terminó. La mitad del templo se levanta sobre roca y la otra mitad sobre suelo arcilloso. Por este motivo se construyeron primero los dos contrafuertes de la fachada derecha y, en los años sesenta, se introdujeron unas placas de hierro en los muros laterales unidos por tensores que impiden que el templo se abra. Sus formas son sencillas, con una única bóveda de medio punto. Posee algunas capillas laterales que se añadieron al templo a mediados del siglo XIX. Destaca la ausencia de porche externo (que no se hizo por dificultades económicas y falta de mano de obra), lo que configura una imagen muy identificativa respecto al resto de las Iglesias de la isla.

 

(Fotos: J.A. Riera)

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