El lunes 14, solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, la parroquia de Santa Cruz de la ciudad de Ibiza ha celebrado su fiesta patronal, con una misa solemne, seguida de procesión, presididas por el obispo de la diócesis, Mons. Vicent Ribas.
En los días precedentes, entre el viernes 11 y el domingo 13, se celebró el triduo en honor al Cristo de la Agonía, con misa cada tarde a las 19:30 horas. El viernes, la eucaristía y la predicación estuvieron dedicadas a los jóvenes y niños, con interpretaciones del grupo de jóvenes; el sábado se dedicó a las familias y la misa estuvo solemnizada por el Petit Cor, y el domingo la misa del triduo se dedicó a los enfermos y difuntos de la cofradía, este año especialmente en memoria de Mons. Lucas Ramón Torres, fundador y consiliario de la Cofradía, recientemente fallecido. La misa fue solemnizada por la soprano Lucía Herranz, acompañada al órgano por Rocío Herranz.
La parroquia de Santa Cruz fue instituida en 1929 por el entonces obispo administrador apostólico de Ibiza, el beato Salvio Huix i Miralpeix, que la dedicó inicialmente a San Ciriaco, el patrón de la isla; sin embargo, la nueva parroquia tardó aún algunos años en ponerse en marcha y cuando el prelado decretó la erección de la misma, en febrero de 1933, le dio el nombre definitivo de Santa Cruz y le asignó como territorio gran parte de lo que sería el ensanche de Ibiza, lo que con el tiempo la convertiría en la parroquia más poblada e importante de la ciudad.
Según el canónigo e historiador Joan Marí Cardona, el cambio de nombre tuvo que ver con el hecho de que en 1933 se celebrara el año jubilar de la redención cristiana y la Santa Sede hubiera trasladado a todas las diócesis la conveniencia de que hubiera actos o acontecimientos que sirvieran para recordar ese año jubilar; al parecer, esa indicación pontificia fue la que decidió al obispo Huix a modificar la denominación de la parroquia.
Al carecer inicialmente de templo propio, la parroquia de Santa Cruz tuvo como sede provisional la capilla del colegio de la Consolación, construido por la congregación de las Hermanas Agustinas del Amparo y recién inaugurado. Esta provisionalidad se mantuvo casi 20 años, ya que la nueva iglesia no comenzó a construirse hasta 1948, en lo que entonces era un descampado situado en las afueras de la ciudad, y no comenzó a tener actividad pastoral hasta 1951, si bien las obras no se dieron por finalizadas hasta 1957. El autor del proyecto de la iglesia fue el arquitecto mallorquín Guillermo Moragues, aunque también intervino en el mismo Rafael Llabrés, también de Mallorca. El maestro de obras fue el ibicenco Juan Tur Palau, ‘Fita’.
Años más tarde se incorporaron al edificio, en su parte posterior y en uno de sus laterales, una casa parroquial y los salones para actividades de la parroquia.
