Este jueves, 6 de agosto, se celebra la fiesta del Salvador, otra de las solemnidades tradicionales que forman parte de las ‘Festes de la Terra’, en este caso dedicada a honrar a las gentes del mar y a los corsarios ibicencos. A las 19 horas se ha oficiado una misa en la iglesia de San Telmo, presidida por el obispo de Ibiza, Mons. Vicent Ribas, que ha contado con la intervención de la Coral Amics de sa Música, dirigida por Nélida Boned.
Este 6 de agosto se celebra también la solemnidad de la Transfiguración del Señor, que sitúa en el centro “la misma humanidad de Jesús glorificada”, que constituye “el mayor fundamento de la dignidad del hombre”, como destacó el obispo durante su homilía.
“Nunca se había defendido tanto la dignidad de la persona pero, a su vez, también se corre el riesgo de olvidar el fundamento de dicha dignidad”, alertó el prelado. “Si el cuerpo del hombre es convertido en un objeto, en un instrumento de producción, de consumo o de exhibición, entonces dejaremos de ver rostros, de ver personas, para ver números e intereses. Ninguna persona puede quedar reducida a cuánto produce o qué valor tiene aquello que hace”, agregó.
En su intervención, el obispo tuvo también un recuerdo para las gentes del mar y especialmente para los corsarios, que “con sus aportaciones y limitaciones, trabajos, fatigas y esperanzas, fueron durante siglos el eje de defensa de nuestras islas”. “De aquel momento histórico al nuestro actual -continuó-, la coyuntura ha cambiado, como también lo han hecho las amenazas. Aun así, nuestra generación tiene también la misión de custodiar. No se trata de vigilar las murallas o las embarcaciones hostiles, pero sí de custodiar la vida del ser humano, el matrimonio y la familia”, subrayó Mons. Ribas. “Quizá esta sea la mejor forma de conmemorar a aquellos que nos precedieron, los que nos dejaron la herencia que nosotros, algún día, legaremos de forma íntegra a los que nos sucedan”, concluyó.

Acabado el oficio religioso, ha comenzado la procesión desde el templo hasta el monumento a los corsarios que se levanta en el puerto.
Tras la conquista de 1235 y la creación de la parroquia de Santa María, las primeras cofradías que surgieron en Ibiza fueron de hombres del mar: la de los barqueros, establecidos en la parte alta de la ciudad (la que hoy conocemos como Dalt Vila), y la de los marineros, que vivían cerca del mar, en la zona del puerto. Las dos primeras capillas construidas en Ibiza después de 1235 fueron iniciativa también de los marineros y los barqueros. Con los años, ambas cofradías acabaron uniéndose y se instalaron en la capilla de San Telmo, que se hallaba en la zona de la Marina, contribuyendo en gran medida a financiar sus necesidades.
Con la división parroquial de la isla decretada por el primer obispo de Ibiza, Manuel Abad y Lasierra, en 1785, se creó la parroquia del Salvador, que se estableció en la iglesia de San Telmo y se convirtió en la gran parroquia extramuros de Vila y una de las que congregaba mayor número de fieles de toda Ibiza. Desde ese momento, tanto San Salvador como San Telmo dieron nombre el templo. San Telmo fue invocado durante largas épocas como patrón de los marineros y demás gente del mar en toda Europa, y fue también patrón de muchas cofradías de marineros y navegantes. En Ibiza, también San Telmo y el Salvador fueron durante siglos patronos de quienes se dedicaban a tareas relacionadas con la mar, hasta que finalmente fueron encomendados a la protección de la Virgen del Carmen, que se convirtió en su patrona.
En Ibiza, el Salvador, que se celebra tradicionalmente el 6 de agosto, solemnidad de la Transfiguración del Señor ha sido y sigue siendo la fiesta dedicada a conmemorar la labor que llevaron a cabo los corsarios en el mar para defender a la isla de las incursiones de los piratas.

