Las celebraciones litúrgicas por la festividad de la Virgen de las Nieves, patrona de Ibiza y Formentera, comenzarán el viernes 31 de julio, con el triduo en honor de Santa María, que tendrá lugar en la iglesia de Santa Cruz cada tarde, a partir de las 19 horas, hasta el domingo 2 de agosto, día en que, una vez concluida la misa, saldrá la procesión con la imagen peregrina de la Virgen, que irá desde Santa Cruz hasta la S. I. Catedral. El martes 4, también en el templo catedralicio se oficiarán las vísperas solemnes de Santa María, a las 20 horas, y posteriormente, a las diez de la noche, se rezará el santo rosario con jóvenes de la diócesis.
El miércoles 5 de agosto, festividad de la Virgen de las Nieves, la jornada comenzara en la S. I. Catedral a las 7:30 de la mañana con la misa de la Aurora. Más tarde, a las 10:30 se oficiará una misa solemne, tras la cual se realizará una presentación de niños a la Virgen; por la tarde, a las 19 horas, habrá otra misa solemne con la ofrenda floral a la Virgen. Todas estas celebraciones de la fiesta patronal serán presididas por el obispo de Ibiza, Mons. Vicent Ribas.
La celebración de las ‘Festes de la Terra’ para conmemorar la conquista de Ibiza y la devoción a la Virgen de las Nieves es una tradición que perdura desde hace casi ocho siglos. En septiembre de 1235, apenas un mes después de la conquista de Ibiza del 8 de agosto de 1235, que incorporó las Pitiusas a la corona de Aragón, los lugartenientes de los señores feudales Guillem de Montgrí, arzobispo de Tarragona; Pere de Portugal, conde de Urgell, y Nunó Sanç, conde del Rosselló, a quienes el rey Jaume I había encomendado la conquista, cumplieron el primero de los compromisos que habían adquirido previamente e instituyeron la parroquia de Santa María, adscrita a la diócesis de Tarragona y cuyo ámbito territorial abarcaba todas las islas de Ibiza y Formentera.
Según explica el canónigo e historiador Joan Marí Cardona, por las primeras referencias documentales a “la Mare de Déu d’Agost”, parece que inicialmente la fiesta patronal de la nueva parroquia se celebraba el 15 de agosto; sin embargo, paulatinamente se fue extendiendo la costumbre de celebrar la fiesta el 5 de agosto, por ser la advocación mariana más próxima a la fecha de la conquista. Este día era el de la dedicación de la basílica romana de Santa María la Mayor, a la que se conoce también como Santa María y la Virgen de las Nieves, porque su construcción está ligada al hecho milagroso de que nevara en Roma en un caluroso día del mes de agosto.
Con los años, la denominación de Santa Maria de Ibiza fue cambiando a Santa María la Mayor, que ya se menciona en documentos de 1720, aunque más recientemente se impuso el nombre de Santa María de las Nieves.

El primer templo de la parroquia de Santa María pudo ser una mezquita habilitada como iglesia, como intuyen los clérigos e historiadores Isidor Macabich y Joan Marí Cardona, aunque no existe ninguna evidencia de que fuera así ni lo han confirmado tampoco las excavaciones arqueológicas. En todo caso, hasta los primeros años del siglo XIV no comenzó a construirse la nueva iglesia parroquial. El edificio inicial, de estilo gótico, coincidía con el ábside actual de la catedral. En el siglo XV, ya contaba con cinco capillas y se construyeron la nave y la ‘capella fonda’.
Pero en el siglo XVI, seguramente a raíz de los movimientos de tierras para construir las nuevas murallas de Ibiza, los muros de carga y la bóveda del templo se agrietaron y comenzó un deterioro paulatino de la edificación, hasta tal punto que a finales del siglo XVII, el estado de la nave principal del templo era deplorable y su situación arquitectónica tan comprometida que requería una importante reparación que, al final, acabó siendo una reconstrucción total, que cambió también sus formas exteriores. La obra fue ejecutada a lo largo del siglo XVIII bajo la dirección del conocido maestro de obras Pere Ferro; comenzó en 1712 y debía durar dos años y medio, pero en realidad se prolongó mucho más y no se acabó hasta 1728.
La iglesia parroquial de Santa María se convirtió en catedral en 1782, cuando el Papa Pío VI creó la diócesis de Ibiza, dependiente del arzobispado de Tarragona. Su aspecto de entonces era prácticamente el mismo que ha llegado hasta nuestros días.
