El próximo lunes, 21 de septiembre, celebran su fiesta patronal la parroquia y el pueblo ibicenco de Sant Mateu, donde el obispo de Ibiza, Mons. Vicent Ribas, presidirá la misa solemne que se oficiará a las siete de la tarde, así como la procesión posterior.
La parroquia de San Mateo apóstol fue erigida en 1785, en la división parroquial de Ibiza y Formentera efectuada por el primer obispo de la diócesis pitiusa, Manuel Abad y Lasierra, que le asignó el territorio de la vénda de Aubarca, habitada entonces por un centenar de familias en viviendas diseminadas y que tenía aproximadamente, según el decreto, “una legua de largo y media de ancho”, es decir unos 15,5 kilómetros cuadrados de superficie. La nueva parroquia lindaba con la de Sant Miquel de Balansat, a la que Aubarca estaba asignada hasta entonces, y con la de Santa Agnès, creada también por el mismo decreto de división parroquial.
Según la costumbre, los pobladores de la parroquia fueron los encargados de construir su templo parroquial, pero hasta que estuvo edificado y en uso, tanto la eucaristía como otras celebraciones litúrgicas, se oficiaron en una casa particular.
A finales del siglo XVIII, la iglesia ya estaba construida, aunque no con todos sus elementos arquitectónicos, como el porche de la fachada, que no aparece aún en la lámina del templo que dibujó el archiduque Luis Salvador de Austria en 1867, o la casa parroquial. En cambio, sí aparece ya en esa lámina la ‘capella nova’ dedicada a la Virgen de Montserrat. La espadaña fue construida en 1861 y la campana se compró y se instaló en 1864, mientras que el porche, con tres arcos exteriores y cinco interiores, se construyó entre 1884 y 1885.
