LA IGLESIA CELEBRA ESTA SEMANA EL DÍA DEL AYUNO VOLUNTARIO Y LA JORNADA DE MANOS UNIDAS

LA IGLESIA CELEBRA ESTA SEMANA EL DÍA DEL AYUNO VOLUNTARIO Y LA JORNADA DE MANOS UNIDAS

Manos Unidas, con motivo de su campaña para este año “Declara la guerra al hambre”, celebra el viernes 6 de febrero, el Día del Ayuno Voluntario. Dos días más tarde, el domingo 8, tendrá lugar la jornada nacional de Manos Unidas, con una única colecta especial en todas las parroquias.

El viernes comenzará la campaña con una misa que presidirá el obispo de Ibiza, Mons. Vicent Ribas, en la iglesia de Santa Cruz, a las 19:30. A continuación, en el salón parroquial se ofrecerá la Cena del Hambre, amenizada por el Coro Bravo y los monólogos de Ignacio. El donativo para participar en esta cena benéfica es de 10 euros.

Dentro de la campaña de este año, en Ibiza se llevarán a cabo también charlas formativas los días 10, 11 y 12 de febrero para los alumnos de los colegios Nuestra Señora de la Consolación y Sa Real y Virgen de las Nieves, respectivamente. Estarán a cargo de Roberto Martínez, experto del Área de Educación Para el Desarrollo de los servicios centrales de Manos Unidas en Madrid, que también ofrecerá una charla abierta a todos los interesados en el salón parroquial de Santa Cruz, a las 20 horas.

En la actualidad, la comunidad de Manos Unidas en la diócesis de Ibiza está integrada por una treintena de personas voluntarias fijas, más otras que se suman puntualmente a las iniciativas de la organización en las distintas parroquias de la isla.

Fue la voluntad de combatir el hambre la que llevó a algunas mujeres, hace ya 67 años, a fundar Manos Unidas. La guerra al hambre es “la única que debería ser lícita en el mundo, porque la verdadera lucha no se libra con armas, sino con recursos, solidaridad y alimentos”, subraya la organización.

El lema de este año, Declara la guerra al hambre», ratifica el compromiso de Manos Unidas por la paz en el mundo actual, asumiendo como punto de partida una premisa defendida por el Papa Benedicto XVI: «Combatir la pobreza es construir la paz».

Y hablar de paz significa también construir un desarrollo justo, inclusivo y sostenible que ponga fin a lacras como el hambre y la pobreza, la emigración forzosa, la explotación, la infancia rota por el abandono, la violencia… Los cristianos han de ser instrumentos de paz, lo cual implica promover la justicia, la reconciliación y el amor en nuestras vidas. La paz no es un ideal inalcanzable, es una tarea permanente que hay que asumir con responsabilidad y compromiso.

El magisterio de la Iglesia insiste en que la paz es búsqueda de justicia (Pio XII y Juan XXIII), Construcción de un mundo querido por Dios (Pablo VI), fruto de la solidaridad y de una auténtica reconciliación entre los pueblos (Juan Pablo II) o necesidad de una “paz desarmada y desarmante” (León XIV).