La parroquia de San Pablo de la ciudad de Eivissa anticipa al domingo 28 de junio la celebración de su fiesta patronal, ya que este año la festividad de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio, cae en lunes. Así, la misa solemne en honor del patrón de la parroquia se oficiará el domingo, a las 20 horas, presidida por el obispo de la diócesis, Mons. Vicent Ribas.
La parroquia de San Pablo, de cuya creación se cumplen ahora 35 años, es una de las más recientes de la isla. Fue en 1991 cuando el entonces obispo de Ibiza, Mons. Manuel Ureña, dictó el correspondiente decreto de erección, segregando su territorio de la parroquia de Sant Ciriac, a la que pertenecía hasta entonces.
No obstante, el germen de la parroquia y del templo que la preside se remonta varias décadas más atrás, a 1959, cuando el obispo Mons. Antonio Cardona Riera compró un solar de casi 2.000 metros cuadrados en Ca n’Escandell para construir allí una capilla y un centro de atención pastoral. Dos años más tarde, el prelado que sustituyó a Cardona Riera en la sede ibicenca, Mons. Francisco Planas Muntaner, bendijo la primera piedra de un edificio de dos plantas y algo más de 300 metros cuadrados de superficie, que se dedicó al apóstol San Pablo. En la planta baja estaba la capilla para la creciente población que comenzaba a instalarse en aquel paraje de las afueras de la ciudad, y la primera planta se habilitó como escuela. Eran los años sesenta del siglo pasado y el nuevo complejo diocesano se adscribió a la parroquia de Santa Cruz, en cuya demarcación estaba enclavado y a la que perteneció hasta 1971, cuando se asignó a la recién creada parroquia de Sant Ciriac.
Como explica el sacerdote e investigador Francesc Xavier Torres Peters, en 1991 la barriada de ses Cases Barates i Ca n’Escandell habían crecido tanto que el obispo Ureña decidió que era el momento de que tuvieran una parroquia propia y la puso bajo la advocación de San Pablo, como se había hecho con la capilla construida inicialmente.
Paralelamente comenzó a proyectarse la construcción de un templo parroquial más amplio que la capilla existente, aunque la primera piedra no se puso hasta el año 2000. Los trabajos de la nueva iglesia, de planta octogonal, diseñada por los arquitectos valencianos Francisco Marchuet y José Vicente Tejedo, duraron cuatro años, durante la etapa del obispo Mons. Agustín Cortés Soriano, y fue inaugurada el 3 de julio de 2004. Su presbiterio está presidido por un gran mural de inspiración bizantina, obra del artista valenciano David López.

