El lunes 10 de agosto se celebra la fiesta patronal del pueblo y la parroquia de Sant Llorenç. La misa solemne se oficiará a las 18:30 horas, presidida por el obispo de Ibiza, Mons. Vicent Ribas.
Los orígenes históricos de la población de Sant Llorenç se remontan a la época púnica, como acredita el yacimiento arqueológico descubierto en la zona de es Safragell, donde también aparecieron restos romanos. Desde entonces hasta nuestros días, sus moradores se establecieron en viviendas diseminadas, dedicados a las labores agrícolas, aprovechando la abundancia de agua que proporcionaban numerosas fuentes y el torrente de Labritja.
El paraje de las Torres de Balàfia era el más poblado y, por ello, desde el siglo XVI se había barajado la posibilidad de construir allí la segunda iglesia del quartó de Santa Eulària, que finalmente se levantó en Labritja (Sant Joan) para que estuviera más cerca de los habitantes de sa Cala.
No obstante, la necesidad de dotar de un templo a los habitantes de la zona se mantuvo, y la parroquia de San Lorenzo mártir fue una de las que el primer obispo de Ibiza, Manuel Abad y Lasierra ordenó erigir en su decreto de división parroquial de 1785. Sus feligreses se afanaron por edificar cuanto antes la nueva iglesia, que fue bendecida doce años más tarde, el 29 de octubre de 1797, aunque mucho antes ya se oficiaban misas en ella y en 1788 acogió por primera vez la celebración de la fiesta de San Lorenzo. La solemne bendición del templo fue multitudinaria con la presencia de feligreses, autoridades y doscientos hombres de armas, según la crónica que dejó escrita el párroco, Joan Coll.
Esta iglesia rural es una de las tres únicas de las Pitiusas (con la de Santa Gertrudis y la del Pilar de la Mola) que cuentan con porche de una sola puerta. La construcción fue dirigida por el maestro de obras mallorquín Joan Antoni Cerdà, cuya familia se había establecido en Ibiza en la primera mitad del siglo XVIII y continuó en la isla hasta la segunda mitad del siglo XIX.
Hacia 1850, la iglesia de Sant Llorenç se amplió con una nueva capilla, la capella fonda, dedicada a la Virgen del Rosario.
