NORMAS DE OBLIGADA APLICACIÓN EN LA PRIMERA FASE

A los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los fieles cristianos laicos:  A partir del día 11 de mayo (el día 4 en Formentera) todos los ciudadanos estamos llamados a iniciar un progresivo y pautado desconfinamiento para seguir preservando los logros conseguidos entre todos con esfuerzo y sacrificio ante la pandemia del coronavirus “Covid 19”. Este desconfinamiento progresivo se verá también reflejado en la vida y las actividades de cada parroquia que deberán ir adaptándose a las indicaciones de las autoridades civiles y eclesiásticas, al bien pastoral de los feligreses y al sentido común que nos tiene que guiar siempre a todos, pero particularmente en tiempos de incertidumbre. Por ello, las normas, que a continuación se reflejan, podrán ir variando según sea la evolución y el alcance del virus en la población. Hemos de confiar que todos vamos a seguir haciendo lo posible para que la evolución siga siendo positiva, lo cual nos pide adaptar nuestros hábitos y costumbres en la celebración y práctica de la fe a nuevos criterios.

Desde el obispado hemos hecho, hacemos y seguiremos haciendo todo cuanto sea posible para que todos los fieles tengan el acceso a la celebración de la santa misa y a los demás sacramentos; a la atención caritativa y al despacho parroquial.

Todavía no ha llegado el momento de recuperar la normalidad plena. Mientras llega ese ansiado tiempo, en esta primera fase siguiendo las instrucciones del gobierno de la nación y del autonómico en lo referente al desconfinamiento poblacional y a las medidas sanitarias; y así mismo, siguiendo las indicaciones de la Conferencia Episcopal, nos atendremos a las siguientes instrucciones:

