Miles de personas se congregaron el Viernes Santo por la noche en la ciudad de Ibiza para presenciar la procesión del Santo Entierro, en la que desfilan en torno a un millar de cofrades pertenecientes a las siete cofradías de la ciudad, cada una con su respectiva banda de música.

Como es tradicional, la procesión, presidida por el obispo de Ibiza, Mons. Vicent Ribas, salió de la catedral y bajó por las empedradas y empinadas calles de Dalt Vila (este año con mayor dificultad a causa de las obras que se están realizando en diversos puntos), hasta llegar a la Marina, portando las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores, del Santísimo Cristo del Cementerio, el Ecce Homo, Nuestra Señora de la Piedad, el Cristo de la Sangre, el Cristo de la Agonía, Nuestra Señora de la Esperanza, el Jesús del Gran Poder, el Jesús Cautivo, el Jesús Resucitado y el Santo Cristo Yacente.




La procesión, el acto más multitudinario de la Semana Santa ibicenca, se desarrolló en medio de un respetuoso silencio, roto únicamente por numerosas ovaciones y el canto de alguna saeta. También en la noche del Viernes Santo se celebró la procesión del Santo Entierro en Santa Eulària, donde desfilaron los cofrades de la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza, con su imagen, acompañados por la Banda Municipal de Música, la Banda Esencia y Agrupación Musical de Massarrojos de Valencia.
