Las parroquias y realidades diocesanas de Ibiza y Formentera participan en un proceso de reflexión que culminará con un nuevo Encuentro Diocesano el 13 de marzo de 2027. Esta iniciativa, enmarcada en la actual fase de implementación del Sínodo, pretende hacer memoria del camino recorrido, reconocer los frutos, identificar las dificultades y discernir los pasos que la Iglesia diocesana debe seguir dando.
Durante este mes de noviembre se facilitarán a las parroquias y demás realidades diocesanas materiales para orientar esta reflexión. Todas las comunidades están invitadas a celebrar, antes de mediados de febrero, al menos un encuentro y, si es posible, dos, favoreciendo la participación de los fieles en ellos.
Las aportaciones recogidas servirán de base para el Encuentro Diocesano del próximo 13 de marzo de 2027, en el que se compartirán las experiencias y se discernirá conjuntamente cómo continuar avanzando hacia una Iglesia más participativa, corresponsable y misionera.
Juan Luis Cerdá Juan, secretario del equipo sinodal diocesano, recuerda que la sinodalidad es una responsabilidad de todos los bautizados y anima a sacerdotes y laicos a implicarse activamente en este proceso, tomando la iniciativa para promover espacios de encuentro y participación en sus comunidades. «No esperemos simplemente a que nos convoquen: ayudemos a que la convocatoria sea posible», señala en un artículo dirigido a toda la comunidad diocesana de Ibiza y Formentera, en el que recalca además: “No se trata simplemente de hacer balance de las actividades realizadas, sino de preguntarnos, con sinceridad y espíritu crítico, qué ha cambiado en nuestras comunidades desde que comenzó el Sínodo: qué iniciativas hemos puesto en marcha, cuáles han dado fruto, qué dificultades hemos encontrado, qué hemos dejado de hacer y qué sigue pendiente. También queremos reconocer los avances y las carencias del conjunto de nuestra Iglesia diocesana”. Y añade: “Sobre todo, queremos mirar al futuro: ¿qué nos está pidiendo hoy el Espíritu Santo? ¿Qué debemos mantener, qué necesitamos cambiar y qué nuevos pasos estamos dispuestos a dar para ser una Iglesia más participativa, corresponsable y misionera?”
