Las conclusiones del Encuentro Diocesano 2026, celebrado el pasado 21 de marzo, que acaban de hacerse públicas, subrayan la necesidad de “fomentar un funcionamiento más horizontal, que facilite que los responsables parroquiales o diocesanos consulten el parecer de la gente, de los laicos, antes de tomar decisiones”. Esta “horizontalidad” debe estar en las estructuras, por lo que “se recomienda constituir los consejos pastorales y económicos y grupos de lectores, de acólitos, de catequistas… donde no los haya y potenciarlos allí donde existen junto con la institución de los obrers”.
Estas conclusiones destacan también que estos grupos “no han de limitarse a refrendar decisiones ya tomadas ni a hacer aquello que se les encomienda sin haber participado de la toma de decisiones”.
En el ámbito de la formación, las conclusiones abogan por profundizar en la formación tanto de los laicos como de los sacerdotes, así como “en esta forma sinodal de funcionar como iglesia” y en “los contenidos fundamentales de la fe, en la misión evangelizadora y en las posibilidades de abrirse al entorno, a los barrios, de las parroquias”.
Estas conclusiones son el resultado de los diálogos en los que participaron más de un centenar de personas de numerosas parroquias de lbiza en el Encuentro Diocesano 2026, convocado por el obispo, Mons. Vicent Ribas, para reflexionar sobre la corresponsabilidad de los laicos en la vida de la Iglesia, siguiendo las indicaciones de la Santa Sede sobre el trabajo sinodal en la Iglesia universal.

El Encuentro Diocesano también constató “un sentimiento bastante generalizado de que los laicos desconocen muchas de las cosas que pasan en la Iglesia y gran parte de la labor que realiza para sí misma y para la sociedad”, por lo que, pese a los avances de los últimos años, “la comunicación sigue siendo un aspecto a mejorar”.
En cuanto a la participación y la toma de decisiones en las comunidades parroquiales y diocesana, se observa que cada vez hay más laicos, trabajando profesionalmente o como voluntarios, en puestos de cierta responsabilidad. “Este es un camino en el que hay que seguir avanzando, pero debe ir acompañado de la generosidad de aquellos a los que se les pide ese compromiso de poner sus capacidades al servicio de la comunidad”, señalan las conclusiones.