  1. Se suprimen hasta el nuevo curso las actividades formativas de niños, jóvenes y adultos. Por tanto, la catequesis, la formación permanente de adultos y las reuniones de todos los grupos parroquiales.
  2. La atención del despacho parroquial debe reiniciarse. El acceso a los espacios queda limitado (despacho, 1 persona y sala de espera, 2).
  3. La atención caritativo-social (Cáritas) debe también volver a la normalidad. Y más en estos tiempos de dificultad económica para muchas familias y personas individuales. El acceso a los espacios queda limitado (despachos, 1 persona y sala de espera, 2).
  4. Se mantiene en vigor la dispensa a las personas de alto riesgo de la obligación de participar en la Santa Misa tanto los domingos como en otras solemnidades declaradas de precepto. Esta dispensa sigue siendo meramente temporal, hasta que se declare superada esta crisis provocada por la Covid-19.
  5. Se aconseja abrir el templo el máximo tiempo posible, para que los fieles que lo deseen puedan acudir a rezar y, donde se haga, a adorar el misterio de la Eucaristía.
  6. Las puertas de acceso al templo, tanto las exteriores como las interiores, permanecerán abiertas desde la apertura hasta el cierre, para evitar tener que tocarlas.
  7. El horario de los actos de culto, a partir del lunes día 4 en Formentera y del 11 de mayo en Ibiza, particularmente la celebración de la santa misa los sábados y domingos, si fuese necesario, debe ampliarse para ofrecer una mejor asistencia y participación de los fieles. Se ruega encarecidamente que, con criterio, sepamos todos adaptarnos a las circunstancias y a los nuevos horarios, allí donde hubiera que establecerlos para evitar concentraciones no autorizadas e imprudentes.
  8. La celebración de funerales se atendrá a estas mismas normas.
  9. En los sacramentos:
    · Bautismo, confirmación y matrimonio, si no son estrictamente necesarios realizarlos en esta fase, se aconseja retrasarlos hasta la fase tercera.
    · Reconciliación (confesiones). Se realizará guardando, en la medida de lo posible la distancia de seguridad y siempre con mascarilla y guantes, tanto el confesor como el penitente.
  10. Desde hoy en adelante, hasta que se anuncie lo contrario, observaremos en la celebración de la Eucaristía las siguientes normas:
    A) Se acudirá al templo observando las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Dado que no podemos garantizar en todo momento la distancia seguridad, recomendamos vivamente el uso de las mascarillas y que se mantengan puestas durante la celebración. Solo las personas que comulguen deberán quitárselas antes de comulgar.
    B) La ocupación del templo queda reducida a un tercio de su capacidad para guardar, en lo posible, la distancia de seguridad. Cada banco será ocupado en los espacios previamente señalados. Los miembros de toda una misma familia podrán sentarse juntos. El banco anterior y posterior al que ocupen estas familias quedará completamente libre.
    C) Los fieles no utilizarán ni se les repartirán cancioneros, oracionales, hojas parroquiales, etc.
    D) El uso del canto en la celebración queda reducido. No pondrá intervenir el coro parroquial. Únicamente podrá hacerlo un solista y el organista.
    E) La colecta se realizará, por personas previamente designadas y provistas de guantes y mascarillas, una vez terminada la celebración de la santa misa sin que los fieles asistentes toquen los cestillos.
    F) Se suprime el gesto de darse la paz. Este gesto no es esencial y responde a la externalización de la preparación interior que hemos de realizar quienes nos acercamos a recibir la comunión y tiene su fundamento en las palabras del Señor: Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda (Mt 5, 23-24). Por tanto, lo que verdaderamente hemos de conservar es esa preparación interna que nos dispone y hace dignos de comulgar el cuerpo de Cristo. Que nadie olvide que el gesto de la paz no es un gesto social, como lo es el saludo, si no la adecuación de nuestro interior a la exigencia del amor mutuo: En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros (Jn 13,35).
    G) Los ministros extraordinarios de la comunión antes de distribuir la sagrada eucaristía se desinfectarán las manos mediante un preparado sanitario y, una vez terminada la comunión de los fieles, volverán a desinfectarse.
    H) La comunión se hará ordenadamente. Comenzarán a acercarse aquellos fieles que lo deseen y estén debidamente preparados, comenzando por los bancos más próximos al altar. Se guardará una distancia mínima de seguridad de un metro con la persona situada delante.
    I) Se suprime el diálogo individual de la comunión (El Cuerpo de Cristo. Amén) que se realizará de manera comunitaria antes de distribuir la sagrada eucaristía.
    J) Los fieles recibirán la comunión en la mano. Que nadie invoque el derecho a recibirla en la boca, ni se considere indigno de acoger el cuerpo de Cristo en sus manos. El auténtico derecho de un cristiano es velar y proteger el bien integral de su prójimo. Por tanto, ante esta situación, en la que se están adoptando medidas sanitarias y sociales extraordinarias, todos debemos poner de nuestra parte y colaborar desde la virtud de la prudencia, el sentido común, y nuestra responsabilidad comunitaria. Hacerse falsamente el héroe o la heroína, con actitud desafiante, es dar muestras de temeridad y de falta de conciencia ante la gravedad de la situación que atravesamos. Quien tenga dudas que se lea el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2288). Todo esto, no puede hacernos olvidar que la verdadera indignidad no viene de nuestras manos si no de nuestros pecados, como afirma el apóstol san Pablo: De modo que quien coma del pan y beba del cáliz del Señor indignamente, es reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Así pues, que cada cual se examine, y que entonces coma así del pan y beba del cáliz.Porque quien come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su condenación (1Cor 11, 27-29). Solamente aquellas personas que por incapacidad física no puedan recibir la comunión en la mano podrán comulgar en la boca y, para preservarlos y preservar al resto de los fieles, comulgarán los últimos.
    K) Terminada la celebración, se saldrá ordenadamente, comenzando por los bancos posteriores (los traseros) y terminando por los delanteros. Sin prisas, para evitar aglomeraciones y contacto físico. Sin detenerse en la cancela (vestíbulo de entrada) ni en “els porxos”.
  11. La comunión a los enfermos y a las personas mayores e impedidas se llevará a sus domicilios, salvo que se manifieste lo contrario, guardando los criterios sanitarios recomendados por los responsables de la salud pública.
  12. A aquellas personas consideradas de alto riesgo se les invita a que legítimamente permanezcan en sus hogares y que a través de la televisión y la radio sigan la Santa Misa y otros actos de piedad cristiana.
  13. En todas las misas rezaremos por la superación de esta crisis sanitaria. Pidiendo particularmente por nuestro país y por nuestra Diócesis. Os invito a que también cada uno de vosotros, en su oración personal, acoja esta súplica.
  14. Estas normas serán leídas al inicio de la celebración de la santa misa en todas las parroquias y centros abiertos al culto tantas veces como lo requiera la asistencia y el bien de los fieles; y serán publicadas en los tablones de anuncios.
  15. Es responsabilidad de cada párroco, superior o superiora de una comunidad con un centro de culto abierto al público la correcta aplicación de estas normas, a las que podrán implementar aquellas otras medidas que reclamen, en cada comunidad cristiana, la seguridad en la salud y el mismo bien de los fieles.

Sin perder la esperanza y manteniendo el ánimo firme, confiadamente, los cristianos, nos ponemos en manos de Dios y, junto a nosotros, ponemos también a todos los hombres y mujeres.

En toda hora, pero más en el tiempo presente, nos encomendamos a Santa María, Patrona de Ibiza y Formentera, a la que invocamos como salud de los enfermos, y pidámosle que siga cuidando de los enfermos y de todos los profesionales que contribuyen a nuestro bienestar. Pidámosle también por los que han muerto y por sus familias.


ANEXO A LAS NORMAS – PRIMERA FASE:

A los sacerdotes, a los religiosos y religiosas:

Las normas de obligada aplicación en la primera fase deben ir acompañadas de una correcta higiene y desinfección del templo, sacristía y de otras dependencias, como los servicios, a las que tengan acceso los fieles.

En consecuencia, hemos de procurar la limpieza y desinfección del templo diariamente, las dependencias parroquiales después de su uso, ofrecer gel hidroalcohólico y mantener la distancia de seguridad.

Así mismo, extremaremos las precauciones en todo lo que se refiere al contacto con los fieles: sacristía (a la hora de encargar las intenciones y recibir el estipendio), el despacho parroquial (atender con mascarilla y guantes) y en las dependencias de “Cáritas” (atender con máscarilla y guantes).

Por lo tanto, habrá que procurar guantes y mascarillas para los voluntarios que colaboren en la sacristía, despacho parroquial y “Cáritas”.

Ante cualquier duda lo mejor es informarse y consultar.

En Ibiza a 1 de mayo de 2020.

Vicente Ribas Prats
Administrador Diocesano
Párroco de Santa Eulalia y San Mateo

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