La parroquia y el pueblo de Sant Ferran, en Formentera, celebran su fiesta patronal este sábado, 30 de mayo. La misa solemne en honor de San Fernando se oficiará a las 19 horas, presidida por el obispo de Ibiza y Formentera, Mons. Vicent Ribas.
En los días previos, entre el miércoles 27 y el viernes 29, tendrá lugar el triduo a San Fernando, a las 20 horas.
Cuando el primer obispo de Ibiza, Manuel Abad y Lasierra, hizo la división parroquial de las Pitiüses (1785) decidió crear también una parroquia para atender a los trabajadores que explotaban las salinas de Formentera y la puso la advocación de San Fernando. La nueva iglesia parroquial tendría que ubicarse cerca de los estanques y se construiría a expensa del Rey; sin embargo, las dificultades que atravesaba la Hacienda real a finales del siglo XVIII obligaron a aplazar la construcción del templo, aunque no fue la única razón. Según el canónigo e historiador Joan Marí Cardona, aparecieron también graves inconvenientes que complicaban la edificación, debido a la naturaleza pantanosa de los terrenos que rodeaban las salinas y a la proximidad del Estany Pudent, que era fuente de frecuentes enfermedades. Estos obstáculos persuadieron al tercer obispo de Ibiza, Climent Llocer, de que la iglesia parroquial de Sant Ferran tenía que construirse en un lugar distinto al inicialmente previsto, pero sin que se pudiera acometer aún la obra.
Habrían de transcurrir aún varias décadas más antes de que fuera posible. Tras la muerte del obispo Basilio Antonio Carrasco (1852) desapareció la diócesis de Ibiza y la Iglesia pitiusa pasó a ser regida por vicarios capitulares; uno de ellos, Rafael Oliver Ribes, publicó en 1867 un nuevo plan parroquial que suprimía la parroquia de Sant Ferran y asignaba sus feligreses a la de Sant Francesc Xavier, aunque dejaba abierta la posibilidad de construir una iglesia-vicaría en la zona de ses Roques. Treinta años más tarde, en 1882, otro vicario capitular, Manuel Palau Aquenza, acogió las peticiones de los feligreses de Sant Ferran y decidió restaurar la parroquia y levantar un templo en se Roques, que era el lugar más céntrico de todo el territorio parroquial, que abarcaba las véndes de Punta Prima/s’Estany, es Molí y ses Roques. La primera piedra se colocó el 8 de abril de 1883 y las obras (ejecutadas en gran parte de forma desinteresada y con el trabajo de muchos feligreses) se prolongaron durante 6 años. La iglesia, aún sin terminar del todo, fue inaugurada oficialmente el 30 de junio de 1889.
