EL DOMINGO 14, SOLEMNE CELEBRACIÓN EN EL MONUMENTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

EL DOMINGO 14, SOLEMNE CELEBRACIÓN EN EL MONUMENTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

El domingo 14 de junio tendrá lugar la solemne celebración diocesana de homenaje al Sagrado Corazón de Jesús, en el monumento en su honor que corona el Puig de na Ribes, una pequeña colina situada entre la ciudad de Eivissa y Sant Rafel. El obispo de Ibiza, Mons. Vicent Ribas, presidirá a las 19:30 horas la misa que, como es tradicional, se oficiará al pie del emblemático monumento.

Construido en 1947 por iniciativa del obispo Antonio Cardona Riera, entonces administrador apostólico de Ibiza y muy devoto del Sagrado Corazón, el monumento tiene una altura total de 24 metros y consiste en una estatua de Cristo con los brazos abiertos, sobre cuyo pecho sobresale un corazón en relieve; esta figura, de 4,60 metros de altura, corona una alta columna cuadrangular de hormigón recubierto de piedra. En su base cuenta con un pequeño altar y una explanada donde se ofician las celebraciones litúrgicas. El conjunto, financiado por suscripción popular, fue diseñado por el arquitecto mallorquín Guillermo Moragues, que en los años 40 proyectó varios edificios en Eivissa y participó en los planes de expansión del ensanche de la ciudad.

La estatua es obra del escultor valenciano Antonio Sanjuan, mientras que el contratista fue el constructor de Mallorca Joan Serra, aunque los trabajos fueron ejecutados por el maestro de obras ibicenco Joan Costa, Coroner.

El monumento al Sagrado Corazón de Jesús, que ha acabado dando nombre a la colina sobre la que se halla, fue inaugurado el 12 de octubre de 1947, festividad de la Virgen del Pilar, por la tarde, tras una peregrinación de penitencia que salió desde la iglesia de San Telmo de Eivissa a las 14:30 horas y llegó dos horas más tarde a la cima del Puig de na Ribes, donde posteriormente el obispo Cardona Riera bendijo el monumento y el altar y los consagró al Sagrado Corazón, en presencia de todas las autoridades de la isla y de cientos de fieles que acudieron al acto no sólo en la multitudinaria peregrinación, sino en un continuo trasiego de “carros, taxis, autobuses y bicicletas”, como cuentan las crónicas del acto.