LA DIÓCESIS CELEBRARÁ EN LA PARROQUIA DE LA SAGRADA FAMILIA LA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO

LA DIÓCESIS CELEBRARÁ EN LA PARROQUIA DE LA SAGRADA FAMILIA LA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO

El próximo domingo 27 de septiembre la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, una cita que, desde hace más de un siglo, invita a toda la comunidad cristiana a mirar con atención y compromiso la realidad de las personas migrantes.

Para esta 112ª jornada, el Papa León XIV ha querido poner a los menores en el centro y ha  elegido un lema profundamente evangélico y desafiante: “Incluso uno solo de estos pequeños”, inspirado en las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí mismo” (Mt 18,5). Con este lema, el Santo Padre dirige la mirada de la Iglesia hacia uno de los rostros más vulnerables de la movilidad humana: los niños, niñas y adolescentes migrantes. Se trata de menores que, en muchas ocasiones, se ven obligados a abandonar su hogar por la pobreza, la violencia, los conflictos o la falta de oportunidades, afrontando situaciones de especial riesgo y desprotección.

Con motivo esta jornada mundial, el mismo domingo 27 tendrá lugar una celebración eucarística en la parroquia de la Sagrada Familia del barrio de Can Bonet (Sant Antoni), a las 18 horas. La Delegación de Migraciones del Obispado invita especialmente a participar en esta misa a las comunidades de migrantes que se hallan en Ibiza

Este año, la Jornada del Migrante y del Refugiado invita a cambiar la mirada: pasar de una lógica centrada en el control o la gestión a una lógica centrada en la persona. En el caso de España, donde la realidad de los menores migrantes —especialmente los no acompañados— forma parte del debate social y político, este mensaje adquiere una relevancia particular y es una oportunidad para renovar el compromiso de la Iglesia con una cultura de la acogida, el encuentro y la protección de los más vulnerables. La Jornada es, ante todo, una invitación a la acción: a rezar, a sensibilizar y a implicarse. Porque, como recuerda el Evangelio, en cada niño y niña migrante está presente Cristo mismo. Y porque, también hoy, la fidelidad al Evangelio se mide en la capacidad de reconocer, acoger y cuidar, aunque sea a uno solo de estos pequeños.